Martes, 13 de Enero de 2009

"La escuela pública no es el apocalipsis"

El guionista y protagonista de ‘La clase’ busca redimir la imagen de los jóvenes

BEGOÑA DONAT ·13/01/2009 - 21:48h

PÚBLICO - François Bégaudeau es protagonista de 'La Clase' y autor del libro en el que se basa la película.

François Bégaudeau podría estar buscándose enemigos a puñados: La clase, Palma de Oro en Cannes 2008 que se estrena el viernes, ha abierto la polémica en la opinión pública francesa sobre la educación y la manera en que la película la retrata. “Hay un sector radicalmente en contra, porque no le gusta el comportamiento del maestro en la película y otros afirman que refleja la realidad de los centros escolares. Le Nouvel Observateur ha solicitado a ocho maestros que ofrecieran su parecer y todos me detestan. Ha habido emisiones en televisión, cada día se publican tribunas de opinión y cartas al director en prensa. Se ha convertido en un fenómeno”, relata el autor del libro en el que se inspira el filme y, a la postre, actor protagonista, François Bégaudeau.

Lo que atrajo al realizador Laurent Cantet del best seller del antiguo docente fue su mirada desprejuiciada y equidistante de los habituales saldos de cuentas con los adolescentes. “A los profesores les encanta quejarse. Hace una década, los editores adoraban publicar sus testimonios. Así se editaron alrededor de cincuenta  libros en las que maestros en cólera afirmaban que la educación estaba jodida. La escuela no es el Apocalipsis, hay alumnos inteligentes y también vándalos. Escribí la novela para reequilibrar la imagen de los liceos”. Como en el cine del director Cantet (Recursos humanos, El empleo del tiempo, Hacia el sur), no hay héroes ni villanos absolutos.

Lo genial y lo espontáneo

La cinta perfila un curso escolar en una comunidad de 25 personas. Estudiantes, profesores y padres de alumnos también lo son, en la vida real, del Instituto Françoise Dolto en el distrito XX de París. La frescura de las interpretaciones se basa en los talleres impartidos durante un año de clases, en el que se animó la naturalidad que brota de la improvisación. “Hay un momento especialmente inspirado en que el profesor pide a la clase que escriba un autorretrato. Es, entonces, cuando una alumna exclama algo que no estaba preparado: “Usted intenta que creamos que nuestras vidas son muy interesantes como para escribir acerca de ellas, pero en realidad sólo nos quiere hacer trabajar”. Fue genial. Era verdad. Cuando uno tiene 14 años, la vida no es muy emocionante. Se limita a despertar, papear, ir a clase, cenar e irse a dormir”, relata Bégaudeau.

La clase actúa como una caja de resonancia de las desigualdades, los juegos de poder y la integración racial en Francia. “Es la ocasión de hablar de democracia, de la lengua, del origen social de los alumnos, de la autoridad… Incluso de la aplicación de la ley al modo de los westerns de John Ford, pues la última media hora lidia con hacer cumplir el orden sin caer en la injusticia”, resuelve.

Entre los muros 

Improvisar y dialogar con clase 

‘La clase’ es un estimulante duelo dialéctico entre profesor y alumnos. El director, Laurent Cantet y el protagonista  François Bégaudeau, hacen lo propio: dialogan sobre las bambalinas del filme. Un extracto.

François Bégaudeau:

“Además de tener gran facilidad para improvisar,  los alumnos del instituto eran capaces de volver a interpretar una escena con la misma naturalidad. Puede que sea un don de esta generación, pero creo que el colegio lo incrementa porque incita a un disimulo permanente, a un juego de rol, a hacer trampas”.

Laurent Cantet:

“Si le pido a un alumno que interprete a un alumno o a un profesor, un profesor, no espero que se interpreten a sí mismos. Me gustó que creasen un personaje basándose en la imagen que tienen de sí mismos, de su forma de hablar, de ser”.