Archivo de Público
Viernes, 12 de Diciembre de 2008

La hija del procesado jugaba a infligir a sus muñecas los maltratos de Alba

Maite les daba cachetes y les precintaba la boca para meterle agua con una jeringa 

ALBERT MARTÍN VIDAL ·12/12/2008 - 15:12h

EFE - Madre de la niña maltratada Alba y a su compañero sentimental.

Alba, la víctima, tenía 5 años. Y el principal testigo del caso es también una menor.

Maite es una niña que jugaba con muñecas cuando se produjeron los hechos. Ella es la principal baza de la Fiscalía para probar las acusaciones que se ciernen sobre Francisco Javier P., y su novia de entonces, Ana María C., acusados de vejaciones y malos tratos continuados contra Alba.

Montserrat A., madre de Maite y ex esposa del procesado, ha declarado en el juicio contra la madre de Alba y su pareja por los cargos de asesinato en grado de tentativa, violencia doméstica y un delito continuado contra la integridad moral de la niña. Una paliza casi acabó con la vida de la pequeña. La menor ha quedado con secuelas de por vida debido a las agresiones. Montserrat A. ha explicado los siniestros juegos que su hija Maite aprendió durante los tres meses en que Alba vivió en casa de su padre.

Maite reproducía en sus muñecas los maltratos que había visto infligir a Alba

Maite reproducía en sus muñecas los maltratos que había visto infligir a Alba: las castigaba desnudas de cara a la pared, les precintaba la boca para darles de beber con una jeringa por un agujero y les propinaba cachetes.

Según Montserrat, que había denunciado en dos ocasiones por maltratos a su ex marido, Maite le había comentado que los procesados "dejaban a Alba desnudita en el balcón" y que, cuando la niña se rompió el brazo en diciembre de 2005, le explicaron que se había caído de la cama. Fue la misma explicación que los acusados dieron a las graves lesiones que sufrió la pequeña el día que los médicos diagnosticaron su muerte cerebral.

En el testimonio de Maite se basan gran parte de los indicios que incriminan a los procesados, ya que, un mes antes de la brutal paliza, la niña relató a la policía las torturas de su padre sobre Alba.

Versiones contradictorias

La declaración de los testigos ha puesto en duda la versión de Ana María C., madre de Alba, de que ignoraba los maltratos que sufría la niña. La acusada dio explicaciones opuestas a maestros, asistentes sociales y médicos, para justificar los indicios de maltrato que presentaba la niña.

Los relatos evidenciaron que tanto la escuela como los servicios sociales y médicos sabían que Alba sufría malos tratos, aunque las sospechas nunca se dirigieron a las personas que convivían con la menor porque Ana María C. culpó siempre a su ex pareja de las agresiones.

El informe que la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia emitió fue contundente: no había situación de desamparo porque la madre protegía a la menor. Por su parte, los médicos que atendieron a Alba han descartado que el golpe que presentaba la niña fuera por caerse de la cama, y resaltaron que tenía hematomas "por todo el cuerpo".