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Domingo, 18 de Noviembre de 2007

Blair dice que la conferencia de Annapolis es una prueba de la credibilidad del proceso

EFE ·18/11/2007 - 14:04h

EFE - El primer ministro de Israel, Ehud Olmert (d), posa junto a la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice (2i), el representante especial del Cuarteto para Oriente Medio, Tony Blair (2d), y el empresario estadounidense Haim Saban, durante la celebración del foro socioeconómico de Saban, en Jerusalén, Israel, el pasado 4 de noviembre.

El representante del Cuarteto para Oriente Próximo, el británico Tony Blair, está convencido de que la conferencia de paz que debe celebrarse dentro de unas semanas en Annapolis (EEUU) será "una prueba para la credibilidad" del proceso de diálogo entre palestinos e israelíes.

En declaraciones al periódico francés "Le Journal du Dimanche", Blair afirma que la cita de Annapolis debe permitir saber si será posible alcanzar un acuerdo sobre el estatuto final de los territorios palestinos antes del final de la actual presidencia estadounidense de George W. Bush (las elecciones serán en noviembre de 2008).

El enviado del Cuarteto -UE, EEUU, Rusia y la ONU- rechaza que el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, estén "debilitados", pero sí les pide que hagan el esfuerzo de mostrar que hay una vía hacia una solución negociada del conflicto.

En ese proceso hay que tres factores que deben ir juntos, según Blair: una perspectiva política creíble, la constitución de un Estado palestino con sus instituciones y los proyectos económicos.

Por eso si la cita de Annapolis da una perspectiva y la conferencia de donantes de París consigue fondos será posible hacer progresos, en opinión del ex primer ministro británico, quien no está preocupado por la actitud del movimiento islámico radical Hamás.

"Nosotros (el Cuarteto) sólo podemos hablar con quienes aceptan avanzar pacíficamente", resume Blair, quien rescata en este punto su experiencia pasada en relación con el conflicto del Ulster.

Admite que existe una desconfianza entre palestinos e israelíes que dificulta todo el proceso, de manera que éstos "no darán su consentimiento a un Estado palestino hasta que no estén seguros de que será gobernado de manera seria".