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Viernes, 2 de Enero de 2009

Control de las infecciones es clave en pacientes de alto riesgo

Reuters ·02/01/2009 - 15:43h

La mejor manera de proteger a los pacientes oncológicos en alto riesgo de desarrollar infecciones fatales es combinar el tratamiento preventivo con antibióticos y antifúngicos con el aislamiento y otros métodos, como el uso de guantes y máscaras, indicó una investigación.

El trabajo incluyó una revisión de 40 estudios publicados.

La quimioterapia destruye las células de la sangre de los pacientes con cáncer, incluidos los glóbulos blancos responsables de dar protección inmunológica, lo que vuelve a los pacientes vulnerables a la infección.

Los receptores de trasplantes de células madre son también un grupo de muy alto riesgo. Antes de que puedan recibir el trasplante, se les deben destruir todas las células del sistema inmune.

Las infecciones son la principal causa de muerte prevenible en los pacientes con cáncer, escribió en Lancet Infectious Diseases el equipo dirigido por el doctor Mical Paul, del Centro Médico Rabin, en Petah-Tikva, Israel.

Pero aún no existe consenso sobre la mejor forma de proteger a esos pacientes, lo que es especialmente importante hoy en día debido al aumento de la resistencia a los fármacos de varios organismos causantes de enfermedad.

Para investigarlo, el equipo revisó estudios publicados comparativos de varias medidas de control de infecciones en pacientes de alto riesgo tratados con quimioterapia o trasplante de médula ósea.

Entre los 40 estudios revisados, que habían sido publicados entre 1971 y el 2008, 26 incluyeron el aislamiento para proteger a los pacientes (por ejemplo, a través del control del flujo del aire de/hacia la cama o barreras entre el paciente y el entorno exterior).

Mientras que el aislamiento en sí no redujo significativamente la mortalidad ni las infecciones entre los pacientes oncológicos, esos métodos combinado con antibióticos profilácticos redujeron un 40 por ciento la mortalidad a 30 días por distintas causas.

En los estudios con los seguimientos más prolongados, los métodos combinados redujeron un 14 por ciento la mortalidad a tres años.

El aislamiento más los antibióticos también disminuyeron las infecciones bacterianas de la sangre, las infecciones con bacterias Gram negativa y Gram positiva y las infecciones por cándida (levadura). La intervención no modificó significativamente el riesgo de infección por moho.

Once estudios que compararon el tratamiento con hospitalización y ambulatorio luego del trasplante de médula hallaron que los pacientes ambulatorios eran un 18 por ciento menos propensos a morir.

Pero el equipo destaca que los pacientes tratados de manera ambulatoria habrían sido más saludables que los tratados con internación.

Los estudios más antiguos incluidos en la revisión y previos al desarrollo de fármacos antibióticos y antifúngicos no serían, para los autores, aplicables a la práctica actual.

Pero las infecciones siguen siendo un factor clave para la evolución de los pacientes después del tratamiento, a la vez que los mismos tipos de organismos siguen infectando a los pacientes.

"La ganancia absoluta actual en la supervivencia es quizás mayor que la observada en los estudios más antiguos, en los que una mayor proporción de pacientes morían por su condición subyacente", escribieron los autores.

El equipo cree que serían necesarios ensayos clínicos con grupos de pacientes elegidos al azar para conocer si el tratamiento ambulatorio de pacientes con trasplante de células madre es realmente tan seguro y efectivo como la terapia con hospitalización.

FUENTE: Lancet Infectious Diseases, febrero del 2009