Archivo de Público
Jueves, 8 de Enero de 2009

La crisis deja a Woods sin coche

Buick, filial de General Motors, no puede pagarle 

M. ALBA ·08/01/2009 - 08:00h

ap - Un empleado limpia una imagen de una de las campañas de Nike de Tiger.

Hay quienes no se lo creen. Y otros, muchos, aceptan como leyenda el día en el que Warren Buffet, el gurú financiero que maneja las inversiones de Obama, prometió un cheque en blanco a Tiger por corregir la empuñadura de su putt. Según algún presente en el diálogo, Woods fue generoso: "Sólo quiero que revises si mis inversiones están seguras". Buffet, en plan irónico, le contestó. "Creo eso vale más de lo que te he ofrecido".

El encuentro se produjo muchos meses antes de que la crisis de las hipotecas subprime, el crack de Lehman Brothers y el engaño de Madoff convirtiesen la economía en un asunto de supervivencia.

En plena recesión mundial, con sectores como el automovilístico en caída libre, el circuito americano ha tenido que reducir sus excesos. Buick, la filial de General Motors ligada al golf desde varias décadas, ha retirado su compromiso de proveer los automóviles de cortesía a jugadores y oficiales en aquellos torneos en los que ejerce como partner.

Tiger Woods es uno de los mayores afectados por la quiebra del gigante automovilístico. Desde el pasado 1 de enero, un año antes de que expirase el compromiso entre ambas partes, el número 1 ya no guarda en su garaje el Buick Lucerne que conducía, obligado por un contrato que le reportaba ocho millones de dólares al año. "Al asociarnos con quizás el mejor atleta de todos los tiempos, no sólo el mejor golfista, sentimos que recibimos una valor tremendo. Él es muy reconocible y un excelente modelo. Tiene una conducta ejemplar y ha sido un gran socio. Pero, desgraciadamente, ni Tiger consigue vender coches", sostuvo Larry Peck, mánager de marketing de golf de Buick, en el anuncio de la ruptura del acuerdo de patrocinio.

"Si le ha ocurrido a Tiger..."

La pérdida de este contrato ha instalado la inseguridad en las agencias de representación de jugadores ante la posible caída a la baja de los contratos de patrocinio. "Si le ha ocurrido a Tiger, todos saben que les puede ocurrir a ellos. ¿Se acabarán los acuerdos con compañías financieras? ¿Se dejarán de pagar premios por aparecer en Europa?", se pregunta Bob Harig, el periodista de la ESPN que sigue el circuito desde hace una década.

Para despejar miedos, Tim Finchem, comisionado del PGA, anunció que el circuito tiene firmados contratos con todos los patrocinadores de los torneos hasta 2010, incluyendo los dos torneos patrocinados por Buick. Sin embargo, cada torneo no sólo sobrevive de la aportación del sponsor principal que ayuda a conseguir fondos para los premios y trae la televisión.

La administración actual de los torneos queda a cargo de las organizaciones locales, muchas de ellas asociadas a entidades sin ánimo de lucro, que necesitan docenas o cientos de patrocinadores de menor nivel y que deben apoyarse en una horda de voluntarios para poder sobrevivir.

A día de hoy, la crisis ha restado la presencia de muchas de estas pequeñas empresas como partners de los torneos, lo que implicará menos excesos en las carpas o en los lujosos bufets que se ofrecen a los jugadores y en los pro-ams previos a cada competición. Precisamente, de estos torneos de exhibición, donde los ricos con afán de protagonismo llegan a pagar 7.000 dólares por compartir unos hoyos con los profesionales, se alimenta el presupuesto de muchas competiciones para poder cuadrar sus cuentas.