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Jueves, 15 de Enero de 2009

'Lancet' denuncia la catástrofe hospitalaria que sufre Gaza

La aglomeración de heridos en los hospitales devasta la situación sanitaria

AINHOA IRIBERRI ·15/01/2009 - 08:00h

Un médico del hospital Kamal Odwan, traslada un niño herido.- Reuters

Si algún Gobierno occidental expresara la misma firmeza en la condena a Israel por el asedio a la franja de Gaza que la revista médica más importante del mundo, The Lancet, las cosas probablemente serían de otra manera.

La prestigiosa publicación dedica un editorial, dos artículos y un informe especial a la situación médica que se vive en Gaza. Aunque estaba previsto que se publicara mañana, los editores han decidido adelantar su salida por la visita del secretario general de la ONU, Ban - Ki Moon, a la zona en busca de un cese de las hostilidades.

Los cadáveres en descomposición aumentan el riesgo de infecciones

La situación sanitaria en Gaza es insostenible. Como se denuncia en el editorial, el ejercito israelí ha incumplido su obligación estipulada por las leyes internacionalesya no sólo de socorrer a los heridos, sino también de permitir su evacuación. "Nos cuesta creer que un país democrático en otras circunstancias respetado por la comunidad internacional pueda consentir tan grandes e indiscriminadas atrocidades en un territorio ya de por sí bloqueado por tierra y mar".

Peligros potenciales

Hay detalles que escapan al observador no ducho en materias médicas, pero cuya influencia en las vidas de los palestinos puede ser aún mayor que los propios ataques. Como subraya la periodista estadounidense Jan McGirk en The Lancet, los cadáveres se acumulaban en el suelo del depósito de cadáveres del Hospital Al Shifa tras la primera semana de ataques israelís. Las neveras destinadas a albergar los cuerpos estaban llenas. Más allá de la incomodidad que se pueda intuir de esta situación, el hecho es que suponía un peligro para los heridos allí ingresados, ya que los cuerpos en descomposición aumentan el riesgo de infecciones, como señaló el director del hospital, Hussain Ashaur, que pidió a las agencias internacionales equipos refrigeradores adicionales.

Los médicos utilizan la luz de sus móviles para operar

Hasta el 7 de enero, 12 días después del inicio de los ataques, Israel no abrió el primer corredor humanitario y, por lo tanto, no se pudieron desalojar los muertos del hospital.

Otro peligro desconocido amenaza la ya de por sí débil situación sanitaria de la franja. La principal planta de tratamiento de aguas residuales de la ciudad de Gaza ha sido alcanzada por las bombas, que han abierto una grieta en las instalaciones.

En ellas se acumulan 300.000 metros cúbicos de material fecal. Según advierten los expertos, si la ciudad resultara inundada por estos residuos, las muertes causadas por las infecciones superarían con mucho a las infringidas directamente por el ejército israelí.

En un conflicto que ya supera los 1.000 muertos, la cifra de 12 los paramédicos fallecidos durante los ataquespuede parecer pequeña. Pero las consecuencias de estas 12 muertes son devastadoras para la atención sanitaria de los heridos, sobre todo porque todos los sanitarios asesinados estaban claramente identificados como tales e iban en vehículos señalizados visiblemente como ambulancias.

Pero no sólo la población herida en los ataques sufre el déficit sanitario. También lo hace el resto de la población de Gaza. Los programas de vacunación se han suspendido y han cerrado los laboratorios de análisis. Las muertes en niños recién nacidos han aumentado un 10% porque la falta de camas hace que las madres sean dadas de alta antes de tiempo. La revista más leída por los médicos de todo el mundo concluye condenando su silencio. Como muchos gobiernos, los colegios profesionales han preferido el silencio. A juicio de The Lancet, esto les hace cómplices.

 

La atención a la salud está lejos de ser garantizada


Equipos médicos

Aunque los hospitales de la franja de Gaza cuentan con generadores propios, los ataques provocan diversos apagones a lo largo del día. En esos momentos, los médicos han llegado a operar sin otra iluminación que la luz que emiten sus teléfonos móviles. En los 18 meses de asedio que lleva viviendo la franja prácticamente se han interrumpido la llegada de material de repuesto por lo que falta prácticamente de todo, desde camillas para trasladar a los enfermos hasta tijeras para cortar con rapidez la ropa de los heridos. Los médicos operan con mascaras faciales pediátricas (la s únicas que quedan) que sólo les cubren parcialmente y la monitorización de los signos vitales de los pacientes es un privilegio reservado a muy pocos.

Suspensión de atención
Según relatan dos médicos noruegos que trabajan en el Hospital Al-Shifa, en este centro se han suspendido todas las cirugías a pacientes que no han sido heridos en el conflicto. Estas son derivadas a otros dos hospitales de Gaza peor dotados.

Gravedad de las heridas
Estos mismo profesionales sanitarios relatan que la mayoría de las cirugías que se hacen en el principal hospital son vasculares, seguidas en número por las amputaciones, a menudo bilaterales y la mayoría por encima de la rodilla. Las amputaciones triples no son casos aislados.

Peligro para los médicos
Al menos 12 profesionales sanitarios han fallecido en los ataques , que han afectado también a instalaciones médicas, a pesar de que lo prohíbe la Convención de Ginebra.

Sin sitio para esconderse
Una superpoblada (4.119 habitantes por kilómetro cuadrado) franja de Gaza en la que no se respetan ni hospitales ni mezquitas, dificulta escapar con seguridad de las bombas .