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Lunes, 2 de Febrero de 2009

Una intensa nevada paraliza Londres y el sureste de Inglaterra

EFE ·02/02/2009 - 09:40h

EFE - Aspecto de la plaza del Parlamento cubierta por una espesa capa de nieve, en Londres (Reino Unido).

Una intensa nevada, la mayor de los últimos 18 años, paralizó hoy Londres, donde la mayoría de las líneas de metro están suspendidas, no circulan los autobuses y los principales aeropuertos -Heathrow, Stanstead y Gatwick- sufren retrasos.

La tormenta es consecuencia de una ola de frío procedente de Rusia, que ha dejado hasta 20 centímetros de nieve en el este del país, donde también existen serias dificultades para circular por las principales carreteras.

Las circunstancias más difíciles se están dando en el sureste de Inglaterra, donde las autoridades han advertido de "condiciones meteorológicas severas" y han pedido a los ciudadanos que eviten salir a las carreteras si no es estrictamente necesario.

La advertencia meteorológica es para todo Inglaterra, Gales y partes del este de Escocia, puesto que se espera que siga nevando durante toda la jornada de hoy y que también lo haga el martes.

El aeropuerto de Heathrow opera con sólo una de sus dos pistas y ha informado de que a lo largo de la mañana limpiará y abrirá la otra, lo que ha causado retrasos y algunas cancelaciones.

Gatwick y Stansted están abiertos pero han tenido que reducir el número de aeronaves que aterrizan y despegan.

En Gatwick (sur de Londres) se cancelaron 23 vuelos y 18 fueron desviados a otros aeropuertos, y no circula el tren Gatwick Express que une el aeropuerto con la capital británica.

Dos de las principales autopistas en torno a Londres, la M1 y la M25, presentan atascos debido a que decenas de camiones han quedado atrapados por la nieve.

Transport for London, el servicio de transporte londinense, informó de que todos los autobuses han sido retirados del servicio debido al "tiempo adverso y a las peligrosas condiciones para la conducción".

La nieve viene acompañada de bajas temperaturas, en torno a los 5 grados centígrados bajo cero, en el invierno más frío registrado en el Reino Unido en los últimos 14 años.