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Martes, 13 de Enero de 2009

Obama hizo llorar a Will Smith

el actor más rentable de Hollywood se disfraza de actor dramático en su nueva película

CARLOS PRIETO ·13/01/2009 - 21:53h

Ay, Dios. Will Smith, el actor más rentable de Hollywood, el titán del humor y las explosiones, se disfraza de actor dramático en su nueva película. Siete almas, que se estrena el viernes, cuenta la historia de un funcionario de hacienda deprimido y atormentado por los errores de su pasado, que intenta compensarlos ayudando a siete personas.

Y qué mejor lugar para la coronación melodramática del antiguo príncipe de Bel-Air que el Teatro Real. Allí presentó ayer Smith su nuevo trabajo, acompañado por el director Gabriele Mucciono, que ya había metido al actor en vereda dramática hace tres años, en el filme En busca de la felicidad.

No obstante, si alguien pensaba que Will Smith se iba a poner metafísico para defender un filme que trata temas como el suicidio, estaba muy equivocado. “Confío plenamente en Will”, aseguró en una de sus escasas intervenciones el director, cuyos intentos por darle un giro trascendental a la rueda de prensa chocaron con el gamberrismo del actor.

“Es importante que mis filmes hagan dinero para que no despidan a un montón de gente por mi culpa. Siete almas ha hecho el suficiente dinero para que Gabriele pueda seguir trabajando”, dijo entre risas.

“Me relaciono con el mundo a través del humor. Me gusta pasarlo bien. Necesito pasarlo bien. Si hay mal ambiente, me vengo abajo. Estar de mal humor me pone enfermo”, confesó tajante el actor.

No hay, pues, peligro de que el protagonista de Men in Black (1997) intente convertirse en el nuevo Marlon Brando a corto plazo. “Los dramas me hacen crecer como actor, pero es más fácil conectar con el espectador con una comedia. No pienso en los premios. Pienso en las reacciones de las personas que van al cine un viernes por la noche”, dijo.  

Sonrisas y lágrimas

Así, tras ser preguntado sobre si hay algo que le ponga de mal humor, Smith aseguro con el ceño fruncido que la única cosa que le cabrea “es que me pregunten qué me cabrea”. Dicho lo cual, procedió a partirse de risa.

Con todo, en el último instante, Smith admitió que había algo que le hacía sollozar. “Lloré tanto cuando ganó Obama que mi hija pensó que pasaba algo malo. Es asombroso ver cómo hemos pasado de ser una raza esclavizada a presidir el imperio”, sentenció el actor. Y se marchó por la puerta regalando sonrisas.