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Miércoles, 17 de Diciembre de 2008

El Papa cree que la crisis puede ayudar a descubrir el verdadero sentido de la Navidad

El Obispo de Roma ha dicho que "las dificultades y las incertidumbre" que en estos meses están viviendo tantas familias pueden ser un estímulo para descubrir de nuevo el calor de la sencillez, la amistad y la solidaridad

AGENCIAS ·17/12/2008 - 12:30h

EFE - El papa Benedicto XVI fotografiado durante la tradicional misa para los estudiantes universitarios de Roma.

El Papa ha dicho hoy que la Navidad es una fiesta universal, incluso para los no creyentes, que corre el riesgo de perder su significado para reducirse a una mera ocasión comercial y ha señalado que la crisis económica actual puede ser la ocasión para descubrir el valor de la sencillez y la solidaridad.

Benedicto XVI así lo manifestó ante unas seis mil personas que asistieron en el Aula Pablo VI a la audiencia pública de los miércoles, la última de este año, ya que los próximos miércoles son el 24 y 31 de diciembre, días festivos.

"Bajo el empuje de un consumismo hedonista, la Navidad corre el riesgo de perder su significado espiritual, para reducirse a una mera ocasión comercial de compras e intercambios de regalos", afirmó el Papa.

Mensaje de esperanza

"Bajo el empuje de un consumismo hedonista, la Navidad corre el riesgo de perder su significado espiritual"

El Obispo de Roma agregó que "las dificultades, las incertidumbre y la misma crisis económica que en estos meses están viviendo tantas familias y que afecta a toda la humanidad pueden ser un estímulo para descubrir de nuevo el calor de la sencillez, la amistad y la solidaridad, valores típicos de la Navidad".

El Pontífice hizo votos para que eliminadas "las incrustaciones consumistas y materiales" la Navidad pueda convertirse en una ocasión para acoger el mensaje de esperanza que emana del nacimiento de Cristo".

Benedicto XVI aseguró también que la Navidad es una fiesta universal, "ya que incluso el que no se considera creyente puede percibir en esta fiesta cristiana algo de extraordinario, de trascendente, algo íntimo que habla al corazón".

"Es la fiesta que canta el don de la vida", subrayó el Papa, que agregó que el nacimiento de un niño debería ser siempre un evento de alegría.

A este respecto precisó que mirando al pesebre "nos hace pensar en los niños que nacen en medio de una gran pobreza, en muchas regiones del mundo".