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Lunes, 5 de Enero de 2009

"Las Supremes fuimos las princesas negras de América"

Entrevista a Mary Wilson, cantante. La escudera de Diana Ross publica disco en el 50 aniversario de la mítica formación

PATRICIA GODES ·05/01/2009 - 22:32h

AFP - Mary Wilson, durante la presentación en 2008 de una exposición sobre las Supremes en Londres.

Una voz de lija suena en el auricular del teléfono: “Soy Mary Wilson, actúo mas de 100 noches al año, soy portavoz de Humpty Dumpty Institute y estoy viajando por todo el mundo para crear la conciencia de que hay que limpiar las minas anti-persona que no han explotado. Estoy grabando un nuevo disco que saldrá en febrero y tengo una exposición itinerante con trajes de las Supremes”.

Para quién conoce la historia de la música popular, Mary Wilson es la guapa jovencita de peluca rubia que hacía coros en las Supremes, mientras la rutilante Diana Ross y la soulful Florence Ballard se repartían las partes solistas.  Acostumbrada a ocupar siempre el segundo plano, Mary Wilson se convirtió en cronista oficial de una época cuando publicó en 1986 su primera autobiografía, Dreamgirl: my life as a Supreme. Inteligente y articulada, Mary ha asumido la tarea de celebrar mediáticamente los 50 años de Motown, pero tiene muchas más cosas que contar, ya que en 2009 las que cumplen 50 años son las Supremes.

Ha logrado un par de ‘best-sellers’ con sus libros de memorias ¿Qué le motivó a escribirlos?

Durante todos aquellos años estuve escribiendo un diario muy detallado de todo lo que nos estaba pasando. Lo que estaba en los diarios es lo que conté en los libros.

¿Era usted consciente de que estaba viviendo una época especial?

La admiración de la gente nos hacía sentir como si fuésemos las princesas negras de América. Mi madre no sabía leer ni escribir y yo era consciente de que todo aquello era algo maravilloso y muy especial.

¿Qué participación tenía en Motown una cantante casi adolescente en el proceso de creación de su música aparte de poner la voz?

Ninguna. Eso es lo malo de haber sido tan jóvenes cuando teníamos tanto éxito: no teníamos ninguna participación. Lo que pasaba es que, como todo el mundo tenía tanto talento y nos traían canciones tan buenas, merecía la pena.

¿Qué opina de ‘Dreamgirls’, el musical y la película?

Que son muy buenos, pero quiero dejar claro que Dreamgirls no es la historia de las Supremes. Aunque en cierta manera está inspirado en nosotras, esa no es la historia de las Supremes.

¿Qué pesa más con el paso del tiempo, los buenos recuerdos o los tristes?

Nosotras empezamos a cantar para divertirnos, no me imaginaba que 50 años más tarde nuestra música seguiría oyéndose y que iba a afectar tanto a la gente. Cuando nos graduamos fue cuando dijimos: “Oye, esto esta muy bien”. Pero en aquella época el simple hecho de publicar un disco ya significaba mucho para nosotras.

¿Cuál es el mejor momento que recuerda?

Cuando nuestros discos empezaron a tener éxito. Lo más importante para nosotras era saber que la gente nos quería, no el dinero. Me siento muy afortunada por poder cantar, considero que es el mejor trabajo que existe y me encanta subir al escenario y cantar para la gente.

En 1979 editó un excelente disco en solitario. ¿Por qué abandonó su carrera solista?

En esa época la industria del disco dio un cambio muy grande y de repente sólo interesaba fichar a artistas nuevos. Los que teníamos detrás una trayectoria dejamos de interesar. Pero yo no he dejado de cantar nunca, sólo de grabar.

¿Puede decirnos qué se van a encontrar los que vayan a sus conciertos?

Canto temas de las Supremes porque siguen despertando en el público el mismo entusiasmo de hace 40 años, pero también canto lo que creo que hago mejor, que son standards y ja.

¿Cuáles son sus canciones favoritas de las Supremes?

Reflections, Love Child, The Happening… Hay tantas…