Archivo de Público
Domingo, 1 de Febrero de 2009

Coches de televisión made in Spain

Una empresa de Madrid tunea vehículos para series y películas

MARTA HUALDE ·01/02/2009 - 21:21h

G. SANZ - La compañía prepara los vehículos para hacerlos explotar o volcar.

Montecarlo suena a glamour, dinero, gente famosa y cine. También lleva esencia de rally, de coche, velocidad y peligro. La mezcla de parte de esos elementos puede tener sabor español gracias a un equipo de apenas diez personas que despliega su arte montando y deshaciendo coches. Como por arte de magia, pero con mucho trabajo detrás, camufla vehículos, los disfraza de ambulancia, coche de los años setenta, automóviles de la Policía, de la Guardia Civil, de los grises

Esos maestros pertenecen a una compañía, ubicada en San Sebastián de los Reyes (Madrid), conocida como Montecarlo por el nombre de la empresa que tiene a su vera y de la que se nutre de material, entre otras fuentes. La empresa, llamada realmente Yo en escena, prepara vehículos para producciones de ficción. En España, hay otras diez compañías que se dedican a este arte.

Se usan pinturas de fácil eliminación y líquidos especiales para incendios

¿Recuerdan la explosión de un coche, tras el tiroteo entre la Policía, un grupo de narcotraficantes colombianos y la banda del Duque, del último capítulo de Sin tetas no hay paraíso? Esta empresa tuneó el vehículo que saltó por los aires en la ficción de Telecinco. Sus quince años de experiencia los acredita una larga lista de series (El internado, de Antena 3; Hospital Central, de Telecinco; Los hombres de Paco, de Antena 3; Los Simuladores, de Cuatro y SMS, de La Sexta, entre otras), películas (Lobo, Salvador o El ultimátum de Bourne) y tv movies (Una bala para el Rey o Soy el Solitario, ambas de Antena 3, entre otras).

Doblan vehículos

Sus expertos hacen lo imposible por crear coches que no hay en el mercado, fuera de serie. El trabajo consiste en doblar vehículos; es decir, preparar uno igual al que aparece en la ficción para que explote, se incendie, vuelque, sufra impactos de bala.... También construyen partes sueltas de los coches, como lunas, puertas o espejos retrovisores. Se parte de vehículos que ya existen pero dados de baja, porque construir uno de cero sale mucho más caro.

Las productoras piden permisos para imitar a los coches de Policía

¿Cuál es el misterio de este atrezo? Al estilo de un mago, el director de esta empresa, Carlos Águeda, no quiere desvelar los trucos. Pero se le escapa alguno: pinturas que se quitan de un tirón, líquidos incendiarios que no provocan llamas e imanes para fijar insignias. Cuando el coche va a explotar, se vacía de líquidos contaminantes, motor y caja de cambios. A los que se usan para simular un atropello a un personaje, les quitan limpiaparabrisas, antenas y los dejan lo más lisos posible.

Para las imitaciones de coches de cualquiera de los cuerpos de seguridad, las productoras piden permiso a las instituciones correspondientes. Incluso, el diseño de las matrículas se realiza con números que ya no existen.

El trabajo es en equipo: con la productora, el departamento de efectos especiales y el actor. Luego, uno o dos técnicos del taller acuden al rodaje. Los vehículos se conducen sólo en los espacios privados para la serie y con la protección del seguro de la productora. "Muchos actores no saben conducir", comenta Águeda, a quien le toca hacer de profesor de autoescuela o conducir vehículos.

Tradición familiar

Todo esto, que empezó como un juego, se convirtió en una empresa. "Desde pequeño me ha gustado enredar con las herramientas, ver cómo giraba un motor... Mi padre tenía una empresa de autobuses", recuerda. Un año de trabajo entre piezas de coches en una sociedad familiar fue suficiente para tener el primer encargo. Fue empezar y no parar. Al año siguiente, creó la empresa.

En su despacho, lleno de fotos suyas con actores, matrículas de ficción y un póster cinematográfico, Águeda asegura que no va a los estrenos de cine a los que le invitan y que se compra las series de televisión en DVD.