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Sábado, 13 de Diciembre de 2008

Bush rescatará in extremis a los fabricantes de automóviles

Obama está de acuerdo con las ayudas, tras el rechazo del Senado a concederlas

PÚBLICO ·13/12/2008 - 08:00h

AFP - El senador republicano Bob Corker explicó ayer las razones del rechazo.

El Gobierno de Estados Unidos no dejará caer al sector automovilístico.

Tras el revés que supuso la negativa del Senado a conceder a la industria del motor unas ayudas de 14.000 millones de dólares propuestas por la Cámara de Representantes, todas las fuerzas vivas de Washington parecieron conjurarse para buscar una salida que impida la bancarrota del sector.

Preparado para el rescate

El Departamento del Tesoro ha asegurado que está preparado para salir al rescate. "Dado que el Congreso no actuó, estamos listos para impedir un derrumbe inmediato hasta que el Congreso inicie su nuevo período y actúe para ocuparse de la viabilidad de la industria a largo plazo", ha dicho la portavoz del Tesoro, Brooklyn McLaughlin. El Tesoro explica que intervendrá con préstamos destinados a General Motors, Ford y Chrysler hasta que el nuevo Congreso tenga tiempo para considerar un plan de socorro de largo plazo el año próximo.

¿De dónde saldrá el dinero? La propia Casa Blanca ha sugerido que podría echar mano del plan de rescate de la industria financiera de 700.000 millones de dólares para ayudar a las compañías automovilísticas, una decisión a la que se había negado hasta ahora.

El Gobierno había defendido que debía ser el Congreso el que elaborara un plan de rescate diferente del que se aprobó en octubre para la industria financiera. También la Reserva Federal veía con malos ojos que el dinero saliera del dinero previsto para los bancos.

Por eso, los demócratas impulsaron un plan, consensuado con la Casa Blanca, para auxiliar a los tres grandes de Detroit (General Motors, Chrysler y, en menor medida, Ford) por importe de 14.000 millones de dólares. Sin embargo, el plan entró anteanoche en vía muerta en el Senado, debido a la férrea oposición de algunosrepublicanos.

Apoyo de Obama

La intervención in extremis de la Casa Blanca cuenta también con el firme apoyo del presidente electo, Barack Obama, que se ha manifestado "decepcionado" con el fracaso de un plan de rescate en el Senado, e insta al Congreso y a la Casa Blanca a que "encuentren una forma" de ayudar al sector.

Si no se interviene, General Motors y Chrysler estarían expuestas a la bancarrota, generando una reacción en cadena en la industria auxiliar y agravando la recesión. "Nadie compra un coche deuna empresa en bancarrota, porque no le pueden asegurar que le darán servicio durante los próximos tres o cinco años", dijo un analista a la cadena CNBC, para explicar el potencial desastre.