Archivo de Público
Lunes, 8 de Diciembre de 2008

El PSOE gana al PP en cohesión interna

Cuatro líderes regionales socialistas, además de Zapatero, superaron el 90% del apoyo en sus respectivos congresos. Los de Rajoy sólo lo consiguieron en dos de sus cónclaves autonómicos

YOLANDA GONZÁLEZ ·08/12/2008 - 20:59h

El pasado 29 de noviembre, el PP echó el cierre de los congresos regionales con la celebración del cónclave asturiano. Así, salvo en Navarra y Galicia, que celebrarán sus respectivas citas en 2009, los conservadores han dibujado su mapa de poder autonómico para los próximos tres años.

Lo mismo ha ocurrido en las filas socialistas, donde el 37 congreso federal, en el que fue reelegido José Luis Rodríguez Zapatero, dio el pistoletazo de salida a 16 cónclaves regionales. El que les falta para completar toda la geografía española, el de Euskadi, será el próximo año, una vez que se celebren las autonómicas.

Comparando el porcentaje de apoyo obtenido en relación al total de compromisarios con derecho a voto de los diferentes candidatos -incluidos José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, líderes nacionales-, son los socialistas los que salen ganando en lo que a la unidad interna se refiere.

Así, mientras que en el PP sólo dos candidatos, Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, y Pedro Sanz, líder de los conservadores de La Rioja, superan el apoyo del 90% de los compromisarios acreditados, en el PSOE cuatro dirigentes han sobrepasado esta cifra.

El PP tan sólo tiene dos líderes con más de un 90% de apoyo y siete por debajo del 75%

Además de Zapatero (94,6%), el líder de Extremadura, Guillermo Fernández Vara (97,1%); el de Castilla-La Mancha, José María Barreda (98,5%): el catalán, José Montilla (92,4%) y el de Castilla y León, Óscar López (96,4%), superan la barrera del 90%.

Si se trata de ver el puesto que ocuparían los líderes de PSOE y PP en este ranking, Zapatero es el mejor ubicado. Ocupa un cuarto puesto frente al décimo en el que se sitúa Rajoy. Y lo hace por debajo de barones regionales tan consolidados como Esperanza Aguirre, Francisco Camps o Ramón Luis Valcárcel, entre otros.

En lo relativo a los porcentajes más bajos, el PP es el partido que más acapara estos números. Así, si en el PSOE hay cinco candidatos -Pedro Saura (Murcia), Jorge Alarte (Comunidad Valenciana), Roberto Jiménez (Navarra), Dolores Gorostiaga (Cantabria) y Juan Fernado López Aguilar (Canarias)- que no lograron recabar el apoyo de más del 75% de los delegados acreditados para votar, en el partido conservador la cifra asciende a siete.

Por debajo de esta cifra, además de Rajoy, líder nacional, se ubican Alicia Sánchez-Camacho (Catalunya), Rosa Estarás (Baleares), Antonio Basagoiti (Euskadi), Luisa Fernanda Rudi (Aragón), José Antonio Monago (Extremadura) y Ovidio Sánchez
(Asturias).

Pese a que los partidos suelen facilitar la cifra del porcentaje de apoyo respecto al voto emitido, es la del porcentaje de respaldo respecto al total de compromisarios con derecho a voto la que refleja de una forma más fiel el desarrollo del congreso. Precisamente, porque permite hacerse una idea de la abstención, postura que puede reflejar cierta indiferencia o malestar con el candidato propuesto.

Etapas precongresuales

Aunque la nota dominante de los congresos regionales de ambos partidos ha sido la continuidad respecto al mandato anterior y el hecho de que los candidatos contaran con el respaldo del aparato del partido, hay ciertas peculiaridades. Los porcentajes de respaldo a los diferentes líderes regionales dicen mucho de las etapas precongresuales de cada uno de estos cónclaves.

Así, Alicia Sánchez-Camacho, líder de los conservadores de Catalunya, fue respaldada por el 40,3% de los compromisarios con derecho a voto. Y lo hizo frente a Montserrat Nebrera, la otra candidata, que no logró sus objetivos al conseguir sólo el respaldo del 30,7% de los electores. La recta final para el cónclave catalán no estuvo exenta de sobresaltos.

Pese a los intentos de la dirección nacional del PP de llevar al congreso una única candidatura, la de Alicia Sánchez Camacho, Nebrera no dio su brazo a torcer y dejó que fueran los militantes los que decidieran. En el camino, se quedaron las candidaturas de Daniel Sirera, el anterior presidente, y Alberto Fernández Díaz.

Con este panorama, los comienzos para la nueva presidenta no han sido nada fáciles. No obstante, Sánchez-Camacho sostiene que, pese a las cifras, "el partido ya salió cohesionado" de esta cita congresual celebrada pocas semanas después del XVI Congreso Nacional del PP que reeligió a Mariano Rajoy como presidente nacional de los conservadores.

Sanchéz-Camacho asegura que la prueba de que su liderazgo está consolidado es que no ha habido "voto de castigo" a su equipo en los congresos que se han celebrado en las diferentes provincias catalanas. El porcentaje de respaldo a Sánchez-Camacho es el más bajo registrado en todos los congresos celebrados por el PP en este año.

Las candidaturas alternativas no han sido la nota dominante en las citas congresuales de ambos partidos

Más apretado que la cita de los conservadores de Catalunya estuvo el congreso de los socialistas de la Comunidad Valenciana, en el que Jorge Alarte se erigió como sucesor de Joan Lerma por una diferencia de 20 votos frente a Joaquim Puig -que contaba con el respaldo de Francesc Romeu e Izquierda Socialista-. Los días previos al congreso habían sido tan tensos que en su clausura, José Blanco, vicesecretario general de los socialistas, hizo una llamada a la calma, y a que se acabaran las "bromas" y los "experimentos".

Alarte, que reconoce que la etapa precongresual de la cita que protagonizó no estuvo exenta de movimientos, asegura que ahora tiene la mirada puesta en el futuro: "Creo que la mejor forma para garantizar la cohesión interna es que el proyecto vaya hacia adelante". Con la mirada puesta en las autonómicas de 2011, está volcado en ganarse "la calle" y en "volver a ilusionar".

Las candidaturas alternativas no han sido la nota dominante en las citas congresuales de ambos partidos.

El PP y el PSOE han contado sólo con tres congresos a los que han concurrido más de una persona -Catalunya, Baleares y Asturias, en el caso de los conservadores, y Comunidad Valenciana, Navarra y Cantabria, en el caso de los socialistas.

Con este panorama, para muchos militantes, la única forma de mostrar su disconformidad con la persona propuesta ha sido la del voto en blanco o la abstención.

El castigo del voto en blanco

En el PP, el mayor porcentaje de voto en blanco -por encima del 13,5% de Mariano Rajoy- fue a parar a Antonio Basagoiti, presidente del PP de Euskadi. Un total de 61 compromisarios (15,5% de total) decidieron meter su papeleta en blanco en una cita en la que Rajoy intentaba llevar aires nuevos a los conservadores vascos tras la marcha de María San Gil.

Mientras, en el PSOE, es Pedro Saura, secretario general del partido en la región de Murcia, el que más voto en blanco acaparó (27,5%) de toda la formación. Consciente de que este dato era fruto de cierto malestar, el líder de los socialistas murcianos, una vez proclamado canditato, se mostró dispuesto a trabajar para ganarse la confianza de quienes no le respaldaron.