Domingo, 18 de Noviembre de 2007

Mas aspira a que CDC retome la iniciativa

Imprime acento soberanista e innovador a su plan de "refundar el catalanismo".

FERRAN CASAS ·18/11/2007 - 21:43h

Artur Mas con Jordi Pujol

El 20-N es el gran día para Artur Mas. Mañana, el secretario general de CDC y líder de CiU presenta en Barcelona, con toda la solemnidad posible y ante los cuadros de Convergència y representantes de la sociedad civil, su propuesta para "refundar" el catalanismo y convertir el partido que fundó Jordi Pujol en la casa común de ésta ideología. Mas pretende que la federación, pero sobre todo Convergència -el partido grande-, recupere la iniciativa política y tenga un futuro inmediato más plácido que el que se avecina. Y es que todo indica que, después de las generales, el tripartito de Montilla, Carod-Rovira y Saura se consolidará al margen de las alianzas en Madrid.

La pretensión de Mas de marcar la agenda, como ya hizo desde la oposición en la pasada legislatura con el Estatut, ha generado expectativa pero la coyuntura política da poco margen a grandes sorpresas. Refundar el catalanismo pasa, en palabras de la dirección, por ampliar la base del partido, dotarlo de un nuevo discurso y, sobre todo, abrirlo presentando a CDC como una fuerza versátil, con vocación "de mayorías" y donde puedan confluir diversas sensibilidades.

Mas y su reducido estado mayor en Convergència (básicamente David Madí y Francesc Homs) trabajan hace días con secretismo vaticano en el contenido de su conferencia.

Pero según diversas fuentes, Mas (que incluso ha creado un logotipo para la casa gran del catalanismo escondiendo las siglas de CDC) arrimará el discurso de Convergència al espacio soberanista, una coordenada hacia la que, en los últimos años, se ha desplazado la centralidad política en Catalunya.

Las claves en que, desde finales del siglo XIX se ha movido el catalanismo mayoritario (modernizar España bajo el liderazgo de una Catalunya singular) ya no sirven. Mas las heredó de Pujol pero ahora ve llegada la hora de "pasar página", especialmente después de que al nacionalismo la reforma del Estatut le supiera a poco.

Dejar atrás España

El documento de trabajo para la refundación del catalanismo, que el consejo nacional de CDC escuchó el 6 de octubre, ya deja claro que se debe pasar de "regenerar España" a la prioridad de "situar Catalunya en el mundo como nación".

En él, los nacionalistas admitían que "quizás hoy el catalanismo no da una respuesta adecuada a todos los retos planteados como sociedad". Por eso, asuntos como las nuevas tecnologías, la inmigración o las infraestructuras tendrán un papel destacado mañana.

Hay algunos escollos y líneas rojas que ahora no conviene superar y eso obliga a equilibrios. El principal es no molestar ahora a los recelosos socios de Unió, que en algún momento han coincidido con sectores antagónicos de CDC interpretando la refundación como una forma de subir el listón nacional y prescindir de los democristianos y de su líder, Josep Antoni Duran i Lleida, si no obtiene un buen resultado el 9-M (pasar de 10 a 15 escaños).

Por si las moscas, éste quita hierro al proyecto de Mas. Ayer lo hacía en Público afirmando que mañana, más que fijar un nuevo proyecto político se llevará a cabo un acto "precongresual" de CDC. Duran, que se desgañita con proclamas moderadas y contra la autodeterminación, podrá replicar, si quiere, a Mas sobre la línea de CiU en dos actos convocados el 22 y el 26.

Asentar el liderazgo

Convergència tiene congreso en verano. Si la refundación encuentra un mínimo eco y cuaja más allá de las bases de CDC, Mas consolidará su liderazgo. Lo hará pese a haber fracasado en su intento de presidir la Generalitat después de ganar en escaños las elecciones de 2003 y 2006. Y esperará que a la tercera y refundado vaya la vencida.