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Domingo, 7 de Diciembre de 2008

De Valverde al Club Tropicana

En un pueblo onubense una cubana lleva una fábrica de zapatos para los bailarines de los cabarets de la isla caribeña

FERNANDO VICENTE ·07/12/2008 - 23:00h

PÚBLICO - Dos operarios trabajan rematando sendos pares de zapatos de baile.

Marisa Fernández volvió de Cuba el pasado verano, feliz y con su nuevo contrato debajo del brazo. Desde entonces, en su fábrica de Valverde del Camino, Huelva, no han parado de fabricar botas y zapatos en plata y oro para los bailarines de los cabarets de la isla caribeña.

Acaban de enviar las últimas partidas de su primer pedido de 4.500 pares, a 40 euros cada uno. Todo un éxito para esta empresaria que hace de todo, administración, ventas y producción, cuando se tercia, en su pequeña empresa familiar, en la que también trabajan sus tres hermanos y21 empleados.

La empresa vende 60.000 pares de zapatos de baile al año, a un precio de unos 25 euros

Han fabricado unas decenas de pares de más y se los han enviado a la cadena hotelera Iberostar, que tiene hoteles en la República Dominicana y Jamaica, con la intención de que se los compren para los espectáculos que organizan en sus complejos hoteleros. También tiene a la cadena Meliá en el punto de mira porque, explica, "queremos extender esta nueva línea de producto por todo el Caribe".

La línea es nueva, pero Marisa conoce bien los mercados extranjeros. La mitad de sus ventas las hace en Holanda, Israel, Francia, Italia, Reino Unido, Grecia, Chipre "En total vendemos unos 60.000 pares de zapatos de baile al año", explica. Y no le importa enseñar sus cuentas: "El coste medio es de 25 euros cada par, y procuramos conseguir un margen del 12%, del que destinamos la mitad a las inversiones".

Mercado nacional

La compañía tiene como norma destinar la mitad de sus beneficios a nuevas inversiones

Su mercado nacional se centra en los conservatorios y academias de baile de toda España. Y ese es precisamente su origen. Su padre, zapatero hijo de zapatero, de la industria del calzado de Valverde de toda la vida, especializado en mocasines, decidió montar un negocio propio para sus hijos lejos de la fábrica familiar. Por aquellos años ochenta, su tercerahija bailaba en un conservatorio y un estudio de mercado le confirmó lo que había comprobado por experiencia propia: era casi imposible encontrar zapatillas de ballet y de taconeo a un precio asequible. "Sólo en Madrid, había un par de marcas donde elegir, y eran muy caras", recuerda Marisa.

Así nació Gladis Dance, una fábrica especializada en zapatos de baile y dirigida a las alumnas de baile de segundo año. "El primer año compran los más baratos, sintéticos, de unos 17 euros", explica Marisa, "si siguen, ya buscan un zapato algo mejor, de piel, de 25 euros, que es el que fabricamos nosotros". Hay una tercera gama, la más alta, cuyo precio ya salta hasta los 60 y 100 euros, que utilizan las profesionales. El mercado de los baratos lo tiene copado Osuna, en Málaga. El caro, Begoña Cervera en Alicante. Y el medio, Gladis Dance en Valverde. "Begoña, a lo mejor vende diez o quince mil pares al año, yo 60.000, y Osuna muchos más", explica.