Miércoles, 14 de Enero de 2009

De clásico, Nadal no es Nadal

PATRICIA RAMÍREZ / ZORAIDA RODRÍGUEZ* ·14/01/2009 - 08:00h

Rafael Nadal es el Sansón entre los tenistas, símbolo de fuerza, energía, valentía y coraje. Su imagen lo dice todo. Cuando ves a Nadal entrar en la pista, un escalofrío te recorre el cuerpo. Algo te dice "tiembla" y tú sabes bien por qué. La visión que damos a los demás de nosotros mismos se forma a través de cómo nos comportamos, lo que decimos, pero también de la imagen que proyectamos a través de nuestro estilo, de nuestra forma de vestir, de nuestra apariencia. Y la imagen de Nadal ha cambiado. ¿Le habrán quitado su fuerza igual que a Sansón?

Desde que se han desterrado las camisetas sin mangas y se viste como cualquier otro tenista, Nadal no ha sido el mismo. Nadal rompió los cánones del tenis no sólo por su maestría en el juego, sino también por su estilo rebelde e inconformista a la hora de vestir: transmitía fuerza, poder, una exhibición de atrevimiento. Era diferente, como también lo es su juego. Si le quitan eso, parece que nos han quitado a Nadal. Si a Nadal lo vestimos como a Fred Perry, se acaba La Furia Nadal.

Y, aunque habría que preguntarle también a él, puede ser que Nadal opine lo mismo que nosotros: que nuestra imagen es parte de nuestra personalidad. El hecho de cambiar según qué hábitos, entre los que se incluye la forma de vestir, puede influir de forma negativa. Nadal es sus pantalones piratas y sus hombros al descubierto. Es un símbolo de fuerza y energía. Cuando modificamos algo muy nuestro, es muy probable que la inseguridad y la falta de confianza se adueñen de nosotros. Por ahora, lo que sí está demostrado es que Rafa, de clásico, no ha conseguido los resultados que daba La Furia Nadal.

Lo importante es que crea que la furia la tiene él.

 

*Psicólogas deportivas del Mallorca y de Paquillo Fernández

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