Viernes, 2 de Enero de 2009

España marca el ritmo europeo hacia Cuba

La diplomacia de Zapatero apuesta por la cooperación

GORKA CASTILLO ·02/01/2009 - 08:00h

a. roque/ efe - Miguel Ángel Moratinos saluda a Raúl Castro.

Navegantes españoles con veleidades líricas dijeron al llegar a Cuba que la costa parecía el paraíso y que el rumor del viento enroscado en las altas hierbas de las llanuras traía el rumor de Adán y Eva.

En la introducción del informe La política española ante la Cuba del futuro, sus autores, Jorge Domínguez y Susanne Gratius de la FundaciónFRIDE, recuerdan que "ahí se forjó la razón histórica y cultural que ha hecho que los vínculos de España con Cuba trasciendan lo político. Es parte de la memoria colectiva".

Por eso no conviene olvidar que las relaciones entre ambos países son caldo de cultivo para los más hirientes debates entre la derecha y la izquierda española. El último se produjo hace un mes en el Congreso, cuando el coordinador de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, calificó la ayuda destinada a los damnificados del huracán Ike como un cheque "al aparato represordel régimen".

Moragas no hizo otra cosa que poner voz a la estrategia de que la mejor manera de influir en la isla es contribuir a la desestabilización y caída de su Gobierno. Nunca, ni siquiera en la época más dura del franquismo, la confrontación con La Habana llegó a los grados incendiarios que alcanzaron durante los gobiernos de José María Aznar. España, el cuarto socio comercial de Cuba, llegó a estar sin embajador varios meses en medio delestupor empresarial.

Bloqueo fracasado

Uno de los máximos exponentes de la ley de embargo estadounidense en vigor, el fallecido senador republicano Jesse Helms, señaló en una ocasión que "la mierda es el cemento que mantiene a la isla cohesionada y forzar el estrangulamiento de su economía es la única forma de disolverla". Un bloqueo que, según la analista Susanne Gratius, "ha sido un fracaso total".

El triunfo electoral del PSOE sirvió para cambiar una dinámica gélida y optó por recuperar una diplomacia activa que firmas como Sol Meliá, Repsol o compañías aéreas como Air Europa celebraron con confeti. España aprovechó su reubicación en la isla para jugar otra decisiva partida. Este año, Zapatero ha presionado a la UE para que modifique su mirada hacia Cuba: las sanciones que forzó Aznar han sido sustituidas por la cooperación.

"La influencia española como puente europeo con Latinoamérica se verá en junio, cuando el checo Václav Klaus, un anticastrista reconocido, vuelva a plantear la posición única en el seno de la UE", asegura Gratius. En Cuba ya esperan a que Zapatero marque el día de su primera visita oficial.

"España está más cerca que EEUU", reza una pequeña inscripción en una pared de la bella embajada española en La Habana. Siempre ha sido así. En el libro El Titán de bronce de la lucha de Cuba por la independencia, su autor, Philip Foner, recuerda que la expulsión de los españoles no estaba vinculada a la presencia de EEUU. "Mil veces prefiero ser español", señaló el líder de los feroces mambises, los guerrilleros antiespañoles de la independencia, Antonio Maceo.

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