Domingo, 4 de Enero de 2009

Madurez antes de tiempo

La obesidad y la exposición a sustancias químicas hacen crecer los casos de pubertad temprana

ANTONIO GONZÁLEZ ·04/01/2009 - 20:54h

La pubertad desencadena siempre una cascada de cambios en el organismo. jupiter

Aunque todavía no hay datos que cuantifiquen el fenómeno, los pediatras y los especialistas en endocrinología infantil lo tienen claro: hay un aumento de casos de pubertad temprana entre las niñas españolas. La falta de estudios al respecto impide determinar con claridad una causa, así como la amplitud del problema, pero los expertos creen que hay dos factores detrás del fenómeno: las elevadas tasas de obesidad infantil y la creciente presencia en el ambiente de unas sustancias químicas, los disruptores neuroendocrinos, que afectan a los procesos relacionados con la fertilidad.

La pubertad precoz consiste en la aparición, antes de tiempo, de signos de desarrollo puberal como el botón mamario, el vello en el pubis y las axilas o una sudoración más propia de adultos.En el caso de la obesidad
–que, según datos del Ministerio de Sanidad , afecta a uno de cada 10 menores de 17 años– es un factor que acelera la maduración ósea que, a su vez, anticipa la aparición de la pubertad.

En cualquier caso, hay que diferenciar entre la pubertad adelantada, que es cuando la maduración sexual ocurre entre los ocho y los nueve años; y la pubertad precoz como tal, cuando el proceso se desencadena antes de los ocho años.

Niñas adoptadas

Según señala Raquel Barrio, pediatra del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, la pubertad adelantada se está dando con mayor frecuencia entre las niñas españolas, mientras que la precoz es típica entre las niñas inmigrantes y, sobre todo, entre las adoptadas procedentes de países como India o China, que en algunos casos “llegan con bajo peso, mal nutridas y con falta de afectividad”.

En el caso de las niñas adoptadas, el paso brusco de una situación carencial a una de abundancia provoca una “explosión endocrina” que puede acabar causando un adelanto puberal, tal como explica el presidente de la SociedadEspañola de Endocrinología Pediátrica (SEEP), Juan Pedro López Siguero.

La pubertad adelantada y la precoz –de la que hay casos registrados incluso en niñas de 2 ó 3 años– presentan características diferenciadas. Mientras que en el primer caso no se necesita tratamiento, salvo para abordar las posibles consecuencias psicológicas de una maduración y un desarrollo mamario demasiado tempranos; en el caso de la pubertad precoz, que puede conllevar una reducción en la talla en la madurez, sí puede tener que administrarse un tratamiento hormonal.

En este sentido, Barrio señala que en los casos de pubertad precoz, mucho más frecuente entre las niñas que entre los varones, hay que realizar una serie de cálculos a partir de la edad de la niña y la “predicción de la talla adulta”, que se ponen en relación con la talla genética –la que debería alcanzar según sus antecedentes familiares–.

Después, el tratamiento suele consistir en administrar unas inyecciones mensuales que permiten bloquear la secreción de hormonas estimuladoras de la producción de estrógenos. En consecuencia, se frena la producción de estas hormonas, así como su efecto estimulante sobre los ovarios, lo que en la práctica frena el desarrollo puberal.En cualquier caso, Barrio cree que, en estos casos, el de la pubertad constituye “un problema menor” si se compara con las consecuencias que tiene, a largo plazo, el exceso de peso.

Por otro lado, en cuanto a los efectos de la exposición a sustancias químicas, López Siguero asegura que actualmente “hay un aumento bastante importante de disruptores neuroendocrinos en el ambiente”, ya que estas sustancias químicas se pueden encontrar casi en cualquier parte, desde tapicerías de coches hasta aditivos alimentarios. “Impregnan cantidad de sustancias de uso cotidiano, aunque no siempre tienen el mismo efecto”, agrega el experto.

A su juicio, estas sustancias son capaces de interferir en el funcionamiento normal del hipotálamo, órgano encargado de liberar la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que a su vez estimula la producción de las hormonas responsables del ciclo menstrual.