Archivo de Público
Lunes, 12 de Enero de 2009

En algunos niños, la sobrealimentación es programada por genes

Reuters ·12/01/2009 - 12:11h

Cuando se trata de comer galletas, algunos chicos realmente no pueden controlarse, según indicaron el lunes investigadores británicos.

En un experimento, los expertos ofrecieron a 131 niños de 4 y 5 años un plato de galletas después de una comida y hallaron que aquellos que comían más de ellas eran más propensos a tener ciertas variaciones en el gen FTO, relacionado con el tamaño corporal.

Este descubrimiento sugiere que, en algunos casos, la sobrealimentación está genéticamente programada.

"Esta investigación (...) nos dice más sobre cómo algunos chicos son más propensos que otros a responder a señales en sus cuerpos que los alientan a comer más cuando están llenos", dijo Jane Wardle, del University College de Londres, quien dirigió el estudio.

"Saber cómo trabajan los genes es el primer paso para minimizar esos efectos negativos", agregó la autora.

La obesidad, que incrementa el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y los problemas cardíacos, se está volviendo cada vez más un problema global, dado que las personas ejercitan menos y llevan estilos de vida más sedentarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que hay alrededor de 400 millones de personas obesas en todo el mundo.

El FTO se ha relacionado desde hace mucho con la obesidad. Estudios demostraron que las personas con dos copias de la versión "obesa" del gen pesan en promedio casi 3 kilogramos más y son casi un 70 por ciento más proclives a tener obesidad que aquellos sin esas variaciones.

Los investigadores también observaron si existía una conexión genética entre el FTO y el interés de los niños por el ejercicio, pero no la hallaron, según informaron en International Journal of Obesity.

"Esperamos que esta investigación nos ayude a mejorar nuestra comprensión de las causas de la obesidad infantil, para así poder tomar mejores medidas para disminuirla", señaló Wardle.

"Los niños con más variaciones de riesgo del gen podrían verse ayudados si los padres hacen un esfuerzo por mantener las tentaciones fuera del hogar", finalizó la experta.