Archivo de Público
Viernes, 12 de Diciembre de 2008

Un país sin generales

Costa Rica se convirtió, el 1 de diciembre de 1948, en el primer Estado del mundo en abolir el Ejército

GUILLAUME FOURMONT ·12/12/2008 - 21:10h

“Las victorias militares por sí solas valen poco. Lo que sobre ellas se construye es lo que importa”. José Figueres Ferrer era el vencedor de una corta guerra civil que había causado un centenar de víctimas en Costa Rica y quiso hacer realidad sus palabras. El 1 de diciembre de 1948, hace 60 años, el Gobierno provisional de Figueres Ferrer abolió el Ejército, convirtiendo a Costa Rica en el primer país del mundo sin generales.

José Figueres Ferrer se subió a una pequeña escalera y de un golpe de mazo derrumbó una piedra de un torreón del cuartel de Bellavista, en pleno centro de San José, la capital. Asistían estudiantes, políticos, diplomáticos y, claro, militares. Tras dos meses de combates y la nacionalización de los bancos, el acto simbolizó la supresión del Ejército como institución permanente.

El objetivo de las autoridades era suprimir todo gasto militar y aumentar los presupuestos de Educación y Sanidad. “Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. ¡La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad, a la democracia!”, dice el acta de disolución. Sesenta años más tarde, la tasa de alfabetización es del 96% y el país centroamericano ocupa el puesto 48 del Índice de Desarrollo Humano de la ONU, mientras que sus vecinos Nicaragua y Guatemala están en el 110 y 118, respectivamente.

Violencia urbana

La conocida Suiza de América Central no escapa, sin embargo, a la violencia urbana que afecta a sus vecinos. La tasa de delitos por cada 100.000 habitantes pasó de 135 en 1990 a 300 en la actualidad, mientras los asesinatos subieron un 50%, según cifras oficiales. La Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano –del nombre del Premio Nobel de la Paz y actual presidente de Costa Rica, Óscar Arias– considera que unas 170.000 armas circulan libremente entre una población de unos cuatro millones de habitantes. El fenómeno de organizaciones tipo maras no existe en Costa Rica, aunque el país centroamericano ya ha sido relacionado con el cártel de narcotráfico mexicano de Sinaloa.

En los actos de aniversario de abolición del Ejército, las autoridades recordaron “el espíritu puro y sincero de nuestra gran República” y “sus valores esenciales en la democracia”. Todos tenían en mente la imagen de que goza el país en el extranjero como pacífico y pacifista. En 1985, mientras las guerras civiles azotaban Guatemala, El Salvador y Nicaragua, una encuesta reveló que el 90% de la población costarricense estaba en contra del regreso del Ejército.

En realidad, los uniformes no desaparecieron. Bajo la vigilancia de Washington –la doctrina estadounidense durante la Guerra Fría consideraba América Central como su patio trasero–, el Ejército fue sustituido por la Fuerza Pública, cuerpo policial de 12.000 hombres.

Los cada vez más frecuentes ataques a la población e incluso a políticos han hechoreaccionar a las autoridades. En enero pasado, un hombre encapuchado apuntó con una pistola a plena luz del día al ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga, y a su familia antes de robarle el coche. Zúñiga anunció un aumento del presupuesto de la Fuerza Pública en un 26% para 2009.

Un catalán llamado ‘Don Pepe’ 

Desde la abolición del Ejército en 1948, una estatua se alza en el patio de lo que antes era el cuartel general de San José. Es ahora el Museo Nacional de Costa Rica y la estatua, que mira hacia la ciudad, es la de José Figueres Ferrer. Muchos lo conocen como ‘Don Pepe’. Hijo de inmigrantes catalanes, estudió en Estados Unidos antes de adquirir una finca y hacerse un nombre como articulista de temas agrícolas. Pronto se comprometió en política al denunciar la corrupción del gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia. Era julio de 1942 y tras ser encarcelado, se exilió a México hasta 1944. Cuando regresó, gobernaba Teodoro Picado Michalski, y Figueres Ferrer se unió a las fuerzas opositoras. Se alzó en armas cuando la victoria de su partido en las elecciones de 1948 no fue reconocida. Empezó la única guerra civil que conoció Costa Rica, que terminó con el pacto Figueres-Ulate. ‘Don Pepe’ fue presidente del país centroamericano en tres ocasiones: 1948-1949, 1953-1958 y 1970-1974. Falleció el 8 de mayo de 1974.