Miércoles, 7 de Enero de 2009

Historias bajo el polvo

El fotógrafo noruego Jonas Bendiksen retrata la caída del imperio soviético en el festival murciano Fotoencuentros

MARÍA GARCÍA TORRES ·07/01/2009 - 22:08h

Hay una realidad que corre paralela a los grandes titulares de prensa. Hay pequeñas historias que hacen la Historia, pero la vorágine de la actualidad, la última hora y los protagonistas mediáticos las desplazan, las meten debajo de la alfombra junto al resto del polvo, de lo que no interesa, de lo que no es noticia.

Jonas Bendiksen (Noruega, 1977) ya era meritorio a los 19 años de edad en Magnum, la agencia fotográfica de Londres más importante del mundo. Al año se fue como fotoperiodista independiente a Rusia, a retratar la caída del antiguo imperio comunista. Desde 1998 a 2005, captó todo lo que las televisiones, diarios y radios se dejaron por decir. “Hay una historia al margen de las grandes noticias. Bendiksen se la jugó, se metió en las ciudades fantasma, fotografió los interiores de casas bombardeadas, convivió con los supervivientes de persecuciones religiosas y lo retrató todo con sumo respeto”, comenta Paco Salinas, director de Fotoencuentros, el Festival dedicado a la fotografía en Murcia y Cartagena, que inaugura hoy su novena edición.

Sin criterios de mercado

Todos los participantes en este Fotoencuetros han sido elegidos por atender a una unidad temática común: los objetos como protagonistas de la foto (el bodegón) y como elemento secundario. Este año, son 16 y algunos reconocidos como Toni Catany, el Premio Nacional de Fotografía Chema Madoz o Pedro Meyer.

“Hay una historia al margen de las grandes noticias."

El fotógrafo noruego, habitual en revistas como National Geographic, GEO o Newsweek, estuvo en Moscú durante dos años; pero cuando fue deportado por un problema burocrático, viajó a las repúblicas periféricas. Lugares como Birobidján, donde se produce un masivo éxodo judío, o la destrozada Nagorno-Karabaj se convierten en el centro de su mirada.

“Al no poder trabajar en territorio ruso, pasé gran parte de los cinco años siguientes viajando por la periferia del antiguo imperio soviético, explorando las complejas historias de enclaves semi-olvidados y de territorios indómitos. Lugares pintorescos y desconocidos”, recuerda. Así es como se encontró con todas esas pequeñas historias.

Bajo el radar mundial

A través del objetivo de su cámara, se descubre el drama de la nostalgia comunista, los espacios degradados tras las guerras independentistas y el tráfico de drogas, y el turismo en la decadente Riviera del Cáucaso.

“La presente exposición es la historia de seis lugares que existen bajo el radar mundial, pero que colectivamente representan capítulos inacabados de la historia soviética”, explica Bendiksen.

Imágenes con colores flúor y algunos encuadres desnivelados, fieles a la tensión y el drama. Otras, frontales y más pausadas, revelan gran maestría compositiva. Una inesperada belleza se adueña de la más cruda realidad dándole un tono irreal, altamente poético, cinematográfico. Como ocurre con las fotografías tomadas en el vertedero espacial de Kazajistán.

Hay chatarreros que miran al cielo a la caza de etapas de motor que caen de los cohetes que salen de Baikonur (un centro de lanzamiento soviético de los años cincuenta que ahora utilizan empresas de Europa y EEUU). Bendiksen capta una explosión de mariposas junto a un depósito espacial de combustible tóxico, que señorean una pareja de chavales en pleno campo florido. La realidad, de tan real, parece fantástica.

Un festival para todos los públicos 

Queremos crear una cultura visual, no nos regimos por criterios comerciales”, explica Salinas. Fotoencuentros incluye talleres, mesas redondas y hasta el tradicional Fotomaratón, un concurso del que han salido nombres como Joaquín Zamora. “Por eso no escogemos el nombre más de moda, sino el que consideramos que tiene algo que aportar para que la gente aprenda sobre fotografía”, explica su director. Entre ellos figura Tony Catany (arriba en la foto). Pero también se muestran jóvenes miradas, como las de Laura Torrado, Verónica Gasó o Pedro Raja.