Archivo de Público
Jueves, 29 de Enero de 2009

Los objetores se aferran a la opción de impugnar los libros

La única queja sobre un manual se produjo en 2007 y la hizo el colectivo gay

DIEGO BARCALA ·29/01/2009 - 23:39h

Los hijos de padres objetores a la asignatura deben volver a las clases de Educación para la Ciudadanía. - Dani Pozo

El fallo del Tribunal Supremo dejó claro el miércoles que faltar a Educación para la Ciudadanía es ilegal. El único asidero que queda a los padres objetores es impugnar los manuales de la materia. Según fuentes jurídicas, los jueces conservadores lograron incluir en el acuerdo final matices que permitirían objetar a determinados libros de texto si sus contenidos contravinieran derechos constitucionales.

De ser así, las impugnaciones podrían venir tanto del lado conservador como del progresista. De hecho, hasta ahora sólo se ha pedido la retirada de un manual, el de la editorial Casals, que se utiliza en centros del Opus Dei. La solicitud, remitida al Ministerio de Educación por el colectivo gay, denuncia que este libro niega el derecho de los homosexuales al matrimonio.

La Ley Orgánica de Educación (LOE) establece como uno de sus objetivos "el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual". Sin embargo, gran parte de los manuales de Ciudadanía obvian al matrimonio gay. Según un estudio de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales), las editoriales Anaya, Edebé, Santillana y SM ocultan a los adolescentes la existencia de familias homoparentales.

Sin censura desde 1998

El Ministerio asegura que desde 1998 no revisa los contenidos de los manuales antes de su publicación. Los inspectores son quienes vigilan la neutralidad del profesor y las características del material escolar. Desde que Ciudadanía se imparte en colegios e Institutos, ningún padre ha canalizado una denuncia sobre un libro a través del consejo escolar.

Las asociaciones de objetores afirmaban que su postura no ataca a manuales concretos, sino a los decretos del Gobierno que el Supremo respaldó con su fallo. Sin embargo, el CEU elaboró un informe que desaconseja la totalidad de los manuales. Por eso decidió impartir la asignatura en sus centros con apuntes. Del libro que más indigna a los objetores, el de la editorial Octaedro, opina que "favorece un grave desorden moral". La editorial se defiende diciendo que su temario se basa en el currículo del Ministerio, la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El presidente de la asociación de editores de libros de texto, José Moyano, explica que, si bien no es frecuente, en más de una ocasión se ha modificado un manual tras confirmarse una queja por contenidos inadecuados, generalmente, de tipo sexista.