Domingo, 18 de Enero de 2009

"El trabajo va a más y estamos en condiciones tercermundistas"

"De conciliación de la vida familiar ni hablamos", sentencia la magistrada Fernández

RAÚL BOCANEGRA ·18/01/2009 - 08:00h

Raúl caro - Mercedes Fernández Ordóñez, en su despacho.

Un hombre fuma en los pasillos de los juzgados de Sevilla un edificio repleto de marcos ajados, armarios viejos a los que se les ven las costuras de tanto papel almacenado mientras habla con su abogado.

Lo hace enfrente de la sala en la que se ha pasado la mañana Mercedes Fernández Ordóñez, jueza titular del Penal 5 desde hace 15 años.

Martes, jueves y viernes celebra vistas que sabe cuándo empiezan, pero no cuándo acaban. Lunes y miércoles se escapan en resolver recursos, tramitar ejecutorias casi 700 en marcha, controlar presos preventivos. "Nunca tengo tiempo de poner sentencias por la mañana", dice. Se lleva los papeles a casa y allí, por las tardes y los fines de semana, las redacta.

Hastío

"De conciliación de la vida familiar ni hablamos", sentencia Fernández, que tiene tres hijos, uno de 14 años y mellizos de 11. "No admito dar un rendimiento diferente", dice.

Gana unos 3.500 euros al mes. Por primera vez, se ha planteado en serio cambiar de jurisdicción. "Soy vocacional. Me gusta la materia penal. Pero el volumen de trabajo va cada vez a más, y en estas condiciones tercermundistas llevamos mucho tiempo. Nos hemos quejado, pero llega un momento en que dices: ya no pido más no es mi labor", asegura con cierto hastío.

"Nunca tengo tiempo de poner sentencias por la mañana"

Desde que llegó al juzgado, Fernández, miembro de la asociación Foro Judicial Independiente, trabaja con el mismo número de funcionarios, ocho, además de la secretaria del juzgado. Ahora mismo, todos son interinos. "El sobreesfuerzo lo ponen ellos. No los critico; critico que venga un funcionario que no esté formado". Desengrasa la maquinaria. Mientras, los asuntos han aumentado de manera exponencial, sobre todo tras las leyes de violencia de género y de seguridad vial, argumenta.

"Queremos hacer el trabajo en condiciones. No se puede perder el rumbo de que tratamos con personas". Su razonamiento se podría resumir así: las reivindicaciones de los jueces beneficiarán a los ciudadanos, que son quienes pagan el pato.

Fernández logró tres personas de refuerzo ahora son dos tras el revuelo por el escándalo Mari Luz, que afectó a su compañero Rafael Tirado, cuyo despacho está una planta más arriba. "No me gusta hablar de asuntos que no he estudiado", dice por toda mención al caso.

"Soy responsable, pero llevamos años quejándonos y nos indigna que nos acusen [el Gobierno] de echar balones fuera", remacha. ¿Iría a la huelga? "Entiendo que las cosas que no están prohibidas están permitidas".