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Domingo, 21 de Diciembre de 2008

Boca acaricia la gloria

El club xeneizé será campeón del Apertura si empata el martes con Tigre

FEDERICO PEÑA ·21/12/2008 - 00:15h

efe - Los bombero refrescan a los seguidores del Boca, ayer en el estadio del Racing.

Boca echó por la borda la paternidad histórica de San Lorenzo y ya acaricia su vigésima segunda coronación en el fútbol argentino. Fue la segunda final del triangular que definirá al nuevo campeón del Apertura 2008. Los xeneizes vencieron por 3-1 y dependen de sí mismos. El próximo martes se enfrentarán con Tigre, que mantiene sus esperanzas. Con empatar, Boca ser el nuevo campeón.

Podría haber sido empate, pero lo ganó Boca. Es que el xeneize es un equipo adicto a las finales. Y no suele perderlas. Conocedor de que estas instancias hay que ganarlas antes que jugarlas bien, Boca apeló a los números en la portería antes que a la belleza. El único destello, cómo no, vino de un toque sutil de Riquelme para asistir a Rodrigo Palacio, que adelantó por segunda vez a los xeneizes.

Boca apeló a los números en la portería antes que a la belleza

El primer tiempo tuvo todo el nerviosismo de una final pero nada de su fútbol. Los equipos comenzaron midiendo sus fuerzas. Los defensores afilaron sus botas y hacharon todo lo que se cruzó en su camino. Los mediocampistas se contagiaron. El juego fuerte y rocoso le ganó al de los virtuosos, Riquelme y Dtolo en Boca, Barrientos y Solari en San Lorenzo.

En el minuto 19, el maltratado balón rozó el cielo y atravesó todo el campo,hasta dar en la cabeza del defensor xeneize, Juan Forlán, quien fue cabeceado por Andrés Silvera. Ambos cayeron desvanecidos, el partido se detuvo siete minutos y los tibios intentos de buen fútbol volvieron a congelarse.

Con poco fútbol, apenas quedó espacio para los intentos a balón parado. El primero en avisar fue Bergessio, que en el minuto 43 casi adelanta a los cuervos. Cinco minutos después, Riquelme colocó un córner en la cabeza de Viatri, que anticipó a todos en el primer palo y conectó con su grito de gol con el canto afiebrado de los hinchas xeneizes. En las tribunas blandan una bandera con la leyenda "Cómo no somos los únicos, decidimos ser los mejores".

Riquelme y Battaglia se perderán la cita final

Lo del juvenil de Boca es meritorio. La lesión de la pareja de delanteros xeneizes, el goleador Martín Palermo y el veloz Rodrigo Palacios, abrió lugar a nuevos rostros. El de Viatri es el más aplaudido por los hinchas de Boca. Y pagó la gratitud con goles. Siete en el torneo.

Boca no ha brillado este año, pero sin dudas tiene más oficio que cualquier otro equipo del fútbol argentino. Gracias a la columna vertebral que conducen Ibarra, Battaglia y Riquelme, que se conocen de memoria, el resto del tejido no se ha resentido con las ausencias.

Sin mucho, en el complemento Boca arrancó mejor. Pero el Indiecito Solari, de muy mal partido hasta entonces, tomó un balón, pateó suavemente al centro de la portera y el remate se le col entre las piernas al inexperimentado Garca, que alterna grandes partidos con gruesos errores en las finales.

Siete minutos más tarde, un contraataque perfecto culminó en gol de Boca. Garca capturó un córner, voleó a Dtolo, que puso un preciso cambio de frente para que Riquelme le pusiera tiza a su bota y con un toque suave, de primera, dejara solo al recién ingresado Rodrigo Palacios. Es el factor Riquelme.

Al emocionante triangular que define el torneo argentino, le ha llegado su última final. Riquelme, que se llevó puesto a un contrario, se ganó la quinta amarilla y no estar frente a Tigre. Con una sonrisa irónica reflejó la arbitrariedad de un fallo discutible. Battaglia también se perder la final.

Como al principio, están todos en carrera. Excepto que Tigre y Boca serán los protagonistas y los Santos deberán encomendarse a la suerte.