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Sábado, 20 de Diciembre de 2008

El espíritu navideño del Madrid

El precio que paga el club blanco por sus fichajes hace frotarse las manos a aquellos clubes que reciben una oferta por alguno de sus jugadores

ELÍAS ISRAEL ·20/12/2008 - 08:00h

afp - Lassaná Diarra protege el balón ante Xabi Alonso.

Recuerdo, cuando era niño, a un señor en mi barrio que gustaba de dar unas monedas a todo aquel chaval con el que se cruzaba por su camino. Los más espabilados siempre jugaban cerca de su portal, esperando a que saliese para encontrarse en su camino y recibir la generosa moneda. Me ha venido esta imagen a la cabeza pensando en la manera en que el Real Madrid se asoma últimamente al mercado futbolístico. Su generosidad es tan inesperada que todos los equipos están soñando cruzarse en su camino para hacer el año.

Viene esto a cuento del posible fichaje de Lassaná Diarra por el club de Chamartín. Más de 20 millones de euros por un mediocentro defensivo un robabalones, que no ha triunfado ni en el Chelsea ni en el Arsenal, donde tuvo problemas con Arsène Wenger por aceptar mal su suplencia, y que está destacando en el Portsmouth, un equipo medio de la Premier.

¿Cómo puede costar el mismo dinero Huntelaar que Lassaná Diarra?

Muy mal está el fútbol o muy mal está la política de fichajes del Real Madrid cuando se paga lo mismo por el gol que por el robo de balón. ¿Cómo puede costar lo mismo que Huntelaar? Es tal el alarde de chequera permanente de Ramón Calderón "Hemos dado los mejores resultados económicos que ha dado un club deportivo en su historia" que todos acuden a su portal para llevarse el regalito correspondiente: el club rival, el agente del club rival, el agente del jugador y, por supuesto, el propio jugador.

Tres millones de ficha

Lassaná Diarra, que no se chupa el dedo, se ha subido a la parra, pidiendo tres millones de euros netos anuales, pretendiendo firmar el contrato de su vida. Recuerdo tiempos pretéritos en los que los jugadores estaban dispuestos a perder dinero por jugar en un equipo grande y recuperarlo en prestigio.

Mal está el club blanco cuando paga igual por el gol que por el robo de balón

Con los 22 millones que cuesta Lassaná Diarra, el Madrid debería tener una cantera capaz de dar jugadores de ese perfil, no uno sino varios y, sobre todo, tener un entrenador que entienda la filosofía del club, que conciba la promoción interna como una ventaja competitiva. Nadie puede decir que Javi García, por poner el ejemplo real, es peor que el otro Diarrá, sencillamente porque nunca ha tenido los minutos para demostrarlo en el Bernabéu.

Algo parecido sucede con Ashley Young. La sensación del Aston Villa pinta como un jugador maravilloso, pero tiene 19 años y necesita adaptarse a España, con lo difícil que suele resultar esto para los jugadores ingleses. ¿Vale la pena traerle en diciembre como salvador para convertirle en cabeza de turco en apenas tres meses? ¿No será mejor traerlo en junio, con una pretemporada por delante, y apostar ahora por Palanca, que aprovechó francamente bien los minutos que tuvo en el Camp Nou? Los canteranos generan identificación.

La cadena de sinsentidos tiene que ver con fichar jugadores para cuatro años (ya saben como va esto de las amortizaciones) para que el próximo presidente pague lo que no sabe si va a disfrutar en su plantilla y, sin embargo, contratar a un entrenador para seis meses. Es la falta de un proyecto blanco en el que un talento como Parejo, avalado por Di Stéfano, no cabía hace cuatro meses.

Pregonan la búsqueda de la excelencia y sólo se atisba la urgencia

Pregonan la búsqueda de la excelencia y sólo se atisba la urgencia en cualquier movimiento. No se puede negar que la mala suerte se ha cebado con el equipo en forma de lesiones y enfermedades. Cierto. Pero también es verdad que el Madrid nunca ha perdido su espíritu competitivo, ni contra el Sevilla con Schuster, ni contra el Barça con Juande, a pesar de la imagen de club pequeño. Le queda su ADN.

El problema es no ver el problema. Es no escuchar los gritos de madridistas como Michel, dando un portazo al irse, como el otro Michel (Salgado), pidiendo el fin de la guerra de poder, y sí escuchar los gritos de los ultras en la Asamblea.

Falta liderazgo en el club, gente que le diga al presidente la verdad, lo que ocurre en el césped realmente y no lo que quiere oír en el momento idóneo. Se necesita jerarquía futbolística por la carencia de estrellas y una apuesta definida por un estilo de fútbol concreto. Faltan demasiadas cosas.

El problema es ver esta tarde en el Bernabéu a Villa y Mata en el ataque valencianista, acabe como acabe el partido. El problema es que el próximo rival de Liga de Campeones, el Liverpool, tiene cinco jugadores en la seleccion española y el Madrid, sólo dos, cuando históricamente el club blanco era lugar de destino para los grandes futbolistas nacionales. ¿O es que Xabi Alonso, Fernando Torres o, incluso, Riera y Arbeloa no mejoran lo que hay en la actual plantilla madridista?

Como dice el chiste del matrimonio, matemáticamente el Madrid es una SUMA de problemas (Mijatovic), una RESTA de libertad (Juande Ramos), una MULTIPLICACIÓN de gasto (Calderón) y una DIVISIÓN de opiniones (Asamblea).