Lunes, 12 de Enero de 2009

La crisis del gas ruso reabre el debate nuclear

Eslovaquia decide reactivar una central, violando el tratado de adhesión a la UE, y Bulgaria considera hacer lo propio. Lituania se plantea no cerrar una planta similar a Chernóbil

DANIEL BASTEIRO ·12/01/2009 - 23:00h

AFP - Imagen de la central eslovaca de Jaslovske Bohunice, que el Gobierno acaba de reabrir.

La mejor campaña de publicidad. Sin ni siquiera la tradicional oposición de activistas y ecologistas. Tanto ONG como políticos en la Unión Europea reconocen que a la energía nuclear le ha salido un inesperado y efectivo padrino nada más nacer el año: Rusia. El conflicto comercial que mantiene con Ucrania y que ha provocado una grave crisis de suministro ha reavivado las discusiones, que Eslovaquia ya ha decidido saldar a su manera: reabriendo la central nuclear de Jaslovske Bohunice, al Este del país, que había cerrado hace tan solo 13 días.

La decisión fue muy criticada por Austria, cuyo ministro de Medio Ambiente,Nikolaus Berlakovich, consideró "inaceptable" la reapertura de la central atómica. También Bruselas reaccionó con enfado, recordando que el cierre de Jaslovske Bohunice era una condición sine qua non para la entrada de Eslovaquia en la UE, que se produjo en 2004. La Comisión Europea aseguró que la reapertura "es imposible desde el punto de vista legal y va contra la ley de la UE", en palabras del portavoz Ferran Tarradellas. La decisión podría llegar a acarrear la expulsión de Eslovaquia de la UE, al violar las condiciones de su adhesión, pero no nadie en Bruselas se atreve aún a valorar las consecuencias de esta reapertura.

Eslovaquia, que recibe el 97% de su gas de Rusia, justifica la medida porque su tejido industrial está paralizado y porque la crisi está provocando restricciones en la calefacción de miles de hogares del país. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, anunció que la central estará funcionando a finales de semana y que está "dispuesto a asumir las consecuencias" de violar el tratado de adhesión.

A su país, uno de los más afectados por el cierre del grifo ruso, le siguió otro gran damnificado, Bulgaria. En vista de que el suministro todavía no ha sido restablecido, Bulgaria está considerando tomar una decisión similar para dos módulos de Kozloduy, cerrados en 2006. Lituania, menos afectada por el corte, está obligada a cerrar su central de Ignalina este año, aunque en los últimos meses ha amagado (para disgusto de la UE) con prolongar su vida. La central utiliza un reactor similar a la de la planta de Chernóbil y su cierre también forma parte del tratado de adhesión a la UE.

¿Vuelven las nucleares? "Veremos", apunta Santiago San Antonio, director general de Foratom, la asociación europea de la industria nuclear. "El futuro está enlas renovables y las nucleares, y la industria ha estado callada durante la crisis porque tienen que ser los políticos los que se den cuenta de la fragilidad del suministro europeo", señala en conversación con Público.

Desde Estrasburgo, Kristian Vigenin, eurodiputado socialista búlgaro, le da la razón, pero sólo en parte. "Está claro que tenemos que mejorar las conexiones energéticas, porque todos los gasoductos van de Este a Oeste, y no tenemos nada de Norte a Sur cuando hay problemas", recalca. Para el eurodiputado, sin embargo, "la opción nuclear sigue sin ser una opción".

Casi 150 plantas

La energía nuclear que se produce en las 146 plantas de la UE constituye el 14% del suministro energético total y es responsable del 31% de toda la electricidad generada, según el último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía.

La creciente demanda de energía y la volatilidad de los precios del petróleo refuerza estos días el argumento de quienes defienden quee la energía nuclear reduce la dependencia de Europa y es un valor seguro. En el caso de Eslovaquia, la polémica decisión del Gobierno de reabrir la central de Jaslovske Bohunice cuenta con el apoyo de los técnicos.

"No podemos decir que una central que está abierta el día 31 sea muy peligrosa el día 1", razona Javier Reig, director de la División de Seguridad Nuclear de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). El experto enumera una larga serie de pruebas previas a una decisión así. Jan Haverkamp, responsable de Energía de la oficina comunitaria de Greenpeace, mantiene, por su parte, una opinión muy distinta. Para él, la central "pondría en peligro a toda Europa" por haber cumplido ya 40 años de servicio, que es la vida media de estas centrales. Además, "no tiene mucho sentido que, queriendo independizarse de Rusia, se reactiven unas instalaciones de tecnología soviética que seguirían necesitando de Moscú".

España, no afectada por la crisis al recibir el gas que importa de Argelia, echa balones fuera. "Cada país decide cómo soluciona sus problemas", señala Pedro Marín, secretario general de Energía del Ministerio de Industria. "Nosotros tenemos una gran producción de gas licuado en nuestras costas que no viene por gasoductos, sino en barcos", añade.

En todo caso, el debate está abierto y es alentado por la presidencia checa de la Unión, cuyo ministro de Energía, Martin Riman, reconoció el jueves que "va a haber más presiones para volver a las nucleares". Sin embargo, fuentes comunitarias confían en que el "inminente" restablecimiento del suministro ruso "calme los ánimos, de modo que este resurgir nuclear se vaya apagando como una vela". Tras dos crisis del gas ruso y en menos de tres años y las temperaturas bajo cero en medio continente,en Bruselas nadie lo da por hecho.

Los Veintisiete rehúyen el debate

La UE pospuso, al menos de momento, la posibilidad de impulsar la energía nuclear para evitar crisis de aprovisionamiento. En una reunión extraordinaria de ministros de Energía, celebrada ayer en Bruselas, los 27 reclamaron a Rusia que vuelva a abrir el grifo y coincidieron en la necesidad mejorar las interconexiones energéticas. Para ello, Bruselas tiene previsto invertir 5.000 millones de dinero del presupuesto comunitario para mejorar las infraestructuras. Además, la Comisión propondrá mecanismos de solidaridad que faciliten el traspaso de combustible para evitar restricciones en el consumo que, desde el pasado miércoles, sufren los países del Este.

El secretario general de la Energía, Pedro Marín, aseguró que la posición del Consejo de ministros no había sido "positiva" en cuanto a la reapertura de centrales nucleares en Eslovaquia o Bulgaria por lo que descartó una nueva sensibilidad hacia la nuclear.

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