Archivo de Público
Jueves, 22 de Enero de 2009

El comercio renace entre Egipto y las ruinas de Gaza

Los negocios se hacen por encima del muro fronterizo construido por Israel

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·22/01/2009 - 08:00h

J.Lampen/reuters - Los palestinos de esta foto de ayer intentan rescatar algunas de sus pertenencias entre los escombros de su casa en Gaza.

Tal vez nadie sepa con exactitud cuántos túneles conectaban Gaza y Egipto hasta hace unos días. Se hablaba de 600, de 1.000 y hasta de 2.000. Sin embargo, los bombardeos han destruido la mayor parte y nadie conoce tampoco los que funcionan ahora, aunque todos coinciden en que se trata de una pequeña fracción.

En el lado egipcio de Rafah se guarda un absoluto mutismo. No es como en el lado palestino, donde las tiendas de campaña que ocultaban las bocas, y que entonces proliferaban, ya vuelven a señorearse del paisaje y se trabaja a destajo en su restauración. Se espera que dentro de poco todo vuelva a ser igual que antes.

A las 14:30, a pocos metros del muro que Israel levantó antes de abandonar la franja en 2005, decenas de policías egipcios acaban de detener a un hombre joven. Un agente lo conduce esposado en medio de un gran despliegue policial. Junto al detenido, otro agente carga con dos palas y una azada. La escena no puede ilustrar mejor el cuidado que ponen los egipcios para detener a quienes construyen túneles.

"Los túneles han revigorizado el comercio y han creado empleo"

A unos cien metros hay una pequeña tienda de teléfonos móviles. Su propietario, Aisa Dawi, reconoce que muchos comerciantes se han beneficiado del contrabando. A él le llegaban pedidos desde la parte palestina de 300, 500 y hasta mil aparatos, de Nokia y de otras marcas conocidas, que Aisa enviaba por los túneles.

Negocios parados

"Desde que Israel empezó los bombardeos, el negocio con los palestinos se ha detenido casi por completo. Ya hace casi tres semanas que no envío teléfonos", comenta Aisa. "Hay algunos túneles que todavía funcionan, pero el negocio tardará en recuperarse tanto como se tarde en reparar el daño que han causado las bombas".

Para enviar los cargamentos, sacaba primero los nokias de sus cajas, luego ponía junto a los aparatos los cables y los ataba con una goma elástica, y finalmente los metía en una gran bolsa de hasta 40 teléfonos. "Por cada bolsa que cruzaba la frontera, el dueño del túnel ingresaba cien dólares. Es una cantidad importante pero no recargaba excesivamente el precio".

"El negocio con los palestinos se ha detenido casi por completo"

Muchos comerciantes siguen realizando negocios con los palestinos, ya no por los túneles sino por la superficie, es decir por encima del muro. "Meten todo tipo de mercaderías en grandes fardos que lanzan por encima del muro, y del otro lado los recogen los palestinos", aunque Aisa puntualiza que no todos los bienes toleran tan rudo sistema.

La mayoría de los comerciantes creen que la policía egipcia no se beneficia del contrabando y no acepta sobornos, pese a los rumores que corren en sentido contrario. "Los agentes tienen salarios muy bajos pero creo que persiguen a los que los excavan. La gente tiene y miedo y se practican detenciones", dice Ayman Abu Shiga, un peluquero de 28 años.

Creación de empleo

Abu Shiga cree que los túneles han hecho un gran servicio a la población egipcia que vive cerca de la frontera, una zona que es bastante pobre. Han revigorizado el comercio y han creado empleo, no sólo entre el sector que se dedica al contrabando. También han beneficiado a la economía.

La población egipcia justifica al gobierno de Hosni Mubarak, que durante la crisis no permitió la entrada de refugiados palestinos. "Creo que hubiera sentado un mal precedente porque los israelíes habrían interpretado que pueden expulsar a los palestinos de su tierra", comenta Abu Shiga.