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Domingo, 1 de Febrero de 2009

Altos cargos creen que la trama perjudica la aspiración de Aguirre en el PP

EFE ·01/02/2009 - 13:19h

EFE - La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. EFE/Archivo

Nadie en el PP sabe aún cuántas víctimas dejará a su paso la presunta trama de espionaje en la Comunidad de Madrid, pero muchos creen que si alguien puede salir dañado, esa persona será la presidenta, Esperanza Aguirre, cuyas aspiraciones a cotas más altas en el partido prácticamente se han derrumbado.

Fuentes de la dirección del PP reconocen bajo anonimato que el líder, Mariano Rajoy, asiste a la "pelea" desatada a raíz de una presunta red de espionaje en la Comunidad con "preocupación" y "enfado", toda vez que la imagen de su partido se resquebraja cuando más fuerte ha de mostrarse, cuando los efectos de la crisis económica son cada vez más graves.

Un alto cargo del partido así lo analiza: el pasado domingo, durante la clausura del primer Foro de militantes del partido, Rajoy firma posiblemente el mejor discurso del último año, una declaración "moderna" de intenciones muy pegada a los valores patrióticos, "muy Obama", que de alguna forma impulsa los objetivos de un "nuevo PP".

Con más de tres millones de parados, con frecuentes anuncios de despidos y regulaciones empresariales, con "la gente harta", el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acude al programa de TVE "Tengo una pregunta para usted" y se comporta "dubitativo y frágil", lo que, si todo transcurriera por cauces lógicos, habría de socavar su credibilidad.

Pero nada de eso llega a la opinión pública porque el "asunto" de los supuestos espías "distrae", asegura un dirigente.

Básicamente, "la imagen del partido está dañada" y las posibilidades de inquietar al Gobierno están muy mermadas, y eso es lo que más preocupa a Rajoy, sentencia un alto cargo del partido, cercano al líder.

Y lo que más le "cabrea", añade acto seguido ese mismo dirigente, es que una vez más una "pelea" entre Aguirre y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, o más exactamente, entre el Gobierno regional y el consistorio, sume al partido en una apariencia cainita.

Primero fue el anuncio del regidor de querer figurar en las listas electorales al Congreso, después fue aquel discurso de Aguirre sobre el "no me resigno" -hecho en plena fase previa al congreso de Valencia- y ahora, los supuestos seguimientos a altos cargos de la Comunidad y del Ayuntamiento.

Un reputado parlamentario del PP afirma que en las comunidades autónomas los populares están "hartos". "Cuando les veo no hacen más que decirme que ya está bien con Esperanza y Alberto", apostilla.

En algunos territorios aparece el cansancio, pero en otros como en Galicia y en el País Vasco la sensación es de hartazgo y de "temor" por las repercusiones que la trama pudiera ocasionar en las aspiraciones electorales.

El candidato popular a lehendakari, Antonio Basagoiti, ha expresado su malestar, pero más contundente ha sido el diputado Alfonso Alonso, para quien el cansancio no se para sólo en el presidente del partido en Euskadi, sino que se extiende "a la inmensa mayoría de los militantes del PP".

Tal y como recalca el citado parlamentario, con ese estado de ánimo en las comunidades autónomas es "difícil" que alguien pueda alguna vez atrapar el liderazgo del PP.

Ninguna de las fuentes consultadas habla de enfrentamiento directo entre la dirección nacional y el partido en Madrid, pero sí aprecian algunos "errores" en la gestión que Aguirre ha hecho del asunto: todos ellos hubieran preferido más "contundencia".

Frente a las informaciones y presuntos seguimientos, la dirección nacional ha impuesto silencio. Si hay que hablar, hablará la investigación abierta por el partido. Hasta entonces, a esperar que amaine el temporal.