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Lunes, 8 de Diciembre de 2008

ENFOQUE-Africa prueba nueva vacuna contra la malaria

Reuters ·08/12/2008 - 11:46h

Por Andrew Quinn

El multimillonario Bill Gates y miles de bebés están ayudando a Africa a preparar el mayor experimento de su historia, en la búsqueda de una nueva vacuna contra la malaria.

Los investigadores dicen que la campaña se da en un momento crucial en la batalla contra la enfermedad, que ha sido repelida varias veces con anterioridad para resurgir luego con un vigor letal.

Para la doctora Zena Mtajuka, una exhausta guerrera del frente de lucha contra una de las más devastadoras enfermedades del planeta, la vacuna debería llegar pronto.

"La malaria es la principal causa de muertes en este distrito", afirmó Mtajuka en su atiborrada oficina en el Hospital Bagamoyo, al norte de Dar es Salaam, la capital de Tanzania.

"Lo más duro es que los miembros de la comunidad vienen al hospital demasiado tarde. Esto hace que salvarlos sea más difícil", comentó Mtajuka.

Bagamoyo es uno de los casi doce sitios de investigación donde los científicos están en las etapas finales de la preparación para una prueba a gran escala de la eficacia y seguridad de la vacuna "RTS,S", desarrollada por GlaxoSmithKline PLC.

La prueba, que está programada para comenzar a principios del 2009 y que involucrará a 16.000 niños en siete países africanos, es la mayor jamás realizada en el continente.

Sus patrocinadores, que incluyen grupos apoyados por la Fundación Gates, esperan que devenga en una estrategia nueva y efectiva contra la enfermedad.

La dimensión de la malaria en Bagamoyo es típica en muchos lugares del Africa tropical, hogar de la mayoría del cerca de millón de personas que al año mueren por esta enfermedad transmitida por mosquitos.

Los funcionarios de salud pública estiman que la malaria le cuesta a Africa 12.000 millones de dólares por las muertes y la productividad perdida, una doble carga que el continente más pobre del mundo no puede costear.

Los defensores de la salud pública se refieren a la malaria como a una historia exitosa de la salud global emergente, con nuevas drogas, mosquiteros e insecticidas que contribuyen a pronunciadas caídas en las tasas de infección en una serie de países.

Mtajuka afirmó que los mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación doméstica no están disponibles universalmente aquí, a pesar de las campañas para promocionarlos.

"Algunas personas están usando mosquiteros, pero no todos. Algunos son simplemente demasiado pobres para costearlos", dijo Mtajuka. "Y desde que estoy aquí no ha habido fumigación doméstica. Creo que una vez se hizo, hace tres años, pero nunca más desde entonces", agregó la doctora.

Mtajuka, quien ya dirige la clínica para enfermos de sida en el hospital, tuvo que aprender cómo tratar la malaria primero. So predecesora como encargada de pacientes con el mal murió a comienzos de este año tras contraer la enfermedad.

EVALUANDO EL EXITO

Al igual que muchos doctores africanos, Mtajuka continua anegada con los casos de malaria, que según expertos indica la necesidad de una vacuna para detener al letal parásito de una sola vez.

"Los medicamentos y los mosquiteros son de ayuda, pero no creo que esa sea la solución a largo plazo", dijo el doctor Norbert Peshu, director de Centro de Estudios Medicinales Geográficos KEMRI en Kilifi, Kenia, otro sitio conflictivo para la malaria.

"El paso final contra la malaria tiene que ser una vacuna", agregó Peshu.

Aunque fue identificada como prometedora hace dos décadas, la vacuna RTS,S en los últimos años ha pasado a pruebas más generales, gracias a la financiación de la Iniciativa para la Vacuna contra la Malaria PATH, apoyada por la fundación de Bill y Melinda Gates.

Para los vacunólogos, la malaria ha resultado difícil de vencer. El parásito que causa la enfermedad tiene un complejo ciclo vital dentro de los mosquitos y del cuerpo humano, que ayuda a evadir el sistema inmunológico.

RTS,S, nombrado por el antigen que produce, fusiona parte de una proteína del parásito a la superficie de la partícula viral de la hepatitis B, estimulando la respuesta inmunológica del cuerpo.

Esto dificulta la habilidad del parásito para infectar y desarrollarse en el hígado, su principal depósito en los humanos, proporcionando una protección parcial contra la enfermedad.

La mayor prueba de la vacuna realizada hasta ahora, en más de 2.000 niños en Mozambique iniciada en el 2003, mostró que redujo todos los casos de malaria clínica en un 35 por ciento y los peores casos de la enfermedad en casi un 50 por ciento.

La Iniciativa para la Vacuna contra la Malaria apunta a una vacuna que al menos sea efectiva en un 50 por ciento para el 2015 y un producto de segunda generación que confiera para el 2025 una protección del 80 por ciento o más contra la enfermedad clínica.

"Puede que no cubra todas las bases sino algunas", dijo la doctora Patricia Njuguna, una pediatra keniana que será una de las principales investigadoras para la próxima serie de pruebas del RTS,S en humanos.

"Las vacunas tradicionales ofrecen una protección del 80 al 90 por ciento. Las vacunas contra la malaria ofrecen menos. Pero tal vez eso es todo lo que se necesite, agregó.