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Domingo, 18 de Noviembre de 2007

"No nos gusta trabajar con caos"

Cineastas. Presentan ‘No country for old men”, película con la que han conquistado a la crítica de EEUU

ROSA GAMAZO ·18/11/2007 - 21:08h

Parecen la versión intelectual de Zipi y Zape, uno pelirrojo y el otro moreno. Ambos con gafas y aspecto reservado. Ethan y Joel Coen están considerados directores de culto y no es para menos después de dirigir películas como Sangre fácil, El gran Lebowski o Barton Fink.


Pero si algo les caracteriza es su labor multifacética: escriben, producen, dirigen y editan todos sus filmes. Algo inusual en estos lares. Y más cuando uno se da cuenta que tienen completo control artístico. ¿Cómo lo consiguen? Muy fácil: manteniendo un presupuesto relativamente bajo en sus producciones por lo que los estudios se mantienen al margen.
La ambientación de la mayoría de sus obras es localista, haciendo hincapié en los acentos y costumbres de la zona, como en el caso de Fargo o Arizona baby. Su última película, No Country for Old Men, no es la excepción a la regla, ya que tiene lugar un espacio tan nortamericano como Rio Grande, en el estado de Texas. Cuando un cazador, interpretado por Josh Brolin, se encuentra varios cadáveres y dos millones de dólares en un lugar remoto, Anton Chigurh (Javier Bardem), un asesino sin sentimientos, comienza a perseguirle para conseguir lo que considera suyo.


La película es un thriller que se centra especialmente en sus personajes. Los diálogos son brillantes y están perfectamente ejecutados por un reparto inmejorable. Los críticos americanos ya la han comparado con Fargo, e incluso algunos se atreven a proclamar que es aún mejor.
No country for old men es una adaptación de la novela de Cormac McCarthy, No es país para viejos, publicada en 2005 en EEUU y traducida al castellano por Mondadori en febrero de este año.


¿Es difícil hablar de ‘No Country for Old Men’ cuando estáis trabajando en una nueva película?
Joel: Sí,una vez que acabas de rodar una película, te la intentas sacar de la cabeza para estar fresco a la hora de empezar un nuevo proyecto. De hecho, estás contento de haberla acabado. Hablar ahora de No Country for Old Men es un poco extraño. Es como si te preguntara en este momento sobre un artículo que escribiste hace más de un año.


¿Cómo os involucrasteis en este proyecto?
Joel: Nos lo ofreció Scott Rudin, el productor de la película. Nos pasó el libro de Cormac McCarthy antes de que se publicara. A diferencia de otro libros suyos, éste nos pareció que sería más fácil de adaptar al cine. A pesar de que nos encantan muchas otras de sus novelas, esta historia era la más factible.


¿Ha estado McCarthy involucrado el autor en el guión?
Joel: No. Vino a visitarnos al rodaje en varias ocasiones, porque vive cerca de donde rodamos, pero no se involucró en el guión. Nos dio total libertad.
Los actores que han trabajado con vosotros comentan lo preparados que estáis a la hora de rodar y lo bien que os lleváis.
Joel: Es porque Ethan se pasa la mitad del rodaje inconsciente (risas).Ethan: Hay un montón de circunstancias que pueden llevar a que el rodaje no vaya todo lo bien que uno quiere, como el tiempo, si se pone a llover durante cuatro días se fastidia un poco la dinámica. Pero lo cierto es que no visitamos a otros directores cuando están rodando, así que no sabemos cómo es el ambiente en otros rodajes y cómo se comportan otros directores.

Joel: Yo estoy casado con una actriz (Frances McDormand) y ella sí sabe cómo trabajan otros directores, porque ha tenido la oportunidad de experimentarlo por su trabajo, pero nosotros no. Imagino que cada persona funciona de una forma diferente. Hay algunos directores que trabajan mejor bajo un estado de caos o improvisación, todo depende de la persona y de su forma de trabajar. Nosotros somos bastante tranquilos y nos gusta que el ambiente del rodaje sea así.

Ethan: También creo que tiene que ver con el presupuesto de la película. Nosotros no gastamos mucho y nos dejan a nuestro aire, lo cual pone mucha menos presión sobre el director.


¿Podéis comentar cómo elegisteis a Javier Bardem para el papel y si fue el primer actor en el que pensasteis?
Joel: Llevábamos mucho tiempo queriendo trabajar con Javier. Desde que le vimos trabajar con Pedro Almodóvar, Julian Schnabel y Alejandro Amenábar. El problema que tenemos es que no solemos elegir a actores españoles o que hablan español para nuestras películas porque suelen ser muy locales y con personajes muy americanos y no hay cabida para un extranjero. En el caso de No Country for Old Men se presentó la oportunidad y no dudamos un momento en contar con él. Tanto Javier Bardem como Tommy Lee Jones  fueron nuestra primera elección. Josh Brolin entró en el proyecto una semana antes de empezar a rodar y en cuanto le vimos supimos que era perfecto para el proyecto. Nos costó meses encontrarlo, vimos, literalmente, a todos los actores de Hollywood, pero ninguno daba la talla para el papel.


¿Qué os ha sorprendido de Javier Bardem tras trabajar con él?
Joel: No sabíamos qué esperar, para serte sincero. Su personaje es ambiguo, no se sabe muy bien de dónde viene, debe de ser un reto muy grande interpretarlo porque es un tipo curioso y extraño. Para nosotros fue muy sorprendente el buen trabajo que hizo Javier.