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Sábado, 13 de Diciembre de 2008

De los derechos políticos a los derechos económicos

El movimiento de ONG's se plantea los nuevos retos globales tras el 60 aniversario de la Declaración de los derechos humanos

ISABEL COELLO ·13/12/2008 - 08:00h

Mahmud Hamas / AFP - La pobreza afecta a millones de niños como estos en la Ciudad de Gaza.

"Sesenta años es considerada la edad de jubilación en muchas partes del mundo donde un lujo así es posible. Es el momento de bajar el ritmo, retirarse del mercado laboral, tomárselo con calma y disfrutar de los frutos de una vida de esfuerzos. La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) no corre ese riesgo".

A Ingrid Srinath, secretaria general de la coalición mundial de organizaciones de la sociedad civil CIVICUS, le gusta emplear esa metáfora para indicar dónde está la lucha por hacer realidad los principios contenidos en una declaración que celebró el pasado miércoles su sexagésimo aniversario.

Apagadas las luces de la fiesta en París, al movimiento de derechos humanos surgido de la DUDH, y que desde entonces ha velado por su cumplimiento y denunciado su violación le queda por delante una reflexión sobre por dónde deben ir sus pasos en el futuro en un mundo globalizado, intercomunicado, pero no por ello más presto a ceder a la transformación social, a menudo estructural, que dicho movimiento exige.

"Creo que estamos en un punto muy bajo y mi sensación es que la situación va a ir a peor

"A pesar de una mayor sensibilización sobre los derechos y más conexión entre regiones y causas, la sociedad civil parece seguir llevando a cabo una lucha desde la retaguardia para prevenir las violaciones", apunta Srinath, que destaca un dato relevante: 87 países (casi la mitad de los miembros de la ONU) han pasado legislación que restringe a la sociedad civil desde los atentados del 11 de septiembre.

"Vemos un encogimiento de la sociedad civil y, al mismo tiempo, las disparidades económicas son mayores que nunca. De Guantánamo a Pekín, de Londres a Harare, más gente que nunca está siendo excluida de sus derechos. Creo que estamos en un punto muy bajo para los derechos humanos y mi sensación es que la situación va a ir a peor", estima Srinath.

"Mucha retórica"

"El mercado libre ha fracasado a la hora de asegurar el derecho a la alimentación"

La activista peruana Gaby Oré-Aguilar subraya que "el discurso de derechos humanos se ha convertido en un discurso de referencia que nadie disputa". El problema, admite, es que "hay mucha retórica que rara vez se traduce a la práctica". Oré-Aguilar, miembro de la iniciativa Human Rights Ahead, lanzada el pasado 10 de diciembre en Madrid como plataforma de reflexión del movimiento, cree que el movimiento de derechos humanos tiene varios retos. Las primeras décadas de la declaración han visto sobre todo un trabajo centrado en los derechos políticos y es hora de que los derechos económicos adquieran mayor protagonismo.

"En los años noventa, hubo un trabajo muy fuerte en justicia penal y en la lucha contra la impunidad, cuyo resultado es el Tribunal Penal Internacional", explica Oré-Aguilar a Público. "Queda progresar en áreas de los derechos políticos donde no ha habido tantos avances, como los derechos sexuales y reproductivos o la protección de la infancia. Y, sobre todo, queda por hacer realidad toda esa otra parte de la Declaración Universal más relacionada con los estándares de vida". Los efectos de las migraciones, entre otros factores, van a forzar que el trabajo sobre derechos económicos y sociales se profundice, según su opinión.

La abogada limeña considera también que las organizaciones de derechos humanos han tendido a actuar por reacción y se han dedicado más a curar heridas que a prevenir la enfermedad. "El movimiento de derechos humanos ha sido eficiente a la hora de empujar la agenda, evaluar y ser un control de los países, pero siempre lo ha hecho en respuesta a una violación de derechos humanos, cuando esta ya se había cometido", explica. "Creo que la estrategia debe poner más énfasis en las causas y en las inequidades históricas si realmente se quiere ser capaz de prevenir las violaciones".

"Cuando los tiempos son duros, la gente tiende a aceptar una pérdida de libertades"

Ingrid Srinath coincide en que los derechos económicos "van a tener más prominencia. La asunción de que mayores derechos políticos llevan a más democracia, y esta trae un mercado libre y derechos económicos no es correcta. Hay que cambiar el concepto", dijo a Público Srinath.

Para Ramesh Singh, director internacional de la organización de desarrollo Action Aid, "el mercado libre ha fracasado a la hora de asegurar que el derecho a la alimentación se cumple para la mayoría de la gente. Incluso en el año en el que el precio del arroz se ha triplicado y muchas familias han tenido que rebajar su nivel de vida, el mundo occidental mantiene las subvenciones a sus agricultores".

Más de 1.000 millones de personas viven hoy con menos de un dólar al día, según la ONU. Cada año mueren nueve millones de niños menores de 5 años, la mayoría por enfermedades relacionadas con la pobreza que se pueden prevenir. Una de cada cinco personas en el mundo no tiene acceso a agua potable.

50.000 muertos cada día

"Es inaceptable que 50.000 personas mueran cada día por causas que se pueden prevenir", subraya Kumi Naidoo, de la campaña Llamada Mundial para la Acción contra la Pobreza. "La clave para trabajar debe ser que si los derechos económicos están amenazados, todos los derechos lo están".

La secretaria general de CIVICUS considera que, aunque la crisis financiera "ha demostrado que el fundamentalismo financiero tiene defectos y necesita ser cambiado, el problema es que cuando los tiempos son duros, la gente tiende a aceptar una pérdida de libertades".

Ella ve riesgos en el modelo chino más derechos económicos y crecimiento, menos derechos políticos porque fomenta que se ignoren los abusos de derechos humanos "debido a lo atractivo de los mercados".

En su opinión, países emergentes como Brasil, India o Suráfrica tienen la gran responsabilidad de demostrar si pueden ser una sociedad democrática y a la vez lograr la justicia económica.

Para la abogada Oré-Aguilar, "otro de los grandes desafíos es cómo lidiar con los actores no estatales. No sólo grupos armados, sino empresas y multinacionales. La autorregulación no es suficiente".

Sostiene la letrada que si algo ha cambiado en estas décadas, es que ya no hay ningún actor al que no le conciernan los derechos humanos. "Ahora hay que pensar, por ejemplo, en cómo definir los crímenes internacionales cometidos por una empresa que actúa en el marco de un conflicto armado".