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Sábado, 6 de Diciembre de 2008

Zapatero rechaza reformar la Carta Magna si no hay acuerdo

El presidente del Gobierno considera que la reforma de la Carta Magna "no es imprescindible ni una tarea prioritaria"

PÚBLICO.ES / EFE ·06/12/2008 - 12:16h

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, considerado que "no es imprescindible" reformar la Constitución y ha asegurado que si no hay un clima de acuerdo y consenso el Gobierno no propondrá ninguna iniciativa en ese sentido.

En declaraciones a los medios de comunicación al llegar al Congreso de los Diputados para asistir a los actos conmemorativos del treinta aniversario de la Constitución, Zapatero se ha mostrado convencido de que la Carta Magna "ha sido, es y será útil".

"Podríamos mejorarla, pero no es imprescindible", ha recalcado el jefe del Ejecutivo antes de asegurar que no es una "tarea prioritaria" del Gobierno en este momento. La reforma, ha insistido, necesita de un clima de acuerdo y, si no lo hay, el Gobierno, "desde luego, no planteará ninguna iniciativa".

Zapatero ha respaldado la Carta Magna "tal como está"

Zapatero ha respaldado la Carta Magna "tal como está" y ha garantizado que se puede funcionar con el texto actual para que el país progrese, se fortalezca la convivencia y se refuercen los espacios de acuerdo y consenso, "siempre muy convenientes en democracia".

En su opinión, los treinta años de vigencia de la Constitución, "tan positiva", han sido probablemente los mejores de la historia de España, años de libertad, democracia, progreso económico y social y de proyección del país en el mundo.

"La tarea que tenemos en este tiempo es lograr que los próximos treinta años sean aún mejores para que avancemos socialmente, exista más igualdad entre hombres y mujeres, para que nuestra educación alcance las cotas que España merece y para que sigamos transmitiendo admiración en el mundo", ha manifestado.

Postura del Partido Popular

Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha asegurado que elogia la Constitución, "sin perjuicio" de que reciba alguna reforma, "pues alguna habrá que hacer", consagra la nación española, la libertad del individuo, los derechos humanos y la igualdad de los españoles.

Rajoy, en declaraciones a los periodistas nada más llegar al Congreso ha subrayado la "vigencia" del texto, que tiene "muchos aspectos positivos".

Uno fue "el acuerdo entre españoles", pues dieron su "apoyo mayoritario" a la Constitución "personas del régimen anterior, personas con posiciones políticas diferentes", y todo ello con un "doble objetivo".

Rajoy ha defendido la "vigencia" del texto que tiene "muchos aspectos positivos"

El primer objetivo consistió en "mirar al futuro y superar una etapa muy dura de la historia de España" y el segundo, en "fijar unas reglas de juego que constituyesen un marco de convivencia" para que dentro de él todas las posiciones políticas pudieran defender sus planteamientos.

Sin embargo, de entre todos los aspectos positivos, Rajoy, quien se erigió uno de los mayores defensores del texto ha ensalzado la reafirmación de la nación española, de la libertad del individuo "por encima de cualquier consideración", de los derechos humanos y de la igualdad, "entendida no como uniformidad, sino como igualdad de oportunidades, derechos y deberes".

"Estos son los grandes avances de una Constitución con la cual hemos vivido 30 años, y sin perjuicio de alguna reforma, que alguna habrá que hacer, espero que vivamos con ella muchos años más", ha sentenciado.

Elogios y críticas

Durante un breve discurso en la recepción ofrecida en el Congreso con motivo del XXX aniversario de la Carta Magna, el rey ha mostrado su confianza al texto como "vértice esencial" del presente de los españoles "y mejor instrumento de futuro" para seguir progresando conforme a sus reglas "en una España unida y diversa".

El monarca se ha mostrado, asimismo, convencido de que, "con la unidad de los demócratas y los instrumentos del Estado de Derecho", España "podrá derrotar para siempre la inaceptable barbarie del terrorismo".

Por su parte, el diputado de IU, Gaspar Llamazares, ha pedido que una reforma de la Constitución ponga fin a las "adherencias posfranquistas" que a su juicio siguen pendientes en España, como la "nueva aconfesionalidad" del Estado o la reforma del sistema electoral.

Llamazares ha hecho "un balance agridulce" de esta etapa reciente de la historia de España, pues si bien ha consolidado el "tránsito a la democracia", siguen sin resolverse muchas cuestiones.