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Miércoles, 7 de Enero de 2009

Los sonidos de Tokio culminan en Barcelona

Isabel Coixet termina hoy en la Ciudad Condal el rodaje de la película ‘Mapa de los sonidos de Tokio’, un drama romántico en inglés y japonés, que nos descubre un país alejado de los tópicos occidentales

TONI POLO ·07/01/2009 - 22:19h

EDU BAYER - Imagen de la directora, Isabel Coixet, y los dos protagonistas de la película, Rinko Kikuchi y Sergi López.

Seis millones de personas pasan cada día por la estación de metro de Sinyuku, en Tokio. Y, sin embargo, el sonido que emana no es más insoportable que el de la estación de Plaza Catalunya, en Barcelona. De entre el mapa sonoro de Tokio, Isabel Coixet se queda con ese conjunto de ruidos que se respiran en el submundo de la capital nipona: ese ir y venir de discretos japoneses con prisas o sin ellas pero todos atareados, de puertas de vagones, de pasos subiendo o bajando por las decenas de salidas de la estación, de escaleras mecánicas, de teléfonos móviles… El sonido de la ciudad que quiere retratar en su película Mapa de los sonidos de Tokio, cuyo rodaje culmina hoy en Barcelona, tras seis intensas semanas en Japón.

Es la película más dramática de Isabel Coixet, según reconoció ayer la directora y guionista en el Auditorio del edificio Imagina, en Barcelona, donde se adelantó el pase de la escena previa a los títulos de la película. Esta comienza marcada por el sonido, casi imperceptible, de un goteo metálico que corresponde al tañir de las campanas de un templo nipón. Es el sonido que marca el ritmo de una secuencia en la que, en una comida empresarial, en un restaurante en el que poderosos empresarios toman sushi dispuesto sobre el cuerpo desnudo de una mujer, uno de estos descubre que su hija se ha suicidado. El goteo se va intensificando. La tensión va creciendo... Hasta que el hombre de negocios es poseído por un ataque de ira.

Es el desencadenante de la historia, narrada por un ingeniero tan obsesionado por su trabajo de crear un mapa de sonidos de Tokio, como por la hija del empresario. Este culpabiliza de la muerte de su niña a David (Sergi López), un catalán que tiene una tienda de vinos en la capital nipona. Así que el poderoso ejecutivo decide contratar a un asesino para acabar con su vida. La sicaria es Ryu (Rinko Kikuchi), una limpiadora de pescado, con quien David vivirá una apasionada historia de amor...

Por encima de los tópicos

La película refleja, por encima de los tópicos, las diferencias entre los convencionalismos de la cultura japonesa y la occidental. “Me interesa lo ajeno”, reconoce la directora, que ha rodado películas en lugares tan lejanos como una plataforma petrolífera en el Mar del Norte, las calles de Portland, en EEUU, y ahora Japón. “Pero sólo hasta cierto punto, porque en cuanto aterrizo en Tokio, paso a sentirme japonesa”.

Esa curiosidad de la autora la llevó, hace dos años, durante la promoción de La vida secreta de las palabras, a colarse en las bambalinas del mercado de pescado, donde conoció a Ryu: “Vi a una chica guapísima limpiando la sangre de los atunes. Me fascinó. Y, contrariamente a la reacción de los japonenses, no se dejó fotografiar”, recuerda Coixet. Ese misterio le tendió un hilo del que empezó a estirar hasta fabular todo el guión. Para empezar, le dio una doble vida a la chica que, además de limpiadora de pescado de día, se convirtió en asesina a sueldo de noche.

Los dos protagonistas se mostraron encantados de participar en el proyecto desde que leyeron el guión. “Es muy poético”, reconoció Kikuchi, que celebró rodar junto a Sergi López. La admiración es mutua, porque el actor catalán alabó el gran trabajo de la japonesa.

A pesar de que Sergi López cataloga la película como “marciana”, los personajes tienen base real. Y si la chica se le apareció en la trastienda de un mercado, el chico viene a ser uno de tantos occidentales integrados en la sociedad japonesa: “Vende vino, algo que está muy de moda en Japón, y se ha criado con Mazinger Z”, explica la directora. Es su particular forma de admitir que algunos tópicos son inevitables.

Japón, mi amor

El interés de Isabel Coixet por Japón nació hace muchos años gracias a las obras de la joven escritora Banana Yoshimoto y a las lecturas de Yukio Mishima y fue en aumento gracias a las novelas de Haruki Murakami, a quien conoció en persona hace dos años. Precisamente Rinko Kikuchi protagonizará la versión cinematográfica de la novela Tokyo blues del escritor japonés.

La máxima responsable de la película la calificó en un principio como una aventura romántica: “Teóricamente cualquier guión es una marcianada, pero deja de serlo cuando todo coincide con armonía en una película y los actores se lo creen y le dan credibilidad”. Dudó más a la hora de etiquetar la cinta como “thriller romántico y sentimental”, porque aún no se ha terminado de montar y porque se sale de su registro personal. “Ya me gustaría hacer El Guateque, de Blake Edwards, pero a mí me salen otras cosas”.

Ha pasado la fiebre de las seis semanas de convivencia entre japoneses y europeos en Tokio. Hoy, toca Barcelona. Un día intenso de rodaje por las calles del barrio de Gràcia, en un piso del Eixample, en una tienda del Gòtic… “Será un día duro y esperemos que nos dejen rodar más tarde de las diez de la noche”. No le preocupa nada más, ni siquiera la ola de frío: “Que llueva o que nieve no va a interferir en el trabajo”.

El guión 

El acierto de la escritura erótica

 

Saltan chispas

“Del encuentro entre dos personas de mundos tan diferentes tienen que saltar chispas”. Isabel Coixet refleja esas chispas en su guión, que ayer alabaron tanto Sergi López como Rinko Kikuchi.

Más allá del texto

El actor catalán valoró la valentía de Coixet en su escritura: “Va más allá de los convencionalismos guionísticos. Donde normalmente se lee ‘hacen el amor apasionadamente’ ella escribe una escena sexual que echo de menos en otros guiones, porque aporta ideas, recrea situaciones íntimas cargadas de significado”.

Una razón poderosa

Sergi López reconoció que una de las razones por las que aceptó el papel fue esa frescura sexual que detectó cuando lo leyó.

Sin escenas de cama

“No hay camas, esa es la única razón por la que no hay escenas de cama”, dijo la directora, que advirtió que es su película con más escenas sexuales.

Perfecta compenetración

Los dos actores coincidieron al destacar que se han compenetrado a la perfección, no sólo en esas escenas de alto contenido erótico.

El sonido del sexo

El mapa de sonidos que traza Isabel Coixet de Japón supera los tópicos y entra descarada y elegantemente en el ritmo erótico y apasionado del sexo.

 

 Japón a secas

Lugares genuinamente japoneses

 

No todo Oriente

Isabel Coixet es una enamorada de Japón. “La cosa oriental en general, no; Japón. Porque Shangai, por ejemplo, no me gusta nada”, advierte la directora. El resultado de su pasión es un retrato del Tokio más auténtico.

Fuera de ruta

Los lugares que aparecen en la película no están en la ruta turística de la capital nipona. “Son lugares genuinamente tokiotas”, dice la directora, que huye de los ejecutivos incansables o de la frialdad de los convencionalismos.

Tokio ‘la nuit’

La película pasa prácticamente toda de noche. “Me gusta más la ciudad nocturna desde que la conocí, y así ha quedado reflejada en la película”, explica la directora.

Malasaña o El Born

“Cuando llevo a mis amigos a los lugares que he conocido, flipan”, cuenta Coixet. Se trata de barrios mucho más cercanos a Malasaña, en Madrid, o al Born, en Barcelona, lugares llenos de vida, en los que interpretan textos manga por cuatro yenes, la gente actúa por la calle...

Recorrido sonoro

La idea de elaborar el mapa de sonidos fue de un ingeniero japonés y permite a Coixet descubrir sitios insospechados.