Archivo de Público
Viernes, 5 de Diciembre de 2008

Año y medio ocultas en centros de acogida

Un estudio revela el perfil de las mujeres que han pasado por la primera casa contra el maltrato

PATRICIA RAFAEL ·05/12/2008 - 11:54h

REYES SEDANO - Elena, ayer, en el centro de acogida en el que residió durante dos años.

Cada caso es único, pero una mujer maltratada reside una media de 18 meses en una casa de acogida antes de que pueda empezar a rehacer su vida de forma independiente. Así lo pone de manifiesto un estudio que recoge los 15 años de experiencias del Centro de Atención, Recuperación y Reinserción de Mujeres Maltratadas (CARRMM), dirigido por la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas.

El documento, presentado ayer, hace una radiografía de las 350 mujeres que han pasado por el centro desde su inauguración, en septiembre de 1991, y diciembre de 2006.

Una de estas mujeres, Elena, contaba ayer su paso por la institución, hace ya más de un decenio: "Llegué a la casa psicológicamente muerta en vida. A los seis meses de estar ahí, desperté y empecé la recuperación". Lo logró gracias a la atención integral que recibió, donde no sólo se pudo recuperar de sus heridas físicas, sino que también recobró la identidad y la independencia que le había arrebatado su maltratador. "Nos enseñan unos valores que son los que te hacen luchar cada día para unirte a la vida", explicó.

Primera convivencia

La media de edad de las mujeres que han pasado por casas de acogida se sitúa en los 34 años, según explicó su directora técnica, María Dolores Aguilar. Más de la mitad, cerca del 60%, comenzó a sufrir malos tratos al iniciar la convivencia con su agresor.

Pero a pesar de los números y las estadísticas, las responsables del centro insistieron en que cada mujer presenta un perfil único. Lo único que comparten "es la violencia desencadenada por un hombre en función de la relación que, como tal, establece con una mujer", recoge
el estudio.

Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación y primera directora técnica, afirmó que la violencia de género se trata de "una lucha con un grado de tenacidad muy dura que debe ser combatida con las mismas penas y medidas que se aplican para luchar contra el terrorismo político". Y añadió: "Tenemos que dar un paso más y hacer una aplicación de la ley tan eficaz como lo es la propia normativa".

Las responsables del centro prefieren que su ubicación permanezca en secreto, porque, según denunciaron, son continuas las amenazas que reciben de los maltratadores. La última, recibida por carta hace apenas dos días, amenazó de muerte a sus inquilinas.

LAS CLAVES 

1. Maltratadores con trabajo y responsabilidad. Según el estudio presentado ayer, en el 84% de los casos las víctimas aseguraron que sus agresores tenían un trabajo. El informe destaca además que el 14% de ellos tenía profesiones con distinta responsabilidad en políticas de género (incluidos un concejal y un consejero de comunidad autónoma) o bien se dedicaban a la educación.

2. Agresiones en la infancia. En un 46% de los casos las víctimas explicaron que sus maltratadores habían sufrido a su vez malos tratos en la infancia. Entre las mujeres, un 52% aseguró haber sufrido castigos cuando era niña. De las que confesaban castigos, un 56% sufrió además malos tratos.

3. Violencia en los menores. El 89% de las 350 mujeres que pasaron por el centro en sus primeros 15 años de funcionamiento identificó claramente la violencia de género que habían padecido sus hijos. Si bien , el estudio matiza que las mujeres tienen una grave dificultad para poder percibir "en toda su intensidad la violencia que los hijos soportan" por los malos tratos sufridos por ellas mismas.

4. Maltrato psicológico. La totalidad de las víctimas estudiadas afirmó haber sufrido maltrato psicológico. Una gran mayoría, un 95%, aseguró haber sido objeto de agresiones físicas y un 35% sufrió violencia sexual.

5. Agresiones tras la separación. Un 85% de las víctimas siguió sufriendo malos tratos despuésde separarse de su agresor.