Archivo de Público
Sábado, 3 de Enero de 2009

El síndrome Gorbachov

El presidente galo se aferra a Europa para evitar un aterrizaje forzoso en Francia

ANDRÉS PÉREZ ·03/01/2009 - 08:00h

efe - Las banderas francesa y española, frente al Arco del Triunfo de París.

La actual confusión sobre el papel futuro de Sarkozy en Europa se deriva, obviamente, de su propia voluntad de seguir figurando en primerísimo primer plano. El presidente francés ha dejado claramente planear su opinión de que él debe seguir siendo presidente de la UE, y su voluntad de ningunear a los checos.

Hasta el punto de haber provocado bromas de sus ministros "¿Nicolas Sarkozy? A partir del 1 de enero se instala en Praga", dijo Eric Woerth, ministro de Presupuesto-, y frases cortantes de gobernantes checos "Si estuviéramos en los tiempos de nuestros abuelos, deberíamos citarnos a las cinco de la madrugada en el Bois de Boulogne con testigos de negro para un duelo", dijo el canciller checo, Karel Schwarzenberg.

"Sarkozy se instalará en Praga el 1 de enero", bromeó uno de sus ministros

El marasmo que permite a Sarkozy intentar seguir siendo jefe en Bruselas también se deriva de la propia inseguridad jurídica de la UE. El Eurogrupo, reunión de ministros de Economía y Finanzas, del presidente del Banco Central Europeo y de un representante de la Comisión, es una realidad mal definida, y su "presidencia permanente", ejercida por Jean-Claude Juncker desde hace cuatro años, era una solución a medias imaginada como una transición.

Talante antidemocrático

El presidente francés tiene margen hasta mediados de enero, momento en que deberá dejar clara su agenda diplomática para el año entrante en una ceremonia ante el cuerpo diplomático.

Seis meses al frente de la UE le han hecho recobrar la popularidad

Toda solución Sarkozy a la neblinosa situación de la Eurozona en tiempos de crisis presenta varios defectos, y de talla considerable. Por un lado, su opción conlleva una dosis considerable de fórmula antidemocrática, ya que implica la creación de un nuevo órgano no electo a escala europea, ya sea Eurogrupo de jefes de Estado y de Gobierno, el tándem franco-español o un directorio. Ese talante antidemocrático queda reflejado en la ausencia de programa: ¿Para qué quiere la presidencia de la Eurozona Nicolas Sarkozy? ¿Qué programa económico y social propone a los europeos?

Por otro lado, las motivaciones del presidente francés son más bien oscuras. Nicolas Sarkozy pretende seguir volando de cumbre en cumbre para evitar un aterrizaje duro en la realidad social y económica de Francia, un país que él mismo ha colocado en difícil situación a causa de su política económica, en vigor desde hace año y medio.

Seis meses de presidencia europea han permitido a Sarkozy recuperarse algo en los sondeos: de una popularidad de sólo entre 35% y 38%%, la presidencia europea y los viajes constantes de crisis en crisis le han permitido subir a casi 46% y, sobre todo, obtener agasajos y parabienes en el exterior.

Ineficaz económicamente y criticado socialmente en el interior de su país, Nicolás Sarkozy se encuentra más a gusto en reuniones internacionales y ante auditorios mundiales. El síndrome Gorbachov empieza a aquejar a Sarkozy. ¿Seguro que a José Luis Rodríguez Zapatero le conviene seguirlo en ese camino?