Archivo de Público
Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

El último de los barbudos

Fidel Castro, líder de la revolución cubana es un personaje cuya personalidad provoca amor u odio: no deja indiferente a nadie

B.G ·31/12/2008 - 08:00h

Fidel Castro visto por Luis Grañena.

Cuando Fidel tenía doce años, envió una carta al presidente de Estados Unidos: "Mi buen amigo Roosevelt. Si le parece bien, envíeme un billete de US$10". El pequeño incluso se atrevió a darle consejos: "Si quieren hacer barcos, yo puedo mostrarles la mayor mina de hierro en el país".

"Si me pidieran la luna es que estaban necesitándola y habría que dársela"

Franklin Delano Roosevelt nunca respondió. Y algunos ironizan que "si le hubiera enviado los 10 dólares, Castro no habría dado tantos dolores de cabeza a Estados Unidos", según confesó Fidel al periodista Ignacio Ramonet.

La osadía de Titín, como era conocido, anticipaba la fortísima personalidad que llevaría a Fidel Alejandro Castro (Birán, 1926) a revolucionar su país y toda la esquina latina del planeta.

Precisamente en aquella época nació la sed de venganza/justicia del pequeño Fidel. Su padre, Angel María Castro, un analfabeto gallego al que un rico pagó para que lo sustituyera en la guerra de Cuba, decidió mandar a su hijo al colegio chic de la Salle de Santiago. Pero los compañeros de Fidel le humillaban por su origen humilde. Y el benjamín Castro "juró que se vengaría". La carambola comunista estaba ya germinándose.

¿Y si le pidieran la luna?

Cuando Jean Paul Sartre entrevistó a Fidel Castro en 1960, le hizo una pregunta: "¿Y si le pidieran la luna". Fidel Castro respondió sin titubear: " Si me pidieran la luna es que estaban necesitándola y habría que dársela". Y es que Fidel, en palabras de su amigo Gabriel García Márquez, "es uno de los mayores idealistas de nuestra época".

"Amigo Roosevelt, envíame un billete de 10 dólares"(Fidel con 12 años) 

El escritor, en su texto El Fidel que yo conozco, hizo un agudo retrato del líder cubano. Dibujó a un Fidel soñador que es a la vez "el antidogmático por excelencia". Una persona incapaz de concebir ninguna "idea que no sea descomunal". Un líder de paciencia invencible, de disciplina férrea. Y un ganador vocacional. "No creo que haya peor perdedor en todo el mundo", escribía Márquez.

¿Y cómo es el Fidel Castro del siglo XXI? Ignacio Ramonet, tras escribir su libro Cien horas con Fidel, le definió como una "curiosa mezcla de idealismo y pragmatismo". Como apunta García Márquez, Castro tiene en su idealismo su "mayor virtud y su mayor defecto".

Idealismo superlativo

La utopía soñada por Castro no acaba de ser real. Quizá por eso Fidel siempre estuvo, de alguna manera, por encima de sí mismo. Y absuelto por la historia, como el propio vaticinó tras su condena por el asalto al cuartel Moncada en 1953.

El estadunidense Jon Lee Anderson, una de las personas que mejor conoce a Fidel, aseguraba recientemente en Los Angeles Times que "si la supervivencia fuese una virtud, Castro sería muy virtuoso". Y ahí hay una clave: la longevidad como sinónimo de sabiduría.

"Sólo me afeitaré cuando hayamos cumplido un buen gobierno"

Muchos cubanos le perdonan casi todo sólo por sobrevivir. La supuesta inmortalidad de Fidel protagoniza, de hecho, muchos de los chistes cubanos. En uno, alguien regala una tortuga a Fidel, pero él la rechaza porque sabe que puede vivir más de 100 años: "Eso es lo malo de los animales, uno les toma cariño, y luego se mueren".

¿ Y qué decir de las contradicciones del Planeta Cuba? ¿Son fruto de la autoridad exuberante de un líder al que Manuel Vicent bautizó como Don Quijote de La Habana? ¿O de un sistema/mundo opresor, de un bloqueo americano que tiende a infinito?

La mayor contradicción, tal vez, sea el haber huido del culto a la personalidad del estalinismo pero haberse convertido en un casi Dios. En Cuba no hay una estatua de Fidel. Pero su nombre es casi sagrado.

Por motivos de seguridad, según cuenta Luis Báez en El mérito de estar vivo, Fidel jamás duerme dos noches en el mismo lugar. Todo lo que rodea al Castro Dios es un misterio.¿Dónde están los cinco hijos varones cuyos nombres empiezan todos por A? ¿Y sus 59 casas secretas?

Pero Dios, en Cuba, se hace hombre. Y Fidel, esa chandalizada deidad de andar por casa, pisa la tierra, se tutea con su pueblo. Castro disolvió un motín el 5 de agosto de 1994 (crisis de los balseros). Apareció. Y paró la protesta charlando. "Lo rodean sin riesgos" matiza García Márquez "lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman".

Visionario con suerte

Compañero Fidel. Barbudo de verbo exagerado que "fatigado de conversar, descansa conversando". Visionario que liberó a dos palomas al tomar La Habana y que por ello cuenta con la bendición de los orishas africanos. Castrovudú a prueba de balas y atentados.

En enero de 1959, Castro declaró a la CBS que no pensaba quitarse la barba: "Sólo cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un buen gobierno". Medio siglo después, el mundo se pregunta si Fidel eterno comandante para unos, sangriento dictador para otros, seguirá soñando con conseguir la luna para su pueblo. Y si dejará este mundo sin afeitarse.