Archivo de Público
Lunes, 12 de Enero de 2009

El cobre, el gran poder del metal invisible

 La Farga, una empresa bicentenaria, ha convertido su fundición en un proveedor indispensable para las nuevas tecnologías

 

ALBERTO CABELLO ·12/01/2009 - 08:00h

manu fernández - La Farga ha logrado superar varios baches y mantiene su actividad.

Aunque pocas veces se ve, sin él la Sociedad de la Información no existiría. El cobre, imprescindible para la transmisión de electricidad y datos, está presente en la mayoría de cables telefónicos, posibilita el acceso a Internet y forma parte de todos los equipos informáticos y de telecomunicaciones. El grupo catalán La Farga Group (Les Masies de Voltregà, Barcelona), cuyo inicio se remonta a más de 200 años, intuyó ya entonces el filón de este metal y lo que nació como una fundición familiar ahora se ha convertido en un conglomerado con 21 plantas en todo el mundo y una facturación de 850 millones de euros en 2008. La cifra supone un incremento del 37% respecto el año anterior.

El grupo lo forman 264 trabajadores que produjeron el año pasado un total de 160.000 toneladas. Entre los países compradores destacan Argelia, Marruecos, Túnez, Francia, Italia, Reino Unido y Portugal.

Lacambra creó en 1808 una pequeña fundición ahora con alta rentabilidad

Todo empezó como un negocio familiar en 1808, cuando Francesc Lacambra Terradellas creó una pequeña fundición para fabricar objetos de cobre y bronce como clavos, ollas, campanas, cañones y otros productos para la marina catalana. La empresa estaba en el barrio de la Barceloneta de Barcelona, hasta que su hijo, Francesc Lacambra Pont, decidió construir una fragua de cobre batido junto al río Ter, en el actual emplazamiento, para aprovechar la energía hidráulica. "Fabricaban planchas de cobre para forrar la parte sumergida del casco de los barcos de madera que iban a las colonias americanas y así combatir la carcoma marina", explica Oriol Guixà, consejero delegado de la compañía. Convertida en colonia industrial desde mediados del siglo XX, la empresa acabó por sufrir una profunda crisis en 1984, cuando la familia Lacambra dejó de ser la propietaria.

A partir de 2001, en manos ya de las familias Fisas-Guixà, la empresa empezó a concebir el modelo actual, que desembocaría en la creación, hace dos años, de La Farga Group. Desde entonces la compañía está compuesta por cuatro grandes empresas: La Farga Lacambra, dedicada a la fabricación y comercialización de semielaborados de cobre (cable de cobre no recubierto) a partir de chatarra; La Farga Tub, que produce y comercializa tuberías de cobre; La Farga Rod, empresa que inició su actividad en 2008 y que produce alambrón de cobre electrolítico, de muy alta conductividad eléctrica; y por último, La Farga Intec, dedicada a la venta de tecnología.

"La consolidación de la Farga Rod, en la que se invirtió 22 millones de euros, es una de las metas que nos marcamos este año. La empresa se ha creado para atender a nuestro mercado natural, España, que importa gran parte de su consumo", concreta Guixà.

La crisis se nota

El auge de este negocio se debe "a las buenas expectativas que generó en 2007 el crecimiento de la demanda de cobre en economías como China e India. Estos países han pasado a ser el sostén de la demanda, absorbiendo gran parte de la debilidad mostrada por otros bloques económicos", comenta el consejero delegado. Pese a todo, la crisis económica también se deja sentir en el sector y la cotización del cobre, que alcanzó los 5.797,38 euros por tonelada métrica en marzo de 2008, ha caído ahora hasta los 2.493,93 euros en enero de 2009. Se prevé, eso sí, que se mantengan los niveles actuales hasta finales de año. La caída hizo rebajar las previsiones de facturación de La Farga de los 915 a los 850 millones en 2008.

Sea como sea, el cobre es un metal preciado por muchos. "Hemos sido víctimas de mafias que roban cobre. Por ello, hemos incrementado las medidas de seguridad del recinto", explica el representante de la empresa, que ha colaborado con los Mossos dEsquadra en repetidas ocasiones para valorar, por ejemplo, el material robado.