Archivo de Público
Sábado, 13 de Diciembre de 2008

Los pobres acusan de tacaños a los ricos

La cita de Poznan aprueba fondos para ayudar a los países más afectados por el cambio climático pero no en las cuantías esperadas 

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·13/12/2008 - 21:17h

AFP - Dos mujeres charlan frente a una central eléctrica a 80 kilómetros de Poznan.

La Conferencia de la ONU de cambio climático concluyó la madrugada del sábado con un importante acuerdo para que las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta puedan empezar a reducirse. Se trata de la aprobación de los mecanismos para financiar proyectos de adaptación al calentamiento y de impulsar un cambio de modelo económico y energético. Los 189 países reunidos durante dos semanas en Poznan pusieron la primera piedra de la estructura financiera con la puesta en marcha del fondo de adaptación. Este fondo permitirá a los países en desarrollo hacer frente a los efectos del cambio climático y los recursos procederán del 2% de los certificados de reducción de emisiones, obtenidos a través de proyectos de desarrollo limpio, que países industrializados llevan a cabo en los menos favorecidos.

Es precisamente esta cantidad la que sublevó a los países del G77, que considera los recursos muy escasos. Los pequeños estados insulares, que ya sufren las consecuencias del calentamiento, hicieron hincapié en que un problema que ellos no han causado les está hundiendo y está generando refugiados ambientales que tienen que emigrar. El G77 reclamó a los países industrializados que han ratificado el Protocolo de Kioto (los que pagan el fondo de adaptación) que destinen también recursos procedentes de los mercados internacionales de carbono y de los proyectos de aplicación conjunta, que se llevan a cabo en países del este de Europa. Rusia se opuso a esta última propuesta, ya que se detraería una importante cantidad de sus ingresos.

Crisis financiera
La crisis financiera estuvo presente en la mayor parte de las intervenciones de los ministros, y el argumento fue unánime: no debe ser un obstáculo para actuar contra el calentamiento. El secretario general de Naciones Unidas, Ban ki-moon, defendió en la inauguración del tramo ministerial la necesidad de impulsar un nuevo New Deal (nuevo reparto de responsabilidades), en referencia al que el presidente de EEUU, Franklin Roosevelt, lanzó para salir de la crisis del 29, pero esta vez debe ser “verde”, para “crear millones de trabajos verdes y promocionar un crecimiento verde”, dijo Ban ki-moon.

En esta línea, el primer ministro de Tuvalu, Apisai Ielemia, reclamó ayuda internacional para desarrollar energías renovables y tecnologías de eficiencia energética. “No podemos estar a expensas de las continuas fluctuaciones del precio de los combustibles que importamos”, dijo.
La ONU ya cuenta con más de 1.230 proyectos de desarrollo limpio registrados para poner en marcha en países en vías de desarrollo y calcula que otros 4.200 se podrán en funcionamiento antes de 2012, último año del Protocolo de Kioto. Más de la mitad de estos programas corresponden al campo de las energías y los principales beneficiarios son India (30%), China (24,9%), Brasil (11,8%) y México (8,6%).

Con el acuerdo de Poznan, además de incentivar estos proyectos se podrán empezar a destinar recursos para la adaptación. El fondo cuenta con entre 80 y 300 millones de dólares y la ONU ha calculado que podrían llegar a ser hasta 5.000 millones anuales en 2030. Sin embargo, los estados más afectados criticaron las trabas burocráticas y la tardanza en la llegada de las ayudas. La Unión Europea, Australia, Rusia, Canadá y Japón, financiadores del fondo, reclamaban por su parte transparencia en la gestión del dinero y control.

El presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, rebatió las críticas de algunos estados sobre la falta de claridad en la gestión de recursos: “No todos los países pobres somos corruptos”. Hasta ahora, el Banco Mundial era el único autorizado para garantizar las transacciones pero, a partir de Poznan, las agencias de la ONU y las agencias estatales podrán gestionar estas ayudas para agilizar los trámites.

La Cumbre de Poznan ha mirado a la próxima de Copenhague, en la que se tiene que aprobar un nuevo régimen de reducción de emisiones para el periodo después de Kioto, de 2013 a 2020. Para conseguir alcanzar un nuevo protocolo, habrá al menos cuatro reuniones. Como base para empezar a negociar las cuotas, se reconoce la necesidad de que todos los países asuman cierta responsabilidad. Sin embargo, en función de las emisiones históricas, la previsión de crecimiento, las emisiones per cápita y otros factores aún por concretar, cada país tendrá una cifra particular. Los delegados se marcharon ayer con un sabor agridulce: en Poznan se ha puesto en marcha la financiación para los más afectados por el calentamiento, pero no en la cuantía esperada.

Los ecologistas piden una economía independiente del carbón

Polonia ha sido el país anfitrión de la cumbre del cambio climático y la paradoja es que su principal fuente energética es el carbón, que suministra cerca del 90% de la energía consumida en el país. Y precisamente las organizaciones ecologistas criticaron a los países desarrollados por no dar ejemplo y transformar su modelo energético por otro menos dependientes del petróleo y del carbón, principales fuentes emisoras de gases de efecto invernadero.

“Estos países tienen que actuar de forma más responsable respecto a descarbonizar sus economías y deben proveer conocimientos, financiación y tecnología a los países en vías de desarrollo. De lo contrario, las posibilidades de obtener un nuevo tratado
climático global serán escasas”, afirmó Kim Carstensen, líder de la Iniciativa Climática Global de WWF.

Greenpeace y WWF acusaron a la UE de falta de liderazgo, y a Canadá, Japón, Nueva Zelanda, Rusia, Australia y Arabia Saudi de obstaculizar abiertamente todo progreso para definir un nuevo régimen de reducción de emisiones. “Justo ahora que el mundo suspiraba aliviado ante la perspectiva de un mandato estadounidense preocupado por la lucha contra el cambio climático, el liderazgo de la UE se debilita”, afirmó Aida Vila, responsable de la campaña de cambio climático y energía de Greenpeace. Por el contrario, las organizaciones ecologistas destacaron que “las únicas propuestas constructivas” que se han escuchado en la cumbre procedieron de algunos países en desarrollo como Sudáfrica, México, Brasil o Corea del Sur, algunos con planes para reducir sus emisiones o proteger sus bosques. Joaquín Nieto, de la fundación sindical Sustain Labour, coincidió en que “el único avance es el que ha provenido de los países en desarrollo”, que anunciaron un esfuerzo por limitar sus emisiones, frente a la ausencia de EEUU, que “deberá mover ficha” para que se logre un acuerdo el próximo año en Copenhague.

Por su parte, los pueblos indígenas denunciaron la falta de debate y medidas para la conservación de la biodiversidad y advirtieron de los riesgos de dar ayudas a los proyectos de conservación de bosques y que evitan la deforestación y degradación de suelos, porque hay intereses de las grandes madereras. La organización de desarrollo Oxfam llamó la atención en numerosos actos durante la conferencia de los efectos del cambio climático en los más pobres, que pueden convertirse en refugiados ambientales. Oxfam acusó a la UE de fijarse más en los intereses de su industria que en las vidas de millones de personas.