Lunes, 12 de Enero de 2009

«Los premios significan mucho para mí»

Kate Winslet, la mujer que supo decir no a las tentaciones de Hollywood

SARA BRITO ·12/01/2009 - 22:34h

Formar parte de Titanic (1997) ha sido de las mejores decisiones que ha tomado Kate Winslet en su vida. Y no hablamos del éxito mareante que le acarreó, sino de que, tras el temporal de la superproducción de James Cameron, la actriz británica tomó aire, se apartó de la primera plana y decidió beneficiar proyectos más pequeños, alejados del berenjenal de Hollywood. De esta década son aciertos como Holy Smoke, de Jane Campion; Iris, de Richard Eyre, y Olvídate de mí, de Michael Gondry, todos ellos entre la cosecha más indie de la actriz.

En estos diez años, también dijo no a la lluvia de ofertas que le caían para seguir sacando rentabilidad a la pareja que había formado con Leonardo DiCaprio en Titanic (inverosímil para muchos, pero taquillera seguro). Hasta que cayó en sus manos Revolutionary Road, el drama que dirige su marido, Sam Mendes.

Diez años después de que Winslet pusiera cara de póquer en una gala de los Oscar en la que sus compañeros de Titanic subían uno tras otro al escenario menos ella, la actriz británica se quitó la espina el domingo al subir dos veces a recoger los Globos de Oro a mejor actriz dramática y mejor actriz de reparto por Revolutionary Road y The reader, respectivamente. Un galardón este último que le arrebató a Penélope Cruz.

“Soy de las que no ganaba nada nunca, me pasaba desde el colegio”, decía el domingo pasado, tal vez acordándose de que ya había sido nominada a los Oscar en cinco ocasiones sin final feliz: Sentido y sensibilidad, Titanic, Iris, Olvídate de mí y Juegos secretos: Little Children la tuvieron a las puertas de una gloria que no le es baladí.

Porque, como ha reconocido a Público, “los premios significan mucho para mí, el hecho de que gente de la industria valore el trabajo que has estado haciendo durante tanto tiempo tiene mucho valor”. Sin falsa humildad, Winslet ha venido este año cargada con el arsenal que podría hacerle, a sus 33 años, dejar de ser la más joven de las actrices que han sido más veces nominadas a los Oscar. Los Globos confirman que el camino a los Oscar está más llano que nunca.

Los ases de Winslet

Dos papeles de madurez hechos a la medida de los gustos de la Academia de Hollywoood son sus armas: el de April en Revolutionary Road, que la lleva a la frustrante vida estandarizada de los suburbios americanos de los años cincuenta,  y el de Hannah en The reader, una mujer que esconde un pasado de coqueteo con los nazis.

Unos personajes que son fruto de un perfeccionismo que ella misma reconoce como vertebral en su carrera.  Leonardo DiCaprio lo ha dejado claro: “Kate persigue la perfección en todo lo que hace”. Y su marido, Sam Mendes, ha asegurado que los dos actores están hechos de la misma pasta: la obsesión.

Kate Winslet (Reading, 1975) pertenece a la tercera generación de una familia de actores de teatro. Su determinación para dedicarse a la actuación ha dejado capítulos como su paso por una charcutería para pagarse los estudios de interpretación.

En 1994, Peter Jackson le daba su primera oportunidad en la pantalla grande con Criaturas celestiales, en la que interpretaba a una adolescente perturbada.

Le seguirían adaptaciones de grandes clásicos de la literatura inglesa, como Sentido y sensibilidad, de Ang Lee, y Hamlet, de Kenneth Branagh. Películas que le harían ganar el prestigio que le llevó derechita a convertirse en la actriz más cotizada a los dos lados del Atlántico con sólo 22 años, cuando interpretó Titanic.

Entonces, vino el alejamiento de todo lo que oliera a superproducción y años de relativa tranquilidad que le dieron tiempo a divorciarse de su primer marido, casarse con Sam Mendes y tener un hijo.  A golpe de producciones bien escogidas, Winslet tampoco permitió que nadie se olvidara de ella, al tiempo que seguía acumulando nominaciones y alabanzas:  Quills (2000), Iris (2001) o Descubriendo nunca jamás (2004).

Los últimos años, en los que ha experimentado una aceleración en el número y ambición de sus proyectos, se saldan con un nuevo récord para una actriz que  parece coleccionarlos; Winslet se convierte en la tercera actriz que se hace con dos Globos en la misma noche, y en la primera que los gana exclusivamente en las categorías cinematográficas (también hay televisión en los Globos). Una vez más, Winslet toda determinación. D