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Lunes, 19 de Enero de 2009

Pérez Burrull: "Estoy jodido"

'Público' localiza al árbitro de la polémica, muy afectado tras comprobar sus errores en el Bernabéu. El Comité manda al colegiado a la 'nevera' y le deja sin el Espanyol-Barcelona de Copa que debía dirigir el miércoles

PEPE GARCÍA CARPINTERO ·19/01/2009 - 16:57h

El aire justiciero ha desaparecido de su voz. Pérez Burrull ya es consciente de sus errores. Su teléfono no ha parado de sonar desde primera hora de la mañana. Sus respuestas son lacónicas. Cortas, pero sentidas. “Estoy jodido. No tengo mucho más que decir. No tiene sentido hacer declaraciones”, dice Burrull, que atiende amablemente a Público, pero al tiempo pide comprensión. Es consciente de la que se le viene encima. Su tono ya no es el de la tarde anterior, cuando estaba tan seguro de su acierto. Ya no hay altivez. Sabe que Juanfran no se comportó como un tramposo.

Hay frases de entonces que ahora le atormentan. Por ejemplo, cuando le dijo al extremo osasunista: “A ver si te tiras mejor”. O el careo que mantuvo con un jugador osasunista en el túnel de vestuarios. “Cuando lo veas por la tele, te darás cuenta de que te has equivocado”, le dijo el rojillo. “La tele te la metes por el culo”, le contestó Burrull ante la perplejidad de los testigos.

Las evidencias de su error le conducen a la conocida nevera, ese inconcreto periodo sin arbitrar con el que el comité castiga a sus colegiados cuando fallan. Burrull daba por hecho su castigo cuando habló con Público. Todavía no se lo habían comunicado. Se lo anunciaron pocos minutos después: ya no dirigirá el Espanyol-Barcelona de mañana, para el que estaba designado. Le sustituye Muñiz.

El Comité Técnico de Árbitros no hará público el castigo. Nunca lo hace. Se limita a anunciar el cambio de designación, para no ensañarse con el castigado, para que nunca sea oficial que se le ha llamado la atención. Tampoco hay una fecha concreta en la que vence la sanción. Ya volverá. El oscurantismo sigue como regla de vida del estamento arbitral. El último árbitro congelado, Álvarez Izquierdo, estuvo cinco partidos sin arbitrar. Fue después del Real Madrid-Athletic, en el Bernabéu.

Los pecados de Burrull (no sancionar dos claros penaltis a Juanfran, de Gago y Pepe, y encima amonestar y expulsar al jugador agredido por fingir en ambas ocasiones) aún escuecen en Osasuna. Su presidente, Patxi Izco, convocó a la prensa para anunciar que su club romper institucionalmente relaciones con el estamento arbitral.

Izco también regaló unas explosivas declaraciones. “La actitud de Burrull es inmoral. Estoy convencido totalmente de que vio los dos penaltis. Es imposible no verlos. Nosotros hemos llegado hasta aquí. Se colmó el vaso y la paciencia. Todo el mundo ha visto este escándalo y no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Burrull es un delincuente, así me lo ha definido un ex colegiado internacional. Lo de Burrull no tiene nombre”, sentenció.

Declaraciones como estas no hace mucho eran sancionadas por la Federación con la inhabilitación. El fanatismo llega aún más lejos. La Federación de Peñas de Osasuna acusa al colegiado de perjudicarles de manera sistemática. Y le recuerdan que hace tres años perdonó la expulsión al madridista Roberto Carlos por una demoledora entrada a Valdo.

El Madrid se tapa

Mientras, en el lado beneficiado se intenta mirar rápidamente hacia otro lado. El discurso ha cambiado. Las conspiraciones ya no existen y los árbitros vuelven a ser humanos. “Nunca hablé de los árbitros, ni nunca voy a hablar. Esto es fútbol y se pueden equivocar como todos, son humanos”, dice Sergio Ramos, el defensa más amonestado de la Liga la pasada temporada.

Marcelo incluso dice no estar seguro de los penaltis que no señaló Burrull a Juanfran. “El árbitro que estaba allí lo sabe, yo no lo vi muy bien. De hecho, no tengo muy claro que fueran”. Bastante tenía el brasileño con sortear los pitos de su propia hinchada: “Si la afición me pita, me da igual. No es algo bueno, pero siempre juego con ganas y fuerza. Y si la afición hace eso, me da igual.