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Domingo, 18 de Noviembre de 2007

Le Pen seguirá guiando a la extrema derecha francesa

El veterano político, de 79 años de edad, era el único candidato al liderazgo del partido, por lo que su reelección en el congreso de Burdeos (sur) no ha causado sorpresa

EFE ·18/11/2007 - 13:58h

EFE - El dirigente ultraderechista francés Jean Marie Le Pen.

El político ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen fue reelegido hoy presidente del Frente Nacional (FN) en la jornada final de un congreso que ha permitido atisbar ya el debate sobre su sucesión.

El veterano político, de 79 años de edad, era el único candidato al liderazgo del partido, por lo que su reelección en el congreso de Burdeos (sur) no ha causado sorpresa.

Más interés tenía la votación para designar a los integrantes del Comité Central, el máximo órgano del partido entre congresos, porque permite comprobar el grado de respaldo que entre la militancia tienen los lugartenientes de Jean-Marie Le Pen con vistas a su sucesión.

En esa votación, el tradicional "delfín" del líder ultraderechista, Bruno Gollnisch, ha conseguido el 85,14 por ciento de los votos, seguida de Marine Le Pen, hija del presidente, con el 75,76 por ciento.

Ambos se convierten así en los principales aspirantes a suceder al anciano líder cuya edad hace aventurar que el mandato que hoy inicia, de tres años, puede ser el último.

Esta posibilidad es sustentada también por los malos resultados obtenidos por el Frente Nacional en las elecciones de este año.

Después de dar la sorpresa en 2002 y pasar a la segunda y definitiva vuelta de las elecciones presidenciales, Jean-Marie Le Pen tuvo un bajón en los resultados y en abril pasado fue cuarto en los comicios a la jefatura del Estado.

Semanas después, en las elecciones legislativas, el FN obtuvo el 4,29 por ciento de los votos, después de que cinco años antes hubiera logrado el 11,11 por ciento.

Ese retroceso en el apoyo popular ha traído consigo una rebaja notable en las ayudas estatales a los partidos, por lo que a la crisis de resultados se una la económica, que ha obligado al partido a despedir a varios empleados y a plantearse la venta de la sede electoral, situada a las afueras de París y por la que podría obtener hasta 20 millones de euros (29 millones de dólares).