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Lunes, 26 de Enero de 2009

Tuvo que llegar Cruise

Valkiria ha rehabilitado a los conspiradores que trataron de asesinar a Hitler tras décadas de olvido

GUILLEM SANS MORA ·26/01/2009 - 08:00h

Tom Cruise, protagonista de la cinta.

Sólo las grandes estrellas del cine tienen la capacidad de fundir en uno actor y personaje. Y Tom Cruise, que aterrizó la semana pasada en las pantallas europeas con Operación Valkiria -en España se estrenará el próximo viernes 30- va camino de quedar para siempre identificado con la figura histórica que interpreta: la del oficial Claus von Stauffenberg, el hombre que atentó contra Hitler el 20 de julio de 1944.

Si el estreno de la película en EEUU popularizó a Stauffenberg en un país donde muchos escolares nunca han oído hablar de Hitler; en Alemania, esta producción ha supuesto, ya desde antes de su llegada a las pantallas, la rehabilitación definitiva del personaje tras décadas de malicioso olvido.

Quizá por eso, los privilegiados que accedieron a las proyecciones de preestreno en Alemania, organizadas con un secretismo casi conspirativo, han perdonan los deslices en el rigor histórico de la película.

Operación Valkiria en España se estrenará el próximo viernes 30 

Antes del estreno, el historiador Johannes Tuchel, director del Memorial de la Resistencia Alemana en Berlín, se reunió con la prensa para reflexionar sobre la película y su verosimilitud. "Si la cinta da a conocer a Stauffenberg y la resistencia alemana, está bien que se haya hecho", dijo el académico, que recordó que Valkiria "es un filme de aventuras, no un documental".

A Tuchel no parece que le hayan molestado las escenas inventadas, como aquella en la que Stauffenberg mete su ojo de cristal en el vaso de un compañero como señal de que deben encontrarse en el aseo, o un tiroteo en los pasillos de la Comandancia Suprema del Ejército en Berlín que jamás tuvo lugar.

El Memorial alberga el patio donde fueron ejecutados los conspiradores y también posee un museo que recibe unos 100.000 visitantes al año. Está dedicado no sólo a los organizadores del 20 de julio, sino a toda la resistencia alemana contra los nazis.

"Eran 200 ó 300 personas, pero el ejército tenía alrededor de nueve millones de soldados", dice Tuchel. Su temor es que el filme, con su acento en el heroísmo de Stauffenberg, "puede dejar en la sombra a toda la resistencia civil", con grupos como la Rosa Blanca o la Capilla Roja.

De traidor a héroe nacional

Tuchel es un hombre paciente, al que no le importa que los visitantes del museo le pregunten dónde están los mapas y notas conspirativas que manejaba Stauffenberg/Cruise en su tienda de campaña en el desierto. En 1943, Stauffenberg perdió un ojo, una mano y dos dedos de la otra en un ataque aliado en el norte de África, pero jamás filosofó allí por escrito sobre la conspiración contra Hitler, como muestra la primera escena de la película.

En 1943, Stauffenberg perdió un ojo, una mano y dos dedos de la otra

El propio Tuchel se opuso al rodaje de la escena de la ejecución en el escenario original. El edificio es propiedad del Ministerio de Hacienda, que autorizó el rodaje a pesar de las protestas lanzadas por el hijo de Stauffenberg, Berthold, contra la "usurpación" del lugar por parte de un cienciólogo yanqui. "No había necesidad de rodar en este lugar. Para sus descendientes es un espacio de luto", señala Tuchel.

El patio puede ser hoy muy digno, pero a Alemania le ha costado mucho reconocer el valor de los pocos antinazis alemanes como parte de la cultura política del país. En 1955 se estrenaron dos cintas sobre el tema, pero fueron objeto de escarnio en la prensa. Por ejemplo, en aquellos años, la mayoría de los alemanes se declaraban contrarios a poner el nombre de Stauffenberg a una escuela.

La Alemania oficial cultivó la visión de Stauffenberg y sus colegas como "traidores", y negó pensiones de viudedad y orfandad a los familiares. Es difícil imaginar que las sentencias de muerte del tribunal nazi que condenó a Stauffenberg y a otros cuatro oficiales no fueran anuladas hasta 1998. Otras muchas condenas por "traición de guerra" siguen vigentes.

A partir de 1970 fueron llegando los primeros documentales serios, pero no fue hasta 2004, con un telefilme germano-austríaco, cuando las encuestas demostraron que los alemanes valoraban los méritos de Stauffenberg. Pero la rehabilitación definitiva del personaje en su país de origen sólo ha llegado desde Hollywood, con un parche en el ojo de Tom Cruise.