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Miércoles, 31 de Diciembre de 2008

La luz, los transportes y el agua suben más que el IPC

A partir del 1 de enero se encarecen los servicios básicos. Bajan el gas y el butano

PÚBLICO ·31/12/2008 - 08:00h

PÚBLICO - Aumento del coste de los principales servicios.

Es una tradición, como la Lotería de Navidad o las resacas de Año Nuevo: con cada 1 de enero llegan precios nuevos, la mayoría de las veces al alza.

Este año no será una excepción a esa regla, si bien la cuesta de enero de 2009 podría ser algo menos dura para el bolsillo que la de hace un año, cuando hubo fuertes subidas.

La crisis de demanda de la economía española está presionando a la baja los precios de muchos productos básicos, con lo cual los consumidores podrán beneficiarse de unas mejores condiciones de acceso a estos bienes y servicios.

En el ámbito autonómico y local, hay incrementos muy llamativos, de hasta dos dígitos, como ocurre con el bonobús (la tarjeta multiviaje) en Sevilla

Pero si de lo que hablamos es de precios regulados, es decir, de aquellas tarifas que son fijadas por las Administraciones Públicas, las cosas no han cambiado mucho. En la mayor parte de los casos, los nuevos precios suben muy por encima de las previsiones oficiales de inflación, que están fijadas en el 2%. Eso es lo que ocurre con los precios de muchos servicios municipales en las grandes ciudades (como el autobús, el taxi y el agua) y con el transporte ferroviario, así como con las tarifas eléctricas (ver gráfico en la página siguiente). En el caso de la luz, el incremento medio para los consumidores domésticos es del 3,5%, pero este porcentaje es sólo la subida inicial, ya que previsiblemente, como ya ocurrió el año pasado, la factura eléctrica volverá a subir a lo largo de 2009.

Estas subidas son especialmente sorprendentes si se tiene en cuenta que algunos factores decisivos en la determinación de los precios regulados, como el precio de los combustibles, muestran una clarísima tendencia a la baja. El barril de petróleo Brent, por ejemplo, ronda ahora los 40 dólares, cuando hace un año estaba por encima de los 93 dólares.

¿Cómo se explica, entonces, que haya incrementos claramente por encima de la previsión de inflación? Los argumentos son variados. Cuando se habla de servicios municipales, la explicación más recurrente, aunque no siempre admitida por las corporaciones, es que este es un año de vacas flacas para las arcas municipales por el desplome del mercado inmobiliario (los impuestos que gravan la venta de suelo e inmuebles son una de sus principales fuentes de ingresos), por lo que se intenta tapar parcialmente el agujero en la caja con subidas superiores a lo normal en los servicios con tarifas reguladas. En el ámbito autonómico y local, hay incrementos muy llamativos, de hasta dos dígitos, como ocurre con el bonobús (la tarjeta multiviaje) en Sevilla.

Tendencia

La tendencia se repite en los servicios cuyo precio fija el Estado, aunque en menor medida. Es paradigmático el caso del tren, que en alguna de sus tarifas, como Cercanías, sube más del 6%, el triple de la inflación prevista, y en otras eleva los precios un 4% . Renfe alega que la actualización se debe a recortes en los presupuestos y en la subvenciones previstas para 2010.

Mención aparte merece la tarifa de la luz, que puede llegar a convertirse, como ya ocurrió en 2008, en la gran cruz para el bolsillo de los ciudadanos de a pie. Ahora sube un 3,5%, pero es previsible que haya otros aumentos a lo largo del año, porque lo que se está pagando no cubre los costes reales de la electricidad. Es lo que se llama el déficit de tarifa, sobre el que el Ministerio de Industria y las empresas eléctricas han llegado un acuerdo global (el sector costeará una parte de lo que se genere hasta ahora), pero ese pacto no impedirá que los consumidores tengan que aportar más dinero, lo cual obligará a nuevas revisiones al alza de las tarifas oficiales durante 2009.

También hay precios regulados que bajan desde mañana. Tanto el gas como el butano costarán menos a sus usuarios, que se benefician directamente de la brusca e intensa caída del precio de los combustibles. En el caso de la bombona de butano, el descenso, de casi un 2%, no llegará a compensar la subida del 5,2% que se registró hace ahora un año.

Un año loco

La subidas previstas para el día 1 son la culminación de un año de grandes vaivenes en los precios de las materias primas, que han provocado fuertes desajustes en el coste de los bienes y servicios.

En la primera mitad del ejercicio que ahora termina, la inflación dio importantes sustos, como consecuencia de los precios récord que alcanzaron los alimentos y los combustibles en los mercados internacionales. Esa dinámica llevó a los tipos de interés de la zona del euro al 4,25%, la tercera tasa más alta en la historia de este indicador, creado en 1999. También en julio, el IPC batió su récord, tanto en la zona del euro como en España, donde llegó a situarse en el 5,3% interanual.

Es probable que la inflación tienda a la baja el próximo año

Pero, a partir del verano, todo cambió. Hasta entonces, la crisis de las hipotecas basura había hecho que el dinero de los inversores se refugiara en las materias primas, ante la falta de confianza en los productos financieros tradicionales. Pero tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers , en septiembre, el acceso al crédito se cortó en seco y el temor a una prolongada recesión global y a la consiguiente caída de la demanda provocó el derrumbe de los precios.

Ahora el petróleo cotiza a unos 40 dólares, su nivel más bajo desde 2004. Este mes, el Brent ha llegado a costar 36 dólares, cuatro veces menos que hace sólo cinco meses.

Es probable que esa tendencia a la baja continúe el próximo año, a la vista de las prediccionesde los analistas: los mismos que el verano pasado decían que el crudo podría llegar a los 200 dólares pronostican ahora precios de hasta 20 dólares por barril en 2009, vista la profundidad de la crisis.