Archivo de Público
Viernes, 5 de Diciembre de 2008

"No soy el único con problemas de presupuesto"

Alejandro Zaera-Polo es arquitecto. Renuncia a la autoría del Instituto de Medicina Legal en la Ciudad de la Justicia pese a que llevará su diseño. El proyecto de Zaha Hadid también peligra por recortes de última hora

LOURDES GÓMEZ ·05/12/2008 - 08:00h

LOURDES GÓMEZ -

Alejandro Zaera-Polo está furioso con la Comunidad de Madrid. Concretamente, con el consejero de Presidencia e Interior, Francisco Granados, nuevo responsable del proyecto Ciudad de la Justicia, un conjunto de 15 solares circulares que concentrará en Valdebebas las instituciones judiciales de la capital. Madrileño, de 45 años, y cofundador en Londres del galardonado estudio de arquitectura Foreign Office Architects (FOA), Zaera-Polo acaba de renunciar a la autoría de su edificio, el Instituto de Medicina Legal, por problemas de presupuesto y "agravios comparativos".

"Si me demandan, se van a meter en un lío considerable"

La frustración se palpa en cuanto Zaera-Polo pisa la planta superior de su estudio, en el este de Londres. Pero también sus ganas de hacer frente a la disputa y a la amenaza de querella por presunto incumplimiento de contrato, lanzada hace unos días por Granados. "Ya veremos si me demanda", dice.

¿Su salida del proyecto Ciudad de la Justicia se saldará en los Tribunales?

Ya veremos. En el fondo, preferiría que me demandasen porque se van a meter en un lío considerable. Yo no tengo un contrato con ellos (la Comunidad de Madrid), sino con la constructora COMSA, que ganó el concurso. ¿Van echar a COMSA porque el arquitecto se les va? Mi prestigio profesional está en juego. No hay dinero para construir el edificio decentemente.

"No puede hacerse un edificio institucional por 967 euros"

¿Qué ha fallado en la negociación?

Nuestro proyecto salió el primero, con un presupuesto de licitación inadecuado de 967 euros por metros cuadrado. Ese es un precio de vivienda social. No se puede hacer un edificio institucional en Madrid, hoy día, por ese dinero. Y menos cuando el presupuesto incluye una infraestructura de cámaras mortuorias, neveras, gases fríos, salas anaeróbicas, mesas de autopsia... Por otro lado, está la desigualdad en los presupuestos asignados de los proyectos. Pero los problemas no han surgido de repente. Vienen de muy largo. Es un proceso que el anterior consejero, Alfredo Prada, quien impulsó el proyecto, atendió con una actitud de intentar solucionar. El nuevo consejero no ha querido ceder un milímetro.

¿Por qué aceptó ejecutarlo con un presupuesto que consideró inadecuado desde el principio?

"No hay dinero para construir el edificio decentemente"

Es el juego que ocurre en España. Es una forma de trabajar nefasta, a mi entender, pero desgraciadamente si quieres trabajar allí, hay que entrar en ese juego. Diseñas un proyecto, calculas su precio con tu aparejador y la contrata lo rebaja un 30% para llevarse el contrato. Luego se van sacando más cosas, más dinero. En este caso, COMSA presentó la oferta con las especificaciones técnicas, habiendo acordado con el equipo de gestión del proyecto un aumento posterior del 53%, que pondría el coste del edificio en 1.500 euros por metro cuadrado. Quitando las instalaciones especiales quedaría en 1.350 euros por metro cuadrado.

El consejero Granados dice que este incremento no aparece en ninguna parte del contrato.

Eso es cierto. Tiene razón. Hay conversaciones que no se pueden poner en papel hasta que pasen por la Asamblea de la Comunidad de Madrid. El consejero anterior estaba dispuesto a hacer su juego, a explicar que el proyecto está mal dotado y que es necesario revisarlo. Yo entiendo el lío que se ha encontrado su sucesor. Está diciendo que este proyecto, al igual que los demás, tiene una oscilación del 20%. Este porcentaje es simplemente el límite a partir del cual tiene que entrar en una discusión política con la oposición en la Asamblea de Madrid.

"Queremos que se vea el diseño y se calculen los costes con precisión"

¿Qué siente?

Mucha frustración. Hemos invertido mucho trabajo. Es un proyecto muy bonito, que se presentó el pasado junio, tres días antes de que cesaran a Prada. Le sucedió Francisco Granados, al que todavía no he tenido el gusto de conocer, porque no se ha dignado a recibirnos al constructor ni a mí.

¿No deberían los arquitectos moderar sus costos ante el bajón económico?

No somos arquitectos lujosos que sólo trabajan con presupuestos enormes. Hemos hecho vivienda social con el Ayuntamiento de Madrid y ambos estamos encantados con la experiencia. La arquitectura estelar no tiene sentido y, de alguna manera, esta es mi crítica a la forma en que la Comunidad de Madrid ha gestionado este proyecto. Yo le diría al señor Granados que mañana mismo vuelvo a trabajar en el Instituto de Medicina Legal para ajustarlo a 960 euros por metro cuadrado, si me demuestra públicamente, en frente de una cámara de televisión, o en la Asamblea de Madrid, que los presupuestos de los demás proyectos son equitativos. No le planteo una reunión a puertas cerradas, sino cara al público, cada uno con sus números, para que demuestre que el presupuesto de nuestro edificio es real y que la distribución de los escasos recursos de la Ciudad de la Justicia es equitativa. Yo firmo por ese debate y, si convence a la audiencia, vuelvo y hago lo que tenga que hacer, aunque sea una cutrez, para acabar el proyecto. Pero que garanticen a todos el mismo nivel, que no haya edificios que valgan el doble porque llevan una firma. Ese es el problema.

¿De ahí vienen los "agravios comparativos" que alega en su nota de renuncia?

Sí y no soy el único con problemas de presupuesto. En los precios de las licitaciones, no hay un orden claro. Hay datos que no se han tenido en cuenta. Y las diferencias tampoco se entienden en cuanto a los honorarios de los distintos arquitectos. Unas salen con el 10% del presupuesto; el nuestro, con un 5,39% y algunos, con un 5%. No sé muy bien qué determinan esas licitaciones, pero cuando las revisas, entiendes que están ocurriendo cosas muy raras. No creo que se puedan hacer los proyectos por los precios que están diciendo. Los que vienen detrás también se las van a ver y desear.

¿Zaha Hadid, entre ellos?

Sí, Zaha Hadid estuvo en varias reuniones en Madrid y salió sin acuerdo. No ha hecho nada del proyecto desde entonces. Se la van a cargar y están planteando la estrategia para hacerlo. Recurrirán al segundo premio del concurso. Mi caso es distinto porque ya está en construcción. Eso es lo dramático, porque no hay marcha atrás.

¿Renuncia a su autoría pese a que llevará su diseño?

Se mantiene la forma y la idea de que la piel exterior entra dentro del edificio. Pero ese diseño puede resultar en un edificio interesante o en una catástrofe en función de los materiales, detalles, geometrías Es un edificio particularmente complicado. Si no se detalla bien, quedará fatal.

¿Tiene futuro la Ciudad de la Justicia?

No la pueden parar. La idea de concentrar los juzgados y optimizar el funcionamiento de las instituciones públicas es un proyecto interesante. Yo estoy acostumbrado a trabajar con políticos, pero nunca he visto un nivel de incompetencia como en la Ciudad de la Justicia. Esos edificios no se deberían haber presupuestado en menos de 1.800 ó 2.000 euros por metro cuadrado.

¿Por qué siempre se disparan los presupuestos del proyecto original?

Porque son proyectos de gran complejidad técnica. También hay un cierto mito: las contratas se aprovechan cuando saben que tienen detrás un arquitecto de cierto nombre. Es cierto que cuando adquieres un perfil elevado, tienes más recursos para presionar al constructor para que haga cosas más sofisticadas.

¿Entonces, no hay voluntad de hablar claro al público?

Por parte de los arquitectos, sí la hay. Queremos que se vea el diseño y se calculen los costes con precisión. A un concurso, entras con un proyecto inacabado. Presentas una forma, ideas, materiales, pero no hay tiempo para hacer todos los detalles. En la Ciudad de la Justicia, de hecho, nos pidieron una mayor concreción e incluimos elementos que permitían saber cómo iba a ser el edificio. Si se hubiera aplicado una evaluación seria, habrían entendido que no podía hacerse con este presupuesto.

¿Cúal era la idea original?

La idea original lleva una piel esférica la seña de identidad del proyecto, que se ha sustituido por un apilamiento de cilindros. Los muros interiores son como ventanas correderas de aluminio y el exterior es una piel de acero pintado y perforado. Tuvimos que hacer la modificación porque no teníamos presupuesto. Es un truco barato para entrar en un presupuesto irreal y ni aun así. Los gestores de Ciudad de la Justicia sabían desde el principio que la oferta que hacía COMSA no podía hacerse por ese precio.

¿La arquitectura sostenible corre peligro con la crisis?

Es más cara que la arquitectura no sostenible y, por tanto, corre peligro.

¿Las ciudades ecológicas son solo un sueño?

No son un sueño, son algo posible. Existe la tecnología para hacer ciudades de carbón cero, pero es tan cara que no es viable todavía. Yo tengo absoluta fe en los edificios y ciudades sostenibles. Es el futuro. La tecnología es cara y no podemos esperar a que la iniciativa privada financie esa investigación mientras perdure la crisis. Requiere inversión o incentivos públicos.