Archivo de Público
Martes, 9 de Diciembre de 2008

Marsella, territorio ultra

Unos 27.000 aficionados del Olympique, casi la mitad del aforo del Vélodrome, son miembros de alguna peña. En los fondos conviven grupos radicales de entre 3.000 y 5.000 socios cada uno

 

ÁNGEL LUIS MENÉNDEZ ·09/12/2008 - 08:00h

afp - Pancarta en recuerdo de Santos Mirasierra, el pasado 23 de noviembre, durante el partido de la Liga francesa Olympique-Lille.

En 1993, cuando el Olympique de Marsella (OM) se proclamó campeón de Europa ante el Milan (1-0), un tipo delgado y con el torso desnudo levantó en el Olímpico de Múnich la preciada copa con las orejas (asas) más deseadas del fútbol continental. No era ningún futbolista del conjunto galo. Era Patrice de Peretti, alias Depé, un ultra famoso por exhibir su enjuto cuerpo durante los 90 minutos de cada partido disputado por su OM.

Depé adquirió tan naturista costumbre tras una visita a Atenas en 1989, cuando vio de tal guisa a un grupo de aficionados del AEK y su popularidad se tornó mito cuando mantuvo el tipo en Berlín a 12 grados bajo cero.

Depé, popular ultra fallecido en 2000, levantó la Copa de Europa en 1993

Depé pertenecía al grupo South Winners 87, pero su creciente notoriedad le llevó a escindirse en 1994 para crear Marseille Trop Puissant (Marsella Poderoso). Seis años después, este aficionado falleció y desde entonces el fondo norte donde se ubican los 3.000 miembros de su peña pasó a llamarse Patrice de Peretti. Forman parte del conglomerado ultra proporcionalmente más numeroso de Europa.

Así, 27.000 localidades, casi la mitad de las 60.000 del Vélodrome, están tomadas por grupos organizados de distinto pelaje. Todos ellos aguardan el partido de esta noche ante el Atlético con un objetivo primordial: mostrar su indignación por la reciente condena a su compatriota Santos Mirasierra ultra francés sentenciado en Madrid a tres años y medio de prisión por atentar contra agentes de la autoridad el pasado 1 de octubre en el Calderón y pedir su inmediata liberación o, como mínimo, repatriación.

Mirasierra, que va camino de convertirse en el nuevo Depé, es el líder del Commando Ultra 84, que en apenas 20 años ha pasado de 150 a 5.000 abonados. Se sitúan en la curva sur, justo debajo de los 5.500 South Winners, el grupo más numeroso de seguidores radicales del Olympique.

Martín Vázquez y Molina consideran "normal" el ambiente marsellés

Enfrente, en el fondo norte, además de los MTP del citado Depé, se sitúan los 5.000 afiliados a Yankee Nord, un grupo que lleva a gala su cortesía y su oposición pacífica contra toda manifestación violenta en los estadios. En esa misma zona del campo, se colocan los 1.500 Fanatics y los 500 integrantes de Dodgers.

Más dispersos, sin sitio fijo y con un rango más social que tribal, están el Club Central des Supporters, la más antigua de las peñas del Olympique creada en 1972, y el Club des Amis de lOM, formado por 3.500 socios. Su núcleo principal se halla en lo alto del fondo sur, pero hay miembros desperdigados por todo el estadio. Existe incluso una peña de minusválidos, Handi Fan Club, cuyos componentes se sitúan en la zona baja de la tribuna Ganay.

Todos ellos, con pasión y modos de comportamiento muy diferentes, dibujan un Vélodrome famoso por su ardiente clima. Son numerosas las páginas web dedicadas al mundo ultra que se rinden ante los espectaculares tifos murales gigantes pintados a mano y desplegados en los fondos o la infernal exhibición de bengalas que suelen acompañar al OM en casa y en los desplazamientos.

Más escépticos se muestran Molina y Martín Vázquez. Ambos coinciden en tildar de "normal" el ambiente que se respira en el estadio marsellés. "Yo sólo jugué tres o cuatro partidos en casa, pero no recuerdo nada especial", asegura el centrocampista madrileño, que fue fichado por el OM a mitad del curso 91-92. El portero, que disputó allí con el Deportivo la final de la Copa Intertoto (ganaron 2-0 en A Coruña y perdieron 5-1 en Francia), opina igual: "Animan, pero no más que en otros sitios".

Esta noche, sin embargo, el Atlético tendrá que sobreponerse al mito desnudo de Depé y a la marea indignada en recuerdo de Santos Mirasierra.