Archivo de Público
Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

Memorias de Sierra Maestra

El fotoperiodista español Enrique Meneses recuerda el alzamiento de los rebeldes cubanos

E. MENESES ·31/12/2008 - 08:00h

"Me apoyé contra un poste que sujetaba la techumbre. Al no usar flash, me fallaron algunas fotos. En este fotograma, Fidel estaba releyéndose". - Castro íntimo.

En el verano de 1957, los periodistas cubanos no parecían tan interesados como los extranjeros en cruzar las líneas batistianas que impedían el paso a Sierra Maestra. Yo acababa de salir de la guerra de Suez y no tenía contactos en Cuba pero Jay Malin, jefe del Time/Life, rival de Paris-Match, disponía de varios reporteros en un chalet del Vedado, en La Habana.

Con frecuencia iba a tomar café con ellos. Los fracasos de mis colegas al tratar de alcanzar la Sierra me daban pistas de lo que no debía hacer. Llegaban al aeropuerto de Santiago con cámaras de fotos y ropa americana. El general Alberto del Río Chaviano los esperaba y les hacía un marcaje que impedía cualquier contacto con la gente de la revolución. Decidí volar en El Cañero (el avión que salía a las 6 de la mañana y llegaba a las 8 a Santiago) sin equipaje. Funcionó.

Che Guevara: "La pólvora es lo único que me alivia el asma"

Llegué a las montañas a mediados de diciembre. Durante 15 días, la red de resistencia de Santiago me escondió cada noche en una casa diferente para evitar que chivatos y policías me pudiesen localizar.

El recorrido hasta encontrar a Fidel fue penoso. Cuando llegué a donde se encontraba, tras una dura caminata, me dejé caer contra la pared de una cabaña, con la mirada fija en mis botas. Sentí que desaparecía el sol a la vez que una voz me preguntaba: "¿Enrique Meneses? Soy Fidel Castro".

El líder rebelde caminaba desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde cuando ordenaba acampar donde nos encontrásemos. La razón de este vagabundeo, cuyo itinerario sólo él conocía, era que en una ocasión un guía que iba con frecuencia a Santiago para contactar con "los del llano", fue ejecutado por traición.

"Cuando Raúl me ofrecía un rifle me negaba, prefería cazar fotos"

Las sospechas comenzaron cuando, a las pocas horas de irse el guía, solía aparecer la aviación que bombardeaba con extraña precisión. Raúl detuvo al hombre y al registrarlo se le encontró en una bota un salvoconducto firmado por Chaviano. Fue ejecutado. Desde entonces Fidel no decía dónde iba a dormir cada noche. La comida era monótona y, casi siempre, a base de yuca y malanga cocidas. Rara vez tuvimos carne, producto de la captura de algún corzo.

Cuando Raúl me ofrecía un rifle para cazar, me negaba. Sólo cazaba fotos. Meses más tarde, al caer prisionero del Buró de Investigaciones de Batista, la prueba de la parafina dio negativa. Si hubiese aceptado aquel rifle habría pólvora en mis manos ya que tarda en desaparecer más de seis meses, por mucho que se frote. ¡Como para contarles que había estado cazando corzos!

Combate cuerpo a cuerpo

El 14 de febrero de 1958 tuvo lugar el combate de Pino del Agua, donde se encontraba la última guarnición de batistianos de la Sierra. Duró casi dos días, hasta que se escuchó una explosión en la ruta que llevaba refuerzos a los soldados.

La emboscada había funcionado y como era la razón de ser del ataque, emprendimos la retirada. Fidel me pidió que fuese a primera línea para comunicárselo al Che. Lo encontré sentado en un tronco de árbol abatido por el bombardeo de la aviación y cada vez que veía un soldado correr de un barracón a otro, le disparaba con su rifle de mirilla. A su lado, aplastado en el suelo, su ayudante. "Dile a Fidel que ya os alcanzaré. Quiero quedarme más rato aquí porque estoy descubriendo que la pólvora es lo único que me alivia el asma". Y lo dejé respirándo pólvora.

A escondidas

Saqué mis fotos de Cuba cosidas entre dos enaguas almidonadas de Piedad Ferrer, una luchadora que las mandó a Paris-Match desde Miami. Se publicaron con motivo del secuestro de Juan Manuel Fangio, el seis veces campeón del Mundo de Formula 1. Las fotos se vendieron en el mundo entero y hasta Time/Life tuvo que comprarlas de Paris-Match.