Archivo de Público
Viernes, 16 de Enero de 2009

La 'Pequeña Edad de Hielo'

El acusado descenso de las temperaturas provocó desastres naturales, epidemias y hambrunas entre los siglos XIV y XVII

ANTONIO J. MARTÍNEZ ·16/01/2009 - 21:14h

Frío, mucho frío. Un cambio climático en toda regla. El Periodo cálido medieval, con temperaturas en torno a 1’5º C superiores a las actuales, terminó de pronto en el año 1340, cuando un acusado descenso de las temperaturas dio lugar a la denominada Pequeña Edad de Hielo, que se prolongaría hasta finales del siglo XVII.

La caída de las temperaturas alcanzó su cenit entre 1645 y 1715 en el llamado Mínimo de Maunder. En ese periodo, el número de manchas solares se redujo. Si lo normal es la aparición de unas 40.000 manchas, según los datos de la época, durante esta etapa apenas se observaron unas 50, lo que afectó a la rotación solar, provocando menor radiación y una fulminante bajada de las temperaturas.

Aunque el descenso no fue homogéneo, las temperaturas bajaron en un torno a 1º C de media, llegando incluso a los 4 y 5º C en las etapas más duras.

En España fueron comunes las intensas lluvias, nevadas –sorprendentes en Córdoba, Valencia o Alicante– y hasta tormentas marinas. La intensa lluvia fue una de las protagonistas en el sur peninsular, donde los humedales de Doñana recibieron el impacto de las precipitaciones. Las inundaciones fueron cada vez más frecuentes. En Murcia se documentaron la destrucción de unas 4.200 viviendas por riadas. Y el Ebro se heló siete veces entre 1505 y 1789. Pero lo más llamativo fue el aumento de los glaciares, que se extendieron por los Pirineos, Picos de Europa y Sierra Nevada. Incluso en Baleares se asentaron pequeños témpanos flotantes.

En Europa, los efectos de los duros inviernos provocaron el abandono de granjas y zonas de pastos en los Alpes, donde numerosos pueblos sucumbieron al efecto de los glaciares. Además, el Támesis londinense, los canales de los Países Bajos y de Venecia, el Ródano y el puerto de Nueva York se congelaron más de una vez.

Los efectos del cambio climático sobre la actividad humana no se hicieron esperar. Tras el invierno, las frías y lluviosas primaveras y los cortos veranos se saldaron con malas cosechas durante el siglo XVII.

La crisis demográfica

Como consecuencia, el hambre desesperó a las poblaciones europeas. Alemanes, daneses y holandeses sufrieron años de carestía continua. Islandia abandonó el cultivo de cereal y los hielos marinos provocaron la migración del bacalao, uno de sus principales recursos, a otras costas.

Tras la crisis climática llegó la demográfica. En Escocia, las condiciones agrarias provocaron el éxodo de 100.000 personas hacia el Úlster. Islandia perdió a la mitad de su población y sufrió la despoblación de su zona interior. Las hambrunas y las epidemias dieron paso a la peste negra y todo ello, asociado a las guerras de la época, provocó una sangría en la Europa del siglo XVII. Ante el miedo, la Iglesia organizó procesiones espirituales para frenar el ímpetu del frío.

En torno a 1850, la actividad de las manchas solares aumentó y la Pequeña Edad de Hielo se acabó. Pero, según algunos críticos, sus efectos aún no han terminado hoy día.

A FONDO 

Una catástrofe que dejó olas de frío imprevisibles 

Causas del cambio climático

Según el antropólogo e historiador Brian Fagan, el cambio climático se produjo debido a pequeños cambios en el ángulo de la Tierra respecto al sol. Otros apuntan a la actividad volcánica, que durante la ‘Pequeña Edad de Hielo’ fue bastante alta. Las partículas que emiten las erupciones volcánicas habría impedido que una parte de la radiación solar llegase en condiciones normales.

El mínimo de Maunder

En 1894, el científico Walter Maunder investigó registros astronómicos que le permitieron confirmar que durante la ‘Pequeña Edad de Hielo’ hubo un periodo de déficit de manchas solares. El llamado Mínimo de Maunder (1650-1750) dejó temperaturas de 0,5º C menos que el promedio de los tres siglos anteriores.

La visión de los artistas

Los efectos fueron recogidos por algunos pintores de renombre. Los cuadros de Pieter Brueghel el Joven (que vivió entre 1564 y 1638), donde la nieve aparece dominando el paisaje de los pueblos, han sido vistos como un testimonio de la ‘Pequeña Edad de Hielo’ y sus efectos. Los artistas plasmaron en sus obras cómo disminuyó la luminosidad a la vez que crecía la nubosidad.

Europa y el impacto social

Malas cosechas, tierras perdidas por el avance de los glaciares, muerte de animales... Todas estas calamidades supusieron grandes hambrunas que trajeron consigo levantamientos populares y reformas agrícolas.