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Jueves, 8 de Enero de 2009

El camino del Oscar pasa por una ficción nazi

CARLOS PRIETO ·08/01/2009 - 21:55h

Lo dijo Kate Winslet en la serie de televisión Extras: “Una película sobre el Holocausto tiene el Oscar garantizado”. Se supone que era un chiste. El caso es que, casualidad o no, la temporada de nominaciones en EEUU ha coincidido con una plaga de filmes sobre los nazis y la II Guerra Mundial.

Para empezar, Winslet está nominada al Globo de Oro a la mejor actriz secundaria por su papel en El lector, una historia de amor entremezclada con un juicio por crímenes de guerra al término de la II Guerra Mundial. El filme, nominado a cuatro Globos de Oro, está basado en la novela homónima de Bernhard Schlink, publicada por Anagrama.

También está de estreno Tom Cruise. En Valkiria interpreta al coronel Claus von Stauffenberg, un oficial que trató de asesinar a Hitler. Por su parte, Viggo Mortensen es un hombre bueno a punto de volverse un nazi peligroso en Good, dirigida por Vicente Amorin. Y Jeff Goldblum pasa de un campo de concentración a un manicomio en Adam Resurrected, en la que Paul Schrader, guionista de Taxi Driver, adapta un novela de Yoram Kaniuk, El hombre perro (Libros del Asteroide).

Vale todo

A todas ellas les ha antecedido uno de los títulos más taquilleros del año, El niño con el pijama a rayas, adaptación del best-seller de John Boyney sobre el hijo pequeño de un comandante nazi que vive junto a un campo de concentración. El filme ha sido duramente criticado por caer en todo tipo de excesos melodramáticos. Y es que, si hacer llorar a los espectadores con los trucos más zafios es unos de los tics habituales de las películas sobre el Holocausto, la tendencia a exagerar los logros de la resistencia contra el fascismo es otro. En efecto, viendo las películas sobre el conflicto cabría pensar que Hitler era un viejo chiflado, que se enfrentó en solitario a la práctica totalidad de las poblaciones ocupadas.

Así, pese a que Tom Cruise ha esquivado cualquier tipo de polémica histórica, repitiendo una y otra vez que Valkiria es “puro suspense”, no ha podido evitar añadir que “nuestra responsabilidad era representar el espíritu de la resistencia alemana” (un colectivo mayoritario entre la población germana de la época, como todos sabemos). En cierto modo, la jugada es lógica. Al fin y al cabo, el público siempre está más dispuesto a identificarse con un héroe que se enfrentó a los malos, que con un hombrecillo que le rió las gracias a los jerifaltes de las SS.

Hasta tal punto que, en ocasiones, ni siquiera se pueden hacer chistes sobre la resistencia. Precisamente, el pasado año volvió a estar de actualidad Aló, aló, la desternillante sátira sobre la Francia ocupada emitida por la BBC en los años ochenta. Entre otras cosas, los miembros de la resistencia que salían en la serie, eran demasiado vagos o jetas como para combatir a los nazis.

El caso es que, tras verse en medio mundo, por fin se ha estrenado en Alemania Aló, aló. Aunque, eso sí, ha tenido que ser un canal de televisión por satélite el que ha dado el paso... ¡Con 26 años de retraso! Y es que, como decía John Cleese en un legendario sketch de otra serie de la BBC, Fawlty Towers, si hay alemanes en la habitación, es mejor “no hablar de la guerra”. Y mucho menos hacer bromas.