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Miércoles, 17 de Diciembre de 2008

David noquea al Goliat de las 65 horas

El Parlamento Europeo entierra por amplio margen la directiva de extensión de la jornada laboral, pese a las fuertes presiones de la mayoría de los países de la UE

DANIEL BASTEIRO ·17/12/2008 - 22:22h

Una mayoría absoluta mucho más contundente de lo esperado paró ayer los pies en el Parlamento Europeo a los 27 Gobiernos de la Unión Europea (UE), que, con la excepción del español y el griego, se mostraron hasta el último momento a favor de permitir una jornada de laboral de hasta 60 ó 65 horas .

Alejandro Cercas, el eurodiputado socialista español que construyó una potente campaña de oposición al proyecto de directiva aprobado por el Consejo de Ministros, se vio arropado por 421 diputados (necesitaba 393 para tumbar la iniciativa) en la enmienda clave.

El apoyo superó los 500 parlamentarios a la hora de defender que las horas de guardia de los médicos formen parte del tiempo de trabajo, al igual que las que pasan atendiendo a pacientes.

“Han ganado los sindicatos, que al unísono protestaron contra esta aberración, y también los tres millones de médicos movilizados”, aseguró Cercas a la salida del pleno tras criticar a los “gobiernos ultraliberales que quieren acabar con los logros sindicales de dos siglos”. Pero, sobre todo, para Cercas, “ha ganado la Europa social, la de los derechos irrenunciables, la que está cerca de los ciudadanos”.

El Consejo, institución de los Gobiernos de la UE, confiaba hasta el último momento en ganar la partida gracias a su fuerte respaldo a la directiva y a las presiones sobre los europarlamentarios.

Stephen Hughes, parte de los dos tercios del partido laborista británico que se opuso a las directrices en favor de la directiva del Gobierno de Gordon Brown, de su mismo partido, confirmó a Público “frecuentes llamadas” del primer ministro “diciéndonos que votásemos en línea con su posición en el Consejo”.

El Reino Unido se acoge, desde 1993, a una cláusula provisional que permite a más de tres millones de trabajadores ampliar su jornada.
En otros países, determinadas profesiones se acogen a medidas similares.

Es el caso de los médicos españoles, que pueden trabajar “hasta 150 horas más al año, no remuneradas como horas extra”, resalta Carlos Amaya, neurocirujano del hospital La Paz que acudió el lunes, enfundado en su bata blanca, a protestar contra las medidas que afectaban a su profesión.

Cercanía de las elecciones

Los parlamentarios del este, con los nórdicos divididos, también apoyaban mayoritariamente la postura del Consejo, argumentando que el trabajador debería poder alargar legalmente su jornada en caso de que lo necesite.

“No es lo ideal pero, si tiene que ser, que la flexibilidad tenga el respaldo de la ley”, recalca un conservador británico, que lamenta que la cercanía de las elecciones europeas de junio haya hecho cambiar la opinión a muchos. La impresión de este diputado confirma el éxito de la táctica de Cercas, que pidió en el Parlamento la votación nominal, con el fin de identificar y dar a conocer a los electores el nombre de los eurodiputados que apoyaran la directiva.

Los parlamentarios españoles votaron al unísono, incluido el PP, que celebró junto al PSOE la victoria con champán en el bar del Parlamento. También los sindicatos, que se manifestaron el martes bajo el frío invernal de Estrasburgo, celebraron la derrota de la ampliación de jornada.

La oposición a la directiva tiene un gran componente ideológico y simbólico. El primer convenio de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), reconoce desde su aprobación en 1919 el derecho a una jornada laboral de 48 horas, pero desde el inicio de la tramitación de la directiva, en 2004, diversos líderes han abogado por “trabajar más para ganar más”, en palabras de Nicolas Sarkozy, también impulsor de la derogación en su país de la jornada laboral de 35 horas.