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Sábado, 20 de Diciembre de 2008

"El cine español es la nada"

Albert Serra, director. Entre la abstracción, la contemplación y el absurdo, ‘El cant dels ocells' revisa el mito de los Reyes Magos

S. BRITO ·20/12/2008 - 08:00h

G. Sanz - El que está detrás de los Reyes Magos es Serra.

En el festival de cine espiritual de Barcelona, después de la proyección de El cant dels Ocells, de Albert Serra (Banyoles, 1975), una monja preguntó en voz alta: "¿Por qué es esta película tan lenta, por qué dudan tantos los Reyes Magos? Del público salió una respuesta, que Serra, un laico redomado en busca de un cine que quiere alejarse del imaginario de lo cotidiano, ha incorporado a su discurso: "Porque es muy duro y muy difícil encontrar a Dios". Su tercera película, y la segunda en haber pasado por Cannes, llega como la rareza poética más estimulante de la temporada y la más marciana de las películas navideñas jamás hecha.

"La raíz popular en mi cine está más que en las películas de la Academia"

¿La dificultad de buscar a dios es su razón también?

Para mí la razón es que son los primeros creyentes. Dos viejos y un joven que van a adorar a un niño, cuando el cristianismo no existía aún. Como todos los pioneros no saben muy bien dónde van, qué buscan. Los primeros siempre parecen confusos, un poco ridículos.

En ésta, y en su anterior, Honor de cavalleria, los personajes buscan algo sin tener claro qué, ¿es su caso?

Bueno, sí. Aunque creo que no es importante sentirse identificado para hacer cine. A muchos directores les preocupan los problemas de pareja, los conflictos en la gran ciudad y a mí esto no me interesa en absoluto. Para eso ya tenemos la televisión. Me gusta poner un poco más de fantasía.

¿Y para qué está el cine entonces?

La aproximación lírica, para buscar la belleza de la vida. Esta sería la definición máxima. Y el cine tiene esa doble dimensión que comparte algo con la pintura y algo con la literatura. Quizás sea el arte que más se acerca a la vida. Empecé a hacer cine con los amigos de mi pueblo para transformar un poco la vida cotidiana que era aburrida. La cotidianidad es una cosa muy gris y triste.

¿Se lo toma como un juego?

Como punto de partida es eso, jugar. Y luego, hay cierta aspiración artística. Pero sin lo lúdico, no hay nada. Si se va a convertir en algo profesional no tiene sentido porque nació para huir de lo estandarizado de la vida cotidiana. De ahí que no haga ensayos ni repita escenas.

¿Por qué los Reyes Magos? Y ¿por qué otra vez antes fue el Quijote y Sancho personajes míticos?

Quería rodar en exteriores y tomar un tema que no tuviera nada que ver con la realidad más inmediata. Me gusta mezclar elementos heterogéneos: lo absurdo y el humor, con imágenes muy clásicas y ortodoxas. Esa mezcla extraña de cristianismo y paganismo de seriedad y humor, de planos clásicos con otros que no tienen que ver con nada.

¿Lo suyo es una humanización radical?

Con Quijote y Sancho hablábamos de arquetipos humanos. La cámara estaba muy cerca de ellos físicamente. Era una humanización, sí. En ésta, no conocemos nada de estos reyes ni de su personalidad. Son más bien iconos. No hay dramatización o profundidad. Son como pinturas medievales. Imágenes muy planas. Están como testimonio de algo, que no sabemos qué es. La película tiene un carácter abstracto y misterioso.

¿Es popular su cine?

Es que la raíz popular de mi cine está mucho más que en cualquier producción de las que gustan en la Academia Actores no profesionales, tramas simples, sin complejidad, improvisación, tema totalmente popular...

Alguna vez ha hablado del realismo tímido del cine español ¿puede profundizar?

Es un concepto que tomé prestado del crítico Angel Quintana.Es ese realismo tipo León de Aranoa, que afirma que las protistutas son buenas personas y se queda ahí. Es lamentable. Creo que la gente joven sabe que las cosas son más complejas. Ese cine español es nada, es la nada.